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miércoles, 1 de noviembre de 2017

Kadavar : amplificando horizontes


Cuando un estilo sonoro es alcanzado, las bandas levantan murallas imposibles de trasgredir, los fanáticos desean vorazmente nuevas melodías pero éstas deben ser contenidas dentro de los límites establecidos. Un grupo de acordes o un efecto fuera de dichas fronteras auditivas bien pueden ser tomadas como una traición a los ideales o como una ofensa al público. Sin embargo, existen pocos grupos que logran explorar nuevos territorios y abandonar el calor de la guarida de lo que ha funcionado, pues ello conlleva riesgo y crítica.

Hoy tenemos en los tímpanos el cuarto disco de Kadavar, trío basado en Alemania que en la última década se ha convertido en referente sonoro gracias un concepto auditivo definido y a estructuras melódicas propias. Aun con lo anterior, el grupo quiso girar 180 grados para esta ocasión. En Berlin (su anterior entrega que fue reseñada aquí) pudimos encontrar algunos guiños hacia nuevas posibilidades, pero es ahora en Rough times donde podemos escuchar una plena transición, una que será difícil de aceptar por los primeros seguidores de la banda.

Berlin nos mostró el lado más luminoso del power trio, pero Rough times va en dirección opuesta. Para esta ocasión, los instrumentos se hacen más densos de manera deliberada con la intención de recuperar a los seguidores perdidos en la última entrega gracias a sus experimentos melódicos sin dirección definida que dejaron a un lado aquella esencia vintage que los convirtió en líderes de una tendencia sonora hace algunos años. De aquella portada del disco anterior llena de glamour a blanco y negro que rozaba peligrosamente alguna revista de modas, hoy nos encontramos con una impactante imagen que muestra a un cuerpo juvenil con un rostro calavérico, una ilustración desollada que pone sobre aviso de los nuevos aires que soplan en los océanos sonoros de Kadavar.

Bajamos la aguja sobre la primera pista y nos encontramos con un golpe de distorsión que sacude cualquier duda sobre el nivel del trío, pero al ir transcurriendo los minutos nos encontramos con una banda que ha dejado sus infecciosas melodías de antaño para quedar reducido a un puñado de acordes distorsionados como si se trata de un punto de fuga. De aquel viejo hard rock setentero, Kadavar busca nuevos espacios sonoros a partir del proto-doom sin dejar a un lado su característico muro de sonido que con el tiempo se ha convertido en su marca personal.


Tras la extensa gira de su disco anterior que los llevó por todas partes del mundo, Kadavar decidió abrir todas las posibilidades en Rough times. Cualquier cambio conlleva riesgos, y el precio que ha pagado el trío es alto. Este material discográfico es quizá el más disperso si establecemos una línea estilística  a través de todos sus temas, pero al mismo tiempo se convierte en una ruptura al dique que ellos mismos habían construido, una salida necesaria que permite expandir las posibilidades compositivas de un grupo etiquetado.

Rough times nos muestra los nuevos senderos que Kadavar seguirá de aquí en adelante, ya sea el NWOBHM que inmediatamente se saborea en la insistente "Word of evil" o la fuerza intempestiva de "Into the wormhole" que por momentos alcanza el doom. Más allá de la crudeza que por  momentos logra la placa como en el track inicial que bautiza al disco o en "Skeleton blues" (con la magia de un saturado pedal wah), el grupo se lanza a nuevos parajes auditivos como en "Vampires" con sus ligeros teclados y agudos juegos vocales. La tétrica psicodelia de "The lost child" nos recuerda por momentos el estilo de la banda francesa Aqua Nebula Oscillator (primer grupo donde participó el bajista "Dragon" Bouteloup), aunque las dudas quedan a flor de piel con la extraña "A l'ombre du temps", canción que nos deja suspendidos en la nula gravedad del espacio exterior mientras pensamos que futuro le depara al trío.


El track que sirve de puente perfecto entre el sonido alcanzado por la banda y la nueva intensidad que por momentos alcanza Rough times es "Die baby die", primer single del álbum. La tormenta de notas con que inicia inmediatamente nos provoca un vértigo, una caída en espiral al obscuro abismo propuesto por Kadavar. Mientras "Lupus" Lindemann suelta salvajes acordes sueltos, "Dragon" Bouteloup juega con las cuerdas de su bajo como si se trataran de enfermos resortes. "Tiger" Bartelt no deja un solo instante de golpear los tambores para brindar la base ideal al ruido que logra el trío en conjunto, aquel que se había suavizado en Berlin y que en su momento logró el reconocimiento del público y las bandas en Abra Kadavar

La línea melódica de "Lupus" nos remite inmediatamente a cantos del pasado del hard rock setentero, pero aún en ello guarda una originalidad que se agradece. Quizá algo de lo que había sido criticado el grupo era que sus temas eran infecciosos pero se quedaban en su riff inicial sin gran des cambios ni sorpresas. "Die baby die" rompe con este estereotipo y nos regala cambio tras cambio sin perder la energía ni el interés. Fuerza en los acordes, pausas que permiten a cada integrantes lucirse, un estribillo que obliga a cantar y un puente misterioso que nos transporta a lugares obscuros, pero que al final logra una explosión multicolor.


Bajo una estética retro del antiguo formato VHS, Kadavar publicó en agosto de 2017 el video promocional de "Die baby die" a través del canal en You Tube de su disquera Nuclear Blast Records. En dicho trabajo visual podemos observar a la banda tocando mientras diversos juegos multicolores nos deslumbran, múltiples planos se sobreponen y la saturación de imágenes nos provocan el vertigo al igual que la propia melodía. Por momentos podemos captar un intento por crear un efecto 3D para alcanzar una profundidad estética, aunque el zoom total a los rostros de los integrantes de la banda nos sacuden hasta perder el control. Como detalle curioso, al final del video podemos ver algunos elementos extraños a la lógica ácida del trabajo como un peine, un machete y un pequeño tambor de juguete mexicano.


Por el momento, Kadavar se encuentra de gira por Europa junto con Death Alley y Mantar, lo que supone un largo tiempo hasta tener a la banda nuevamente en México. Por lo pronto, es necesario escuchar detenidamente la nueva propuesta del grupo contenida en su Rough times, trabajo que muestra la versatilidad del trío más allá de lo alcanzado en sus materiales anteriores. Quizá se requiera que el tiempo pase para colocar en su justo lugar al cuarto disco de Kadavar, pero lo que nos queda claro es que sus diez temas buscan romper las cadenas de lo establecido con la intención de alcanzar nuevas opciones y refrescar su estilo.


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