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viernes, 5 de enero de 2018

Lizardmen : Alemania entre el blues y el stoner


En este 2018 se cumplirán 80 años de la mítica segunda grabación de Robert Johnson en un estudio de la ciudad de Dallas, Texas. Las diferentes leyendas nos cuentan que el blusero negro vendió su alma al diablo en un cruce de caminos para convertirse en un mejor músico y que murió envenenado por algún hombre celoso durante una presentación en algún bar de mala muerte. Lo cierto es que con tan sólo 13 temas se convirtió en uno de los músicos más influyentes del siglo XX gracias a su fascinante forma de tocar, a su lastimera voz y a sus mágicas composiciones que influyeron a gente tan importante como The Rolling Stones, Eric Clapton, Jimi Hendrix, Led Zeppelin y el Fleetwood Mac de Peter Green.

Entre las escasas grabaciones realizadas por Robert Johnson, se encuentra "I'm a steady rollin' man", un tema que ha sido versionado por gente como Eric Clapton para su 461 Ocean Boulevard de 1974 y por George Thorogood and The Destroyers como único tema nuevo para su recopilación de 1992 The baddest; pero ahora nos toca escribir sobre lo hecho con este clásico del blues por el grupo alemán Lizardmen.


Un trío formado en la ciudad de Osnabrück, dentro de los confines del estado alemán de Baja Sajonia, se dio a la tarea de crear un collage musical que fundiera el stoner desértico californiano, el grunge noventero y el blues que sirvió de base para el hard rock de finales de los años 60 y principios de los 70. El resultado que se obtuvo del experimento es una poderosa banda de amplia gama sonora que se permite tocar de manera áspera y distorsionada mientras el slide corre por todo el mástil de la guitarra con aquel sentimiento negro nacido en el delta del Mississippi. 

Bajo la figura del hombre reptil que ha dado lugar a diversas historias desde las profundidades de las aguas marinas hasta las estrellas más lejanas del universo, Lizadmen se conforma como un poderoso grupo que bien puede arrastrarse por las ardientes arenas como esconderse entre los manglares de algún lúgubre río bifurcado. Nikki Engelbrecht en las guitarras y vocales, Tore Knipping en la batería y Niklas Giese en el bajo, tres saurios dispuestos a tronar las bocinas con su árido blues electrificado de fácil digestión.


Desde hace algunos meses Earthquaker deseaba redactar algunas líneas sobre Cool Blooded Blues, el primer álbum de este power trio de largas cabelleras publicado en agosto de 2016; pero con la publicación del video para su versión a "Steady rolling man" tuvimos el pretexto perfecto. La disquera austriaca StoneFree presume a la banda como una de sus más preciadas joyas y no es en vano, pues el grupo ha logrado construir una excelente colección de ocho temas grabadas de manera directa que merecen su detenida revisión.

Cool Blooded Blues arranca con el stoner agresivo de "Dust" que nos remite a las dunas californianas por medio de su fuzz que quiebra los tímpanos, pero cuando la entrecortada "Turn the screw" se escapa por las bocinas, Lizardmen nos muestra su otra cara por medio del rock alternativo de finales del siglo pasado que recuerda algunas melodías de NIN. "Seven" entra escena y la guitarra distorsionada nos recuerda el hard blues que se ha hecho en la última década, pero su armonía se queda con el recuerdo de la música de los setentas. Un efecto de retroalimentación satura los parlantes para mostrarnos a "Karma" con un stoner cercarno al Queens of the Stone Age en su versión más cruda, aunque todo se transforma radicalmente con la guitarra slide que mezcla al rock sureño con el delta blues por medio de la adictiva "Mammoth creep". Aquí es cuando la velocidad del material comienza a bajar por medio del ritmo aletargado de obscuros matices que conforman a "Prey to the Lord", pero por instantes se vuelve violento para recordarnos la ambivalencia del lagarto. Finalmente el disco cierra con la apocalíptica "The cannibal" que hace encontrar al stoner metal con el grunge a la forma de Soundgarden en un mismo lugar.


Sin embargo, la cereza en el pastel es "Steady rolling man", pues así como lo hiciera Led Zeppelin a finales de los años 60, Lizardmen se adueña del viejo blues acústico de Robert Johnson para transformarlo en un filtrado sonido de guitarras distorsionadas bajo la estética de The White Stripes o The Black Keys pero con el sentimiento muy cercano al Jimi Hendrix en sus momentos con su Experience. El trío se permite la magia del silencio para citar las frases del tema y sentenciar al hombre atormentado por el trabajo y el escaso amor recibido. Quizá algunos juegos con los tiempos nos recuerda a sus compatriotas de The Picturebooks, pero Lizardmen logra apoderarse del tema para explotar en un millón de posibilidades. Por si fuera poco, hacia la mitad de la canción la banda se permite un ácido jam para arrancarnos los pies de la tierra y atascar de colores nuestra mirada. Slide,  chorus, POG al estilo Electro-Harmonix y pedal wah... o sea, un arsenal de efectos de explotan frente a nosotros para regalarnos un hard blues electrificado al grito de "I ain't got what you need, fuck off!!" que transforma lo hecho en el siglo pasado por la furia del día de hoy.

Con un video dirigido por  Nils Koppenbrink, Lizardmen realizó el último golpe de promoción al Cool Blooded Blues. El trabajo visual para  "Steady rolling man" comienza con algún paraje al aire libre de Alemania mientras se escucha de fondo el tema original de Robert Johnson, pero de repente arrancan los motores de la camioneta de la banda y todo el andamiaje eléctrico del grupo explota por las bocinas. Una misteriosa silueta camina entre los maizales con su herramienta de trabajo al hombro, y tras una extenuante jornada bajo la luz de la luna, el hombre extrae de la tierra un sorprendente féretro. Una carroza fúnebre corre por los abandonados caminos mientras los instrumentos ahogan el ambiente hasta llegar a la ciudad, lugar donde el tipo de larga cabellera ofrece su tóxica mercancía: todo queda en una fachada para ocultar la ilícita actividad. El cannábico producto comienza ha ser consumida y los efectos no tardan en aparecer...


Las bestias lacertilias que Headbang Design muestra en la portada del Cool Blooded Blues han comenzado su invasión y es imposible resistirse a su veneno. "Steady rolling man" vuelve a colocar a Lizardmen en nuestro radar musical, pero también sirve de carta de presentación para Tobias Prause, quien es el nuevo baterista de la banda. Mientras visitamos nuevamente la guarida del hombre-saurio, dejamos que pase el tiempo hasta que llegue a nuestros oídos su siguiente paso, quizá el definitivo para su consolidación como una de las mejores propuestas de la Alemania...



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