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martes, 6 de marzo de 2018

Drive by Wire : en el embeleso de una onírica tonada


Entre las antiguas calles de Deventer, una de las pequeñas ciudades dentro de los Países Bajos, surgió una importante banda que mezcla en su sonido el viejo rock ácido y blues eléctrico de finales de los años 60 con el stoner y el rock alternativo de los años 90. Su nombre es toda una institución en aquella zona de Europa, pero ahora es el momento de su internacionalización tras una larga carrera  musical iniciada en 2005. Es un gusto presentar a todos ustedes a Drive by Wire...

A principios de septiembre de 2017, una banda se metió a grabar en el estudio Giesound de la ciudad de Zwolle bajo las órdenes técnicas de Guido Aalbers. Cuatro músicos experimentados registrarían en las cintas su cuarto álbum con la intención de crear un disco memorable: Simone Holsbeek en las vocales, Alwin Wubben en las guitarras, Jerome Miedendrop de Bie en la batería y Marcel Zerb en el bajo eléctrico.


Spellbound fue publicado a finales de febrero de 2018 e inmediatamente fue detectado por nuestro radar gracias a su directo sonido de fácil digestión. Su mezcla entre los sonidos alternativos que recuerdan por momentos a PJ Harvey y el rock desértico bajo los preceptos de Queens of the Stone Age nos llevan por mágicos espejismos bajo la fuerza del sol y guitarras ásperas que tras algunos segundos se transforman en ácidos lamentos.

Sin embargo, lo alcanzado por la banda en su material no es algo sorprendente, pues si uno escucha detenidamente su disco anterior (The whole shebang, enero 2016) se puede detectar uno seguimiento dentro del estilo que poco a poco crea un universo propio. Aun así, Spellbound termina por concluir aquello que tan sólo fue esbozado hace dos años gracias a la precisión de sus acordes y la fuerza que se puede sentir en cada uno de sus once tracks.


Quizá lo primero que llama la atención sobre Drive by Wire es la hipnótica voz de Simone Holsbeek, quien poco a poco nos hechiza hasta envolvernos en su encanto. Ella cita como influencia directa a musas tan diversas como a la bruja cósmica Janis Joplin o a la nueva diosa Elin Larsson de Blues Pills, aunque es imposible no recordar a su compatriota Mariska Veres de Shocking Blue. Si bien Holsbeek nos arranca del suelo con temas directos como "Mammoth", los temas lentos de reminiscencias bluseras como "Apollo" o la espeluznante "Blue red moon" nos obliga caer tendidos a sus pies.

Pero darle todo el crédito a Simone Holsbeek sería menospreciar a lo logrado en conjunto por Drive by Wire. Los diversos riffs logrados por la guitarra de Wubben realmente tienen el gancho necesario para crear melodías adictivas desde el instante en que penetran a los oídos. Las graves bases creadas por Marcel Zerb construyen el soporte necesario para que todo sea edificado, aunque sin la acompasada presencia de Jereme termina por cerrar el círculo interpretativo de la banda.


Al escuchar detenidamente el Spellbound podemos saborear cosas tan distintas como infecciosos temas que logran engancharse en las memorias con sus arenosas figuras como en "Superoverdrive"  o los contundentes acordes de "The devil's fool" que se transforman en gotas de sudor que escurren por la frente. Sin lugar a dudas se puede detectar la influencia de Blues Pills a través del ritmo lento de percusiones insistentes de la inaugural "Glider", pero las guitarras distorsionadas confiesan la herencia del stoner californiano. Sin embargo, el álbum tiene diversos sabores como la enigmática "Lost tribes" y la realmente erótica "Van plan", la cual sirve de plataforma perfecta para disfrutar de la sensualidad de la vocalista del grupo.


El primer single del Spellbound es "Where have you been", tema que concreta toda la oferta musical de la banda contenida en el álbum. Una figura de bajo repta por el suelo mientras la batería juega con su tarola para marcar el ritmo, algunos acordes de guitarra se escapan por las bocinas de manera temerosa hasta que la voz de Simone hace explotar el tema. Un arenoso vals nos lleva poco a poco a sus pantanosas aguas, nebuloso blues que nos ahoga en su obscuridad con la intención de despertar nuestras más terribles pesadillas, onírica melodía llena de misterio que baila a través de la niebla hasta perdernos en su interior mientras la luz intentan despuntar.

El manto de la noche cubre a la naturaleza, un bosque olvidado que encuentra su refugio en el fuego ritual mientras las músicos entonan una tétrica tonada. Las luces de aquella casa fincada entre los árboles sirve de referencia ante la fría obscuridad, aunque en sus abandonados rincones todo se vuelve soledad y humedad...


La banda se encuentra en plena promoción del Spellbound, un disco lleno de sorpresas gracias a su amplio espectro sonoro, lo que garantiza un gran espectáculo sobre el escenario. En el pasado han compartido espacio junto con Mudhoney, Kyuss Live!, Brant Bjork y The Gathering, pero hoy lo están haciendo junto con Fu Manchu; lo que nos habla de su calidad interpretativa. Aquí está su propuesta, ahora nos toca a nosotros a desentrañar todos los tesoros que se encuentran escondidos dentro de los surcos de este maravilloso álbum...


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