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lunes, 26 de marzo de 2018

MaidaVale : un ácido aquelarre sueco


Al publicar una banda su segundo álbum, éste sirve de termómetro perfecto para saber si el grupo afianza su estilo conforme a lo establecido en su debut o terminando orientando sus pasos hacia nuevos horizontes sonoros. Hace unos días fue lanzado Madness is too pure, lo más reciente de MaidaVale, así que hoy tenemos la oportunidad de saber cuáles son sus nuevas expectativas y sus nuevas áreas de oportunidad con respecto a lo que habíamos escuchado con anterioridad.

Cuando analizamos en Earthquaker el Tales of the wicked west (reseña-review), describimos el álbum como un material basado en un sonido vintage que recuperaba algunas esencias psicodélicas para entremezclarse con el blues eléctrico y el hard rock de finales de los 60 y principios de los 70. Sin embargo, a casi dos años de su publicación  y la oportunidad de la banda de compartir escenario con diversas bandas establecidas en su natal Suecia, era necesario un crecimiento en el estilo de MaidaVale con la intención de conformar su sonido propio.


Para esta ocasión, las cuatro bellas chicas suecas egresadas de la escuela de música Ella Music Education de Farösund decidieron arriesgarse al crear un disco místico donde los fuertes ritmos tribales marcados por la batería de Johanna Hansson toman el control para regalarnos una obra contundente con panoramas obscuros, quizá místicos. La guitarra de Sofía Ström se refugia en la magia de los pedales de efectos para construir un telón misterioso que es bien explotado por la áspera voz de Matilda Roth, aunque las líneas melódicas dictadas por el bajo de Linn Johannesson conforman el soporte necesario para permitir en viaje onírico que en conjunción el cuarteto de brujas crea con su ácido aquelarre.

Madness is too pure está ahogado en un ambiente lúgubre, por momentos rituales. Sus notas se elevan al manto nocturno bajo el resguardo del fuego ritual de alguna secta secreta, sus ritmos terminan regresando a los primitivos sonidos creados por salvajes tribus que mezclaron las fuerzas del bien con los de la maldad. Si "Restless wanderer" del disco anterior de MaidaVale ya contenía sonidos que recordaban a los nativos americanos, "Oh hysteria!" y "Späktrum" nos arrastran a tiempos ancestrales donde pueblos ocultos realizaban sus rituales mágicos. Sin embargo, la ensoñación lisérgica que ya había mostrado anteriormente el cuarteto sueco se mantiene en temas realmente alusinógenos como "Trance" (con sus instantes realmente electrónicos), "Walk in silence" (con su fuerte melodía hipnótica) o "Another dimension" (con su impresionate caída en espiral hasta los abismos de lo desconocido como si tratara de la propia Alicia de Lewis Carroll).


Como si se tratara de un animal venenoso que repta por el suelo, Madness is too pure pisa terrenos lúgubres para terminar elevándonos a galaxias desconocidas. La portada del disco, que fue realizada por Courtney Cole, es una demostración de todo lo que resguarda en su interior, una amplia gama de sonidos cubierta por un velo de misterio y penumbra. Sin embargo, el album nos muestra más posibilidades que los ritmos tribales y la psicodelia más profunda, pues bien podemos disfrutar ritmos post-punk al más puro estilo de Joy División como en "Gold mind" así como violentos arranques de furia y desenfreno que nos recuerda por momentos a Yeah Yeah Yeahs como en "She is gone"; demostrando de esta manera la madurez estilística alcanzada por MaidaVale.

El segundo disco del cuarteto sueco arranca con el lamento de una guitarra y un cavernario ritmo de percusiones llamado "Deadlock". Entre sus tinieblas podemos escuchar una melodía tribal que nos sumerge irremediablemente a su hipnótico sueño con toda la intención de perdernos en sus abismos. Entre los coros femeninos podemos escuchar los obscuros instrumentos que reptan por la base de la canción sin que por un momento escapen de su letargo misterioso, creando a su alrededor una atmósfera pesada difícil de respirar.


Con la intención de preparar el lanzamiento de Madness is too pure, MaidaVale publicó un video promocional para "Deadlock" a través del canal de YouTube de su disquera The Sign Records al iniciar febrero de 2018. Dicho trabajo visual fue realizado por Lisabi Fridell y en sus imágenes podemos observar las luces de una pequeña ciudad entre una ligera neblina mientras una silueta zoomorfa nos da la espalda. Una chica con largas orejas de conejo ronda las nevadas calles mientras todo se torna más extraño a cada cuadro que pasa por la pantalla, aunque su presencia nos obliga a recordar al personaje que aparece en el video de "(If you want the smoke) Be the fire". Entre las sombras aparece una persona con una máscara de caballo que termina por esfumarse en una bola de fuego, logrando un efecto mayor de misticismo.

Si aún les queda alguna duda del poder interpretativo de la banda y cuál sería el resultado de transportar el Madness is too pure al escenario, navegando por internet nos encontramos con esta versión en vivo de "Deadlock" realizada hace un mes donde podemos disfrutar de la potencia vocal de Matilda, la magia del feedback en la guitarra de Sofía y la lúgubre atmósfera creada por el juego del bajo Linn y las percusiones de Johanna.


Sin lugar a dudas, MaidaVale es toda una referencia del hard rock vintage que se hace en Suecia, demostrando de la misma manera como una banda conformada en su plenitud por mujeres puede tener toda la calidad necesaria para crear un álbum mágico y onírico. Aquella psicodelia contenida en su álbum debut se ha transformado en un ente maldito refugiado en su segundo material, obscuro disco que en sus surcos se puede saborear el frío de su nórdica cuna, el misticismo de su mórbido gusto musical y el amor por crear atmósferas introspectivas que navegan lo más oculto del ser...


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