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lunes, 14 de agosto de 2017

Kabbalah : cuando las sirenas le cantan a la noche


¿Cuántos cuerpos celestes se encuentran vagando por la inmensidad del obscuro universo? Múltiples pedazos de roca rondando estrellas que algún día fueron habitadas por remotas civilizaciones o que quizá jamás han tenido alguno vestigio de vida. Entidades inertes que en sus planicies se puede observar el golpe del tiempo, espacios desolados que permiten a la imaginación volar sobre lo que ha ocurrido en ellos, lugares olvidados donde podría rondar la esencia de algo que formó parte de ellos. A millones de años luz, la raza humana los observa, los nombra y les dota de una historia, los adora y le aterran, lo maravillan y lo aborrece...

En abril de 2017 fue lanzado el tema "Phantasmal planetoid" como previo al primer disco completo de Kabbalah, trío originario de Pamplona, España que abarca dentro de su horizonte sonoro al occult rock, al proto-doom y a la vieja psicodelia pesada setentera. Por medio de tétricas letras que van desde la brujería y el ocultismo hasta los misterios de otras galaxias o viejos templos olvidados, esta banda ha creado un estilo bien definido que entra fácilmente al oído e infecta a las neuronas. Ahora es momento de saborear detenidamente su proyecto y escribir en unas cuantas líneas su adictiva propuesta...


Kabbalah nace tras la separación de la banda de rock pop Las Culebras cuando su baterista Carmen Espejo y su bajista Marga decidieron crear un nuevo grupo con una tendencia más densa en su música y más obscura en su lírica. Fue así que en 2013 se lanzaron al ruedo con un EP homónimo donde bien podíamos escuchar ácidos pasajes psicodélicos que ya nos daban una orientación a donde dirigirían sus naves. Sin embargo, la publicación de Primitive stone en enero de 2015 sirvió como una declaración de intenciones, pues en el material se pueden escuchar sus melodías infecciosas bajo obscuras atmósferas y etéreos cantos de sirenas.

A finales de 2015, a la banda se integró Alba como guitarrista del grupo, una chica que orientó a Kabbalah hacia parajes más obscuros los cuales quedaron registrados en el EP Revelations de enero de  2015. Bajo la supervisión técnica de Guillermo F. Mutiloa, la banda muestra su sonido definitivo donde podemos escuchar los aletargados ritmos de los primeros momentos del doom junto con suaves voces que envuelven al escucha en una dulce atmósfera. Dentro de dicha contradicción bien podemos escuchar la influencia de bandas como Ghost y Uncle Acid & the deadbeats por un lado y de Coven y The Oath por otro, aunque finalmente este trío de chicas alcanzan a crear un estilo propio.


Lejos de quedarse en este paso, Kabbalah siguió trabajando el resto del 2016 para completar lo que sería su primer álbum completo, disco que vería la luz hasta julio de 2017 a través de Twin Earth Records con el nombre de Spectral ascent. Además de incluir los dos temas que forman parte del Revelations, este material incluye seis temas más que están precedidos por una enigmática introducción que en conjunto crean una obra llena de intriga, magia y sopor. La realidad se funda con el mundo de los sueños hasta derrumbar las fronteras entre ambos, creando al mismo tiempo que las neblinas de las noches se posen sobre el ambiente hasta convertirlo en un lúgubre paraje donde cualquier cosa puede ocurrir.

Los juegos vocales logrados por Carmen y Marga emergen del suelo para llevarnos hasta las estrellas, pero las melodías que las acompañan por momentos pueden ser suaves juegos pop que al siguiente minuto se transforman en tenebrosos monstruos surgidos del doom setentero.  "Resurrected" arranca desde su dulce psicodelia inicial para terminar convertida en un vals obscuro, mientras que los riff de "The darknest end" y "The darkness of time" son hirientes como lo alcanzado por The Oath en su disco debut. Spectral ascent encuentra sus momentos místicos gracias a los aquelarres llamados "The reverend" y "The shadow", alcanzando de esa manera una obscuridad realmente profunda. Finalmente, los temas herederos del viejo hard rock setentero los encontramos en "Dark revelation" y "Presence" gracias a sus guitarras llenas de fuzz y velocidad contagiosa.


Pero es necesario regresar la atención al primer single del Spectral ascent. "Phantasmal planetoid" comienza comienza con una aterradora figura de bajo que repta por el suelo hasta que la guitarra se levanta amenazadora y la batería acepta el reto y juega con los tiempos. Los giros, las pausas y los cambios de ritmo recuerdan algunos momentos del Pronounce this! de los suecos Salem's Pot, alcanzando de esta manera un tema clavado en el heavy psych sin olvidar su esencia de occult rock. Las melódicas voces nos hablan sobre aquellos grandes objetos que vagan por el cosmos y sobre los temores que ciernen sobre ellos gracias a la soledad y el olvido.

Por medio de algunos cortes de viejas películas a blanco y negro, Kabbalah presentó el video promocional de "Phantasmal planetoid" para que sirviera de primera prueba al lanzamiento de Spectral ascent. Entre cohetes espaciales, planetoides abandonados y ciudades en destrucción escuchamos los insistentes acordes del power trio femenino sin que por un instante podamos ver a sus integrantes. Lejanas civilizaciones buscan conquistar a nuestro pequeño planeta azul, pero todo queda en una guerra que deja en la plena obscuridad al universo.


Kabbalah ya nos había amenazado con sus EP desde hacía muchos años, pero no es hasta hoy con su Spectral ascent que realmente sacuden a la escena oculta. La banda no se quedará bajo el resguardo del estudio ya que sabe cómo presentar su sonido en vivo como lo ya lo ha demostrado en pasado, lo que la ha llevado a compartir escenario con los franceses de Doctor Doom o participar en el "The Wizard od the Fuzz Festival" que se realiza en Gotemburgo junto con Vokonis, Yuri Gagarin y Goatess. Estas tres brujas han decidido invitarnos a su ceremonia demoniaca para integrarnos a su aquelarre, un sacrificio nocturno a las fuerzas del mal que nos hace entregar el alma en una danza maldita pero hermosa. Su ritual está en las bocinas y nos ha atrapado... irremediablemente.


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