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sábado, 3 de marzo de 2018

Wild Eyes : réquiem para una banda californiana


El 9 de agosto de 2017 fue publicado en la perfil de Facebook de Wild Eyes que la banda originaria de San Francisco se desintegraba. La noticia cayó como una mala broma para sus seguidores, los cuales no fueron pocos durante sus más de cinco años de carrera. Hoy es el momento ideal para rendir tributo a este grupo californiano de hard psych que en su momento bien podría haber sido comparado con gente renombrada como Blues Pills o Spiders.

Wild Eyes se formó a finales de 2011 en la bahía frente al Océano Pacífico que vio nacer el verano del amor en los sesentas con la intención de hacer confluir su gusto por la fuerza distorsionada de Blue Cheer, las melodías adictivas de Grand Funk Railroad y la potencia vocal de Tina Turner. Bajo esta idea musical, la banda terminó convirtiéndose en un combo que mezclaba el hard rock, la psicodelia y el heavy blues en sintonía con lo que ocurría en dicho instante a partir del tsunami vintage  que inundó a todo el mundo. 


El grupo se conformó del encuentro entre el bajista Carson Binks y el baterista Jesse Thompson quienes procedían de la banda Saviours y el guitarrista Chris Corona quien había formado de otras bandas del área de la bahía como Floating Goat y Hazzard's Cure. Sin embargo, todo terminó de funcionar gracias a la incorporación de Janiece González en las vocales, una mujer sensual de sangre latina con la potencia vocal suficiente para hacer despegar la mágica música que comenzaban a construir los tres corsarios de largas caballeras.

A finales del 2013, año que bien podríamos calificar de mítico gracias a la fiebre revival que se vivió en sus días, Wild Eyes publicó su álbum debut titulado Get into it! a travás de las disquera Who Can You Trust? Records, un incendiario material conformado por siete temas ásperos llenos de rock n' roll infeccioso basado en guitarras distorsionadas, melodías infecciosas inspiradas en la vieja música pesada y la impactante voz de su sirena.


Gracias a la calidad de sus composiciones y su impresionante poder interpretativo, la banda fue firmada a mediados de 2014 por la disquera italiana Heavy Psych Sounds, aquella que fue creada por Gabriele Fiori, guitarrista de Black Rainbows y Killer Boogie. Gracias a esta relación, Wild Eyes tuvo la oportunidad de girar por Europa y la grabar su segundo disco, material titulado Above becomes below que fue publicado en octubre de mismo 2014.

El éxito de Get into it! giró alrededor de su salvajismo y fuerza descontrolada, pero Above becomes below fue un disco con mayor madurez gracias a temas con muchas y ricas variantes musicales, composiciones definidas y una producción bien lograda gracias al trabajo de Josh García en los controles técnicos. Sin embargo, para aquel momento la banda ya había sufrido un cambio en su alineación, debido a que las baterías que se escuchan en el segundo disco fueron realizadas por Ben Richardson.


A pesar de que Above becomes below sólo contiene seis temas, en ellos podemos encontrar una banda con un sonido definido con marcados senderos para la experimentación y un crecimiento futuro, aunque todo quedó cortado cuando la banda decidió ponerle punto final a su carrera. De manera segura, pronto tendremos noticias de cada uno de los ex-integrantes de Wild Eyes sobre sus nuevos proyectos musicales, pero mientras ocurre ello, sólo nos queda repasar sus dos discos e imaginar qué habría pasado si ellos siguieran juntos.


El puente de comunicación entre ambos discos de la banda californiana y el ejemplo perfecto de su concepto sonoro lo podemos encontrar en "Stiff nights", tema que mezcla el deseo por explotar las bocinas y crear una melodía concreta. A través de una base hecha por un verdadero power trio de hard rock con reminiscencias ácidas, Janiece González nos embruja con su potente voz. Una tormenta de notas caen del cielo mientras la mente intenta levantar el vuelo para besar las estrellas, rock n roll salvaje que acelera su velocidad mientras el manto nocturno deja caer todo su peso sobre los hombros, un golpe seco que durante cuatro minutos nos sacude hasta los cimientos...


La mejor manera de honrar la memoria de Wild Eyes es bajar la aguja nuevamente sobre los vinilos y hacer un brindis con cerveza en mano. La fiebre vintage ha cedido al grado de pintar el horizonte de colores nostálgicos y brindarnos la idea que todo quedó en una tendencia pasajera, siendo en aquel momento donde quedó la sombra del cuarteto de San Francisco. Su música llena de energía e interpretación explosiva quedará en la memoria de quienes estamos enamorados del hard psych, pero al mismo tiempo deseando que un día (¿por qué no?) se animen a regresar a los escenarios...


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