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viernes, 27 de julio de 2018

Satori Junk : cuando las profundidades se tornan ácidas


Cuando escuchamos el álbum debut de la banda italiana Satori Junk publicado a principios de 2015, nos encontramos con un grupo clavado en la psicodelia más ácida con la intención de regalarnos densas melodías llenas de imágenes terroríficas inspiradas en aquel cine de horror de los años 70's conocido como Giallo. Tuvieron que pasar tres largos años para que el cuarteto originario de Milán trabajara en su continuidad discográfica, material que al fin tenemos la oportunidad de escuchar.

Tuvimos noticias a través de las redes sociales que Satori Junk entraba a los estudios de grabación en junio de 2017 de la mano de Enrico Baraldi para grabar su segundo disco. Las preguntas comenzaron a rondar por la mente sobre si el grupo mantendría el mismo concepto sonoro o si el largo tiempo transcurrido entre ambas producciones significarían una modificación drástica en su estilo. A través de la disquera rusa Endless Winter se ha publicado The golden dwarf y las dudas han comenzado a ser despejadas.


Desde sus primeros segundos, el nuevo material de los italianos nos regala un progreso en comparación a lo alcanzado en su debut pero sin dejar a un lado lo que nos enamoró en aquel momento. Quizá la primera diferencia entre ambas producciones es el trabajo compositivo más maduro que orientó a la construcción de temas más largos donde se detecta diversos momentos como si se trataran de movimientos de una obra clásica, lo que permite una gran versatilidad de ritmos y melodías que se traducen en sensaciones variables que mantienen al oyente en atención permanente durante los sesenta minutos de su duración total.

Con el uso de guitarras más ásperas y teclados omnipresentes, The golden dwarf nos sumerge en una versión de Satori Junk mucho más abismal y aletargada que a la menor provocación se transforma en una bestia furiosa que se arroja contra nosotros. Los densos riffs se convierten en infranqueables muros de sonido que sirven de base para melodías alucinantes que bien pueden hablar sobre películas de terror como en su álbum debut como también sobre horrores venidos del espacio exterior bajo la visión del mítico maestro H.P. Lovecraft.


Con tan solo seis nuevos temas propios y un mórbido cover a los legendarios The Doors, el segundo material de Satori Junk nos lleva a obscuros territorios de atmósferas densas en las cuales es muy difícil respirar. Si la influencia de la vieja psicodelia ácida era la base del sonido del grupo, para esta ocasión el grupo retoma el doom al estilo de Electric Wizard y el stoner más profundo de Sleep y Dopethrone para construir un telón sonoro muy espeso, quizá tan pantanoso que es imposible escapar de sus profundidades. 

La ilustración realizada por Roberto Borsi que sirve de portada para el The golden dwarf es una muestra fiel de lo que guarda en su interior: un disco monstruoso que te ofrece a partir de un lisérgico brebaje un fuerte viaje sonoro que puede despertar las más pesadas pesadillas. Todo comienza de manera muy suave gracias a los primeros acordes de "All gods die" con aquel sabor a blues que termina transformándose en una tormenta de distorsión que golpea sin piedad. Los hirientes rasgueos de guitarra continúan en "Cosmic prison" y en el tema que le da nombre al disco, pero el tiempo se hace lento como si se tratara del paso aletargado de un condenado a muerte. Sin embargo, cuando llegamos a "Death dog" nos encontramos con un animal de tamaño colosal dispuesto a morder todo lo que se le ponga enfrente.


Para crear ambientes más tétricos de lo obtenidos en el disco anterior, Satori Junk utilizó sintetizadores digitales en combinación con teclados análogos en manos de Luke von Fuzz, quien también mantuvo su seca voz para darle lírica a los temas; aunque ella quedara abajo de decenas de capas de sonido en la mezcla final. Como ejemplo ideal para el sonido alcanzado en The golden dwarf tenemos a "Blood red shrine", tema concreto de golpe constante marcado por la batería de Max y los fuertes acordes eléctricos de la guitarra de Chris que se distingue por su melodía hipnótica de sonido hosco alcanzado por la gravedad del bajo de Lory Grinder. Bajo una abrupta atmósfera, el horror comienza a filtrarse por las bocinas para hacernos entender que estamos frente a un ritual  sangriento que ofrece el vital líquido a las fuerzas del mal y lo desconocido.


A través del trabajo visual creado por Gryphus Visual, encontramos un apoyo icónico para el engendro auditivo de Satori Junk. En calidad de "FanVid", disfrutamos de algunos extractos cinematográficos bajo efectos visuales de simetría y filtros multicolor que denotan psicodelia y horror, elementos que a su vez distinguen a la banda italiana. Rituales satánicos, sectas malignas y sacrificios humanos saturan la pantalla mientras guitarras ensordecedoras y teclados hipnóticos se desbordan por los auriculares.   


Aquí está el regreso discográfico de Satori Junk, pero con ello también su retorno a los escenarios. Tras la experiencia adquirida por compartir espacio con gente del nivel de Red Fang, Lord Vicar, Salem's Pot, My Home on Trees o Midnight Ghost Train, el cuarteto italiano tiene todas las armas necesarias para trasladar lo creado en su The golden dwarf a las presentaciones en directo. Ahora tendremos que dejar madurar el material para conocer su justa dimensión dentro de la escena actual del doom y la psicodelia pesada, pero quizá sea esta la mejor oportunidad del grupo de Milán para establecerse como una de las mejores promesas dentro de su género... 



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