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jueves, 23 de noviembre de 2017

Ancestro : arena, pasado y veneno


Escribir sobre una banda instrumental siempre será un arma de doble filo, pues bien podría uno ser certero para describir la música conforme a la idea que sus interpretes han buscado como también puede ser un salto al abismo al permitir que las notas fluyan en el interior de las neuronas con la intención de despertar ideas y sentimientos propios. La imaginación permite ambas posibilidades, pero el riesgo es alto. Aún y con el peligro de caer, hoy caminamos sobre la cuerda floja para acercarnos a un proyecto que nace en la antigua ciudad de Trujillo, en el Perú...

Tras varios intentos y proyectos, fue hasta el año de 2015 cuando nació el power-trío que tendría la intención de mezclar el stoner desértico de los 90's con el heavy psych difundido en el nuevo siglo.Conformados por Boris Baltodano en el bajo, Diego Cartulin en las guitarras y Rod Hiraoka en la batería, la banda se refugió en el poder de la música instrumental para crear alucinantes paseos sonoros que juegan con la mente hasta llevarla al delirio provocado por la insolación y la distorsión. Bajo el nombre de Ancestro, los tres chicos peruanos buscarían fundir la grandiosidad del pasado con el misterio y la intriga que despiertan sus vestigios que encontramos el día de hoy, ruinas que provocan sueños y despiertan leyendas.


De manera inmediata, Ancestro se metería a los estudios de grabación para crear lo que sería su álbum debut, disco que llevaría por título El regreso de los brujos y sería publicado en agosto de 2016 por Man in the Box Records y Necio Records. A través de instantes lisérgicos llenos de densidad auditiva, el grupo encuentra su equilibrio perfecto al mezclar dichos sonidos con estruendosas melodías atascadas de fuzz arenoso de ritmos variables inspiradas en el primer stoner de bandas norteamericanas como Kyuss y Sleep, así como los referentes latinoamericanos del género como los argentinos Los Natas o los puertoriqueños La Iglesia Atómica.

Sin embargo, la banda sufriría la salida de su baterista original quien sería sustituido temporalmente por Arturo Quispe y definitivamente por Víctor García. Dicho cambio obligaría a la banda a replantear su sonido y dar continuidad a lo alcanzado en ese momento. Fue así que en septiembre de 2017 salió a la luz El gran altar, un disco que se permite a sí mismo experimentar nuevas posibilidades sonoras sin olvidar aquellos riffs arenosos llenos de introspección y zozobra que obligan a mirar hacia atrás en el tiempo y hacia dentro en nuestra mente.


Las desgatadas paredes de barro y adobe de lo que un día fue la impresionante Chan Chan, sirven de escenario perfecto para el regreso de Ancestro. Aquel lugar que en el pasado fue la capital de la cultura Chimú y que vivió la invasión inca y los saqueos de los conquistadores españoles, hoy resguardan los acordes desgarradores de un power trio que abre las puertas interiores con la finalidad de hurgar dentro del inconsciente y sacar a la luz aquellos secretos que la vida cotidiana y mundana han escondido como si fueran preciados tesoros. La vieja ciudad amurallada sirven de inspiración a los seis temas de El gran altar y al mismo tiempo permite al incauto escucha que su imaginación corra por sus ruinas y encuentre sentido a los acordes propuestos sin voz y sin más brújula que un título reducido a unas cuantas palabras.

El segundo disco de Ancestro arranca con un experimental recordatorio sobre el difícil encuentro entre el hombre y el sol que bajo el título de "Ícaro" nos acerca al astro rey para derretir nuestras alas y hacernos caer en caída libre. La antigua ciudad chimúe mira hacia al océano y desde ahí sentimos el mágico poder de las aguas gracias a "Mareación", un aletargado himno a las corrientes marinas que nos ahogan y nos sepultan hasta sus obscuros abismos. Sin perder el mismo referente, "Agua muerta" saca a flote el cuerpo sin vida para abandonarlo en la superficie mientras los mórbidos acordes lo desintegran en aquella mezcla de sal y agua. "Purga / El gran altar" nos ofrece un suave y breve remanso sobre las arenas que repentinamente se convierte en un despiadado golpe que rompe con el paisaje natural y levanta ante nosotros un imponente templo de guerreros entregados al mar y al sol, pero que dentro de sus impresionantes doce minutos de duración permite un insospechado clímax que nos hace recordar el "No quarter" de Led Zeppelin o instantes sueltos del Tarkus de Emerson, Lake and Palmer gracias a sus colosales sintetizadores.


Para los amantes del primer stoner, "Aguijón" es un dulce néctar donde podrán energía, poder y distorsión en plenitud. El piquete de un alacrán escondido entre las antiguas paredes del templo inyecta el veneno causando dolor e irritación, furia que recorre por las venas a salvajes kilómetros por hora hasta inundar todo el cuerpo. Las bocinas se atascan por el sonido áspero de la arena y la sustancia tóxica suministrada por la piel, explosión sonora llena de rabia y quemaduras bajo los ardientes rayos del sol que remite al Kyuss del Blues for the sun red, pero que al mismo tiempo se permite explorar sus propios terrenos a través de la magia del pedal wah jugando con la guitarra y las violentas figuras que recorren el mástil del bajo eléctrico. Mientras la batería golpea sin cesar, la melodía viaja por el torrente sanguíneo hasta infectar totalmente al cuerpo moribundo. "Aguijón" se puede resumir en dos palabras: fuerza y velocidad.


Ancestro es una prueba fehaciente que Perú tiene todo para colocarse dentro del escenario mundial del stoner, creando junto con Pradhana, El Jefazo, Brothers of the Sun, Cuarzo y Satánicos Marihuanos un conjunto de bandas rabiosas fundamentadas en el poder de los acordes arenosos y la frescura de nuevas melodías inspiradas en ritmos hipnóticos donde los efectos alucinatorios de la exposición al sol y el respeto a sus culturas milenarias. Sin embargo, este grupo nos demuestra que no todo está centralizado en Lima y que seguramente en el interior del país andino existen otras joyas por descubrir. Por lo pronto, hoy tenemos en nuestros oídos esta pequeña maravilla instrumental llamada El gran altar, que gracias a su infecciosa "Aguijón" a penetrado la piel para intoxicar y enamorar a quien ose pulsar el botón y se arriesgue a realizar un viaje mágico y onírico por las ruinas del pasado...

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