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lunes, 30 de julio de 2018

Caníbales : rindiendo tributo a los ídolos


Cuando supimos por las redes sociales que los mexicanos de Caníbales se irían de gira por Canadá, nos dio gusto que un grupo que tantos años de esfuerzo pudiera traspasar las fronteras para mostrar su proyecto en otros lugares. Los resultados fueron tan buenos que a su regreso llegaron con un nuevo EP bajo el brazo y la edición de dicho material discográfico por la disquera independiente The Gizzlar. El disco ha sido publico y ahora es momento de revisarlo para saber qué contiene...

Una hermosa ilustración de un clásico auto V8 con el águila sobre el cofre y el sol poniéndose de trasfondo realizada por Javier Villalpando sirve de carta de presentación para Rocanrol, un EP conformado por cinco temas grabados en el estudio Negative Space ubicado en Edmonton por Jed Gauthier, vocalista de Counterfeit Jeans; quien registró y mezcló a la banda de Guadalajara en su paso por el oeste de Canadá durante octubre de 2017.


Manteniendo la misma alineación que grabó aquel salvaje y cáustico Bajo la influencia (reseña-review) y el single Hasta el final de a mediados de 2017, Caníbales abandona su formación básica de power-trío para sumar la fuerza de una segunda guitarra en manos de Rat Blackbeard. El poder logra robustecer el sonido áspero que siembre ha tenido la banda, pero que le permite tener más posibilidades sonoras que se agradecerán al respetar lo creado en el estudio sobre los escenarios y presentaciones en directo.

En lo que comienza la promoción en vivo del material, desmenuzamos el Rocanrol y encontramos un material directo que destila el amor por la música del demonio, por el ritmo que logra arder el asfalto, por la lírica sin mediaciones que confiesa su pasión a punta de latigazos eléctricos. Estribillos francamente infecciosos, desenfrenados riffs hirientes y potentes melodías vibrantes, en pocas palabras un breve material que inyecta la ansiedad a través de la piel por una dosis mucho mayor. 


Aunque Caníbales ha mantenido un estilo propio, la banda fincada en Guadalajara ha transitado desde el stoner y el proto-doom más denso que escuchamos en su Doom blues hasta el rock acelerado y el hard blues heredero de los viejos sonidos clásicos setenteros de su Bajo la influencia, sin embargo Rocanrol da un paso al frente para ofrecernos un hard rock denso y contundente de carretera, aquel de ritmo constante del que quema llantas y devora kilómetros sobre un árido paisaje.

Las ásperas cuerdas vocales de Jesús Caníbal se conjugan con las de su guitarra para crear temas incendiarios y sostenidos como "Electricidad", aunque las líneas profundas del reptante bajo de Hernán Descortéz que le dan cuerpo a "El ombligo del diablo" sirven de rival perfecto en una lucha cuerpo a cuerpo por la atención del incauto escucha mientras beben del cráneo negro. "Carretera" define el sonido "motero" del disco lleno de paisajes y destinos no definidos, aunque "Ven aquí" logra demostrar el deseo sexual que el rock n' roll contiene de manera implícita por medio de un contundente sonido sin fisuras basado en la batería demoledora e insistente de Daniel Sahagún, además de un incendiario solo de guitarra que vale la pena poner atención.

El primer sencillo del Rocanrol es "Ídolos", una confesión a gritos del deseo del músico por alcanzar el estilo de vida (y muerte) de la estrella de rock n' roll. A partir de los obligados referentes como el actor James Dean en su papel de rebelde sin causa y el guitarrista de T. Rex Marc Bolan (quienes murieron en accidentes automovilísticos) o Lou Reed y Lemmy Kilmister (quienes murieron ya muy grandes de edad tras una larga vida de excesos), escuchamos un tema venenoso que contiene todos elementos suficientes para convertirse en un himno: un ritmo adictivo, una lírica épica y un solo de guitarra lleno de sentimiento.

Caníbales están de regreso haciendo lo que más les gusta: tocando rock n´roll. La potencia de su nuevo EP es justamente la necesaria para emprender camino y quemar el asfalto. Sus melodías son directas e imposibles de soltar, sus ritmos infecciosos tienen toda la fuerza para tronar las bocinas mientras la sangre se agita en las venas por la emoción de escuchar aquella música explosiva que sirve para llevar la contracorriente. Rocanrol está girando y ahora es el momento para que lo disfrutemos...


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