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miércoles, 3 de enero de 2018

The Atomic Bitchwax : el regreso del super stoner rock


Cuando intentamos definir a un género musical, la objetividad se pierde entre estilos, tendencias y diversos proyectos que así mismos se llaman como el término en cuestión. Quizá dentro de las diversas vertientes del rock, el stoner sea una de las líneas más diversas que bajo su manto se han refugiado muchas bandas. El concepto fue repudiado en su momento por las primeras bandas que fueron enmarcadas dentro de dicho nombre, grupos que nacieron a partir del dessert rock californiano como Kyuss y Fu Manchu y de las nuevas mezclas entre el hard rock setentero y los sonidos alternativos de principios de los noventas del este norteamericano como Monster Magnet y Clutch. 

A finales de los años noventas surgieron otras bandas con un sonido más definido enmarcado en guitarras ásperas y velocidad sostenida como Nebula, Dozer y The Atomic Bitchwax, siendo ésta última la que se destacó por su endemoniado estilo de acelerados riffs heredados de la vieja psicodelia y el heavy metal ochentero.  Ahora en diciembre de 2017, la banda originaria de Nueva Jersey publicaron su séptimo disco de estudio titulado Force field, una lluvia de meteoritos  que golpean sin piedad mientras nos hacen recordar sus primeros materiales discográficos cuando iniciaba el actual siglo.


Al escribir sobre The Atomic Bitchwax es imposible no hacerlo también sobre Monster Magnet. La banda se formó en 1993 por e bajista Chris Kosnik, el baterista Keith Ackerman y el guitarrista Ed Mundell, quien formaría parte de Monster Magnet hasta el año 2010. Desde sus orígenes como un grupo de jamms, la agrupación iría definiendo su sonido hasta soportarlo con la inspiración cósmica y espacial de Dave Wyndorf, además de grabar dos discos. Sin embargo, las obligaciones de Mundell con Monster Magnet lo llevarían a dejar The Atomic Bitchwax a finales de 2004, permitiendo así la llegada de Finn Ryan para hacerse cargo de las seis cuerdas hasta el día de hoy.

Sin embargo, la estabilidad de la banda se vería comprometida nuevamente en 2006 cuando Keith Ackerman deja al grupo. Pero como si The Atomic Bitchwax no hubiera aprendido la lección, el grupo integró a Bob Pantella como su nuevo baterista sin que él abandonara su proyecto principal: Monster Magnet. Por si fuera poco, a partir del año 2013 Chris Kosnik forma parte también de la reconocida banda norteamericana, lo que deja a The Atomic Bitchwax como un grupo que aprovecha los tiempos libres de la banda de Dave Wyndorf para hacer sus propias cosas.


Lejos de lo que se podría esperar, desde 2007 The Atomic Bitchwax tiene una estabilidad que le ha permitido definir su sonido más allá de la sombre de Monster Magnet. A diferencia de estos últimos, el power trio es un cohete a propulsión de chorro, un cometa a toda velocidad que nos regala melodías incendiarias que no frenan un solo segundo. Sin dejar a un lado la inspiración astral, The Atomic Bitchwax nos ofrece un stoner rock alegre, directo y alucinante. 

Todo lo anterior queda totalmente claro en su nuevo Force field. El álbum es una maravilla desde cualquier punto de vista, pues equilibra el rock salvaje y valvular de alto octanaje con melodías bien estructuradas, lo que ofrece un disco que se disfruta más allá de la calidad interpretativa y de la excelente producción técnica, la cual fue lograda por la masterización de Alan Douches. Si el anterior Graviton había llamado la atención de los amente del hard rock cósmico sumido en pastillas y riffs ahogados en fuzz, Force field termina de definir el concepto para crear un excelente disco sin algún desperdicio.


El séptimo disco de The Atomic Bitchwax comienza con golpes de batería y acordes furiosos cortesía de "Hippie speedball" para ponernos sobre aviso de lo que nos depara el material. A pesar de la advertencia, quien se anime a surcar por las órbitas de Force field podrá encontrar las juguetonas figuras de "Alaskan thunder fuck" que bajan y suben por todo el mástil de las guitarras, la melodía adictiva de "Crazy" con su garantizado éxito si fuera lanzado como single, la aferrada velocidad de  la entrecortada "Humble brag" y la distorsionada "Super highway", sin olvidar la maestría mostrada en la instrumental "Fried, dyed and layin to the side" con su juego de wah. 

Es bastante dificil escoger una de las doce bombas contenidas en Force field, pues bien cualquiera podría demostrar lo que hay en él. Aunque cada tema tiene lo suyo, como la violencia motorizada de "Shell of a man" y la cósmicamente sexual "Tits and bones", nos quedamos con lo que la propia banda nos ofrece como primer extracto. Para promocionar el lanzamiento del disco, The Atomic Bitchwax presentó como single "Houndstooth", una rabiosa melodía de batería llena de destiempos que irónicamente no permite perder el ritmo. Mientras el bajo estira la base sonora para que la guitarra explote en un millón de pedazos como si entrara en un agujero negro, la voz se desgarra por las bocinas al alcanzar la velocidad de la luz junto con el riff insistente. En tan solo dos minutos y medio The Atomic Bitchwax encapsula lo que es su stoner: fuerza, energía y velocidad.


El video promocional de "Houndstooth" se encuentra en las redes desde noviembre, un trabajo visual que nos muestra algunas imágenes de la banda a través de un distorsionado lente que asemeja el consumo de sustancias psicoactivas mientras ellos tocan como bólido sin freno posible. Acrobacias pirotécnicas, brillos fulminantes y amplificadores a todo volumen. Bajo la protección de unos lentes obscuros, el power trio lleva a hasta sus últimas consecuencias su sonido junto con un bombardeo de luces y colores que iluminan la obscuridad del cosmos. 

Los dos últimos meses de 2017 los pasó The Atomic Bitchwax de gira por Europa, por lo que estamos esperando que pronto se anuncien sus fechas de 2018 por América. Mientras esperamos una estrella fugaz para pedir el deseo que el power trio se anime a pisar suelo mexicano, volvemos a bajar la aguja sobre el Force field para que deje a su instantáneo paso el rastro de su polvo cósmico y el brillo de su explosión estelar...



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