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martes, 29 de mayo de 2018

Black Rainbows: la distorsión sonora del infierno italiano


A principios de abril de 2018 fue publicado el sexto álbum de la institución italiana del hard psych Black Rainbows, un disco que buscaría mantener en actividad a una de las banda más importante del género, además de probar nuevos territorios dentro de aquel sonido más que establecido durante más de doce años de carrera. Sin embargo, para un grupo con su reconocimiento y un estilo definido tras tantos años sobre los escenarios, ¿qué podría hacer para alimentar su proyecto sonoro sin perder lo alcanzado hasta ahora?

Una vez que ha cedido la euforia por la presentación de Pandaemonium, escuchamos detenidamente sus nueve temas para desmenuzarlos y saborearlos como es debido. Lo primero que tenemos que tomar en cuenta es que Black Rainbows ha mantenido la misma alineación que grabó el Stellar prophecy, lo que nos permite deducir que es una continuación de aquel material publicado dos años antes (reseña-review). Aún con este antecedente, el nuevo álbum se arriesga a caminar nuevos senderos más allá de su fundamento sonoro, lo que significa un crecimiento dentro de su estilo y una adecuación conforme al entorno actual que guarda el rock distorsionado en Europa y el resto del mundo.


En el mes de marzo fue presentado el lyric video de "High to hell", primer single del Pandaemonium a través de YouTube. El tema mantiene aquel zumbido de instrumentos ahogados en fuzz que siempre ha identificado a la banda lidereada por Gabriele Fiori, lo que en primera instancia nos haría esperar una repetición de lo alcanzado en Stellar prophecy a partir de temas energéticos que hacen coincidir el hard rock psicodélico de finales de los sesentas con el stoner desértico de los noventas. Sin embargo, sus líricas nos habla de un viaje sideral que tiene por destino el infierno, avisando de esta manera el concepto que guardará el resto del material.

Al momento de escuchar el resto de los tracks que componen el disco, el tufo a Stellar prophecy desvanece para ofrecernos un disco más denso lleno de riffs asesinos y tiempos variantes que por momentos alcanzan el hard rock aletargado que sirvió de semilla al doom. El nuevo disco arranca con algunas grabaciones sonoras llenas de efectos y loops nos recuerdan a lo hecho por Vinnum Sabbathi y su ambientación interestelar, pero tras unos segundos nos atestan un golpe certero con una melodía sosegada nacida del stoner más pesado llamada "Sunrise" para advertirnos sobre los nuevos tiempos que han caído sobre Black Rainbows.


La intensidad de las figuras endemoniadas regresa con las incontenibles escalas de "The sacrifice", donde podemos rescatar la intensidad de la batería de Alberto Croce en su afán por alcanzar lo hecho por Fiori y Giuseppe Guglielmino; lo que nos permite disfrutar de los instrumentos de manera más directa, quizá crudos y sin tanto tratamiento lisérgico. Si este nuevo tratamiento sonoro resultara pequeño, Black Rainbows juega con diversas posibilidades con la intensión de abrir sus propios horizontes, como aquella mordida al espacio y otra al desierto que es "I just wanna fire" o el onírico paseo sin final que se escucha en "13th step of the pyramid", tema que clausura el disco con la intención de dejarnos varados en la nada.

El trio italiano conoce bien cuál es su fuerte y por ello no lo abandona en este último disco. Si en su primer single puede sentirse su seguridad en aquel estilo que lo ha identificado durante la última década, la frenética "Riding fast 'till the end of time" nos regresa a las épocas en que Black Rainbows  grabó Supermothafuzzalicious!!! Sin embargo, la verdadera esencia del Pandaemonium está en aquellos temas que rescatan el proto-doom para mezclarlo con la estridencia de las guitarras ásperas al estilo de Electric Wizard o Uncle Acid & the deadbeats, lo cual queda demostrada en la figura aterradora de "Grindstone"; tema denso que asemeja el arrastre de un grillete encadenado al tobillo, pero que al mismo tiempo cae en contradicción al sumergirnos en un poderoso viaje lisérgico por el espacio. 


Otro tema que bebe directamente de las mieles del hard rock denso es "The abyss", que sin caer en los precipicios de las tinieblas y los pasos aletargados, mantiene una linea melódica de guitarra profunda y ritmo adictivo que poco a poco nos hipnotiza bajo su ácido tufo muy a la escuela alemana de Kadavar, Wedge o Monolith. Cada instrumento encuentra su espacio dentro de la tormenta de arena para filtrarse inesperadamente en nuestras neuronas hasta que nos toma por asalto un solo de guitarra intenso como aquellos de los que nos tenía acostumbrados Gabriele Fiori, pero que tenía escondidos desde hace varios años. Quizá en los cuatros minutos de "The abyss" encontramos al actual Black Rainbows: un riff intenso y sostenido, profundidad sonora que amplifica su densa atmósfera y crea ambientes obscuros, y finalmente, melodías venenosas que logran sumergirnos en viajes mágicos llenos de energía y pasión.


No, Pandaemonium no es una nueva repetición de Black Rainbows. El último disco de la banda originaria de Roma es un paso hacia adelante de un grupo con un sonido definido que se ha decidido a saltar hacia el abismo de las posibilidades. El resultado de este arriesgado movimiento es positivo, pues ha logrado posicionar al trío dentro del sonido construido a base de rock concreto y sin miramientos que le permite mayor flexibilidad a un estilo delimitado. Black Rainbows ha endurecido su sonido y obscurecido su visión para transitar por abruptos senderos más allá del hard psych donde ellos eran los maestros. Hoy tienen la posibilidad de conquistar nuevos terrenos para demostrar que son la mejor banda de rock distorsionado de Italia sin lugar a dudas...


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