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lunes, 31 de julio de 2017

Snowchild : los profetas que miran al pasado


Un golpe distorsionado que revienta las bocinas sirve para arrancar los motores, acordes lentos que poco a poco van tomando fuerza para levantar el vuelo y dejarnos suspendidos en la nada. Los instrumentos aprovechan la reverberación de la caverna que hay en nuestra mente para dejar las notas sueltas mientras se estrellan contra las pocas neuronas que sobrevivieron a la impresión del primer momento. Suspendidos en el aire, todo se transforma en un denso paseo por los abismos internos hasta que todo queda derruido ante el ruido y la magia, irónica combinación difícil de alcanzar pero que el primer material de Snowchild logra construir de manera excepcional.

Originarios de Wichita, Kansas, tres tipos se juntaron desde finales de 2012 con la intención de hacer música que lograra fusionar sus más grandes gustos: el proto-doom, el stoner y la psicodelia. Fue ahí en la llamada Air Capital donde Larry Donaldson en la vocales y bajo, Dustin Roberts en la guitarra y Chad Duncan en la batería trabajaron arduamente hasta crear una pequeña colección de temas propios que beben directamente del Black Sabbath setentero pero que al mismo tiempo suelta las amarras para flotar en dirección de vientos distintos hasta alcanzar la estratósfera con su sonido.


Luego de dos años de trabajo en los estudios bajo la supervisión técnica e ingeniería de sonido de Glenn Baughman, Snowchild publicó a finales de noviembre de 2016 a través de su página de Bandcamp cinco temas que conformaría su primer EP titulado Age of change, un disco poderoso que sorprendería a todos por su inesperada aparición y por su gran calidad tanto sonora como interpretativa. Teniendo a las consolas de grabación como un gran aliado, este álbum llegaría directamente al enamoramiento y embeleso de quienes aman al pesado sonido vintage del primer doom; algo que terminaría de ser logrado gracias al esfuerzo de Eric Harrison en la mezcla y la masterización del material.

Luego de estar rodando durante varios meses por los océanos electrónicos de las redes sociales, Age of change será editado de manera física por las disqueras Kozmik Artifactz y The Company, saliendo a la venta hasta el próximo 25 de agosto de 2017. Así que aprovechamos este lanzamiento para escribir de esta pequeña maravilla que realmente puede ser calificada como un "parte-aguas" en el resurgimiento de los antiguos sonidos del hard rock en el inicio de este siglo, una grabación que marca el sendero que deberán seguir aquellas bandas que desean crear nuevas cosas a partir del puerto seguro que construyó el cuarteto de Birmingham hace más de 45 años.


Snowchild son una muestra de lo que es perseverancia y paciencia, pues tras años de cuidar cada composición y buscar la mejor manera de plasmarlas en el estudio de grabación, han cosechado un excelente material que requiere ser escuchado, saboreado y disfrutado poco a poco, más allá del deseo por devorarlo de una sola mordida. El simple hecho de decir que tenemos frente a nosotros a otra banda que toma como ejemplo al Black Sabbath bien nos puede arrancar una mueca del rostro por el lugar común en que se han convertido en los últimos años, pero realmente existen pocas bandas que logran despegar por medio de este referente para lograr cosas increíbles y novedosas... y los norteamericanos forman parte de este pequeño y selecto grupo.

El álbum está conformado por largos temas que desarrollan universos propios, un disco que sirve como punto de fuga a diversas ideas que toman su rumbo para jamás volver a su lugar de origen. Las guitarras distorsionadas que se deshacen en millones de pedazos, un bajo que momentos se ahoga en un pantano envolvente y una batería paciente que sabe en qué momento tan sólo marcar los aletargados tiempos y cuando explotar en salvajes danzas apocalípticas. Si aplicamos a estos sonidos temas bien estructurados que saben jugar con las melodías y los aderezamos con una pequeña pizca de teclados, obtenemos la fórmula perfecta para crear un disco memorable.


Age of change arranca con el tema que le da su nombre, mismo que se distingue por sus acordes lentos y sostenidos como si tuviera un grillete amarrado al tobillo, lo que hace entender porque la voz de Larry se parece más a un lamento que a un canto. Hay pocas bandas que saben trabajar con los silencios para lograr intensidad en sus composiciones, y Snowchild lo logra con este track inicial; aunque luego de su orgasmo instrumental, la canción encuentra algunos cortes eléctricos que nos recuerdan los efectos sonoros que sólo Tom Morello podría hacer. "Born in flames" nos regala un tiempo suave para mostrarnos como las guitarras más desgarradoras se pueden mezclar con los teclados, creando así un melancólico blues que demuestra cómo de dicho género surgió el sonido de Black Sabbath. Pero si se trata de retomar la enseñanza de dichos dioses, "King of Koch" es un tributo directo a través de su introducción  de bajo a la Geezer Butler en NIB y la línea melódica más clásica de Ozzy Osbourne que versa sobre una promesa de mejor futuro que jamás será cumplida. Finalmente escuchamos los más de 16 míticos minutos de "Boudica", la cual se debate entre los tambores tribales y los teclados cósmicos hasta convertirla en una oda mágica que pasea por todas las posibilidades sonoras del proto-doom, la psicodelia y el krautrock.


Sin embargo, uno de los temas que destaca por su acelerado ritmo más que pegajoso es "Evil little things", track que se encuentra separado del EP y que fue pensado como single, por lo que terminó siendo lanzado de manera digital unas semanas antes que Age of change. Esta canción está clavada en el hard rock setentero donde las voces lisérgicas se conjugan para arrancarnos la tranquilidad y sumergirnos en obscuros terrenos. Las figuras de la guitarra son hirientes pero su melodía es más que hipnótica, logrando de manera inmediata que quedemos prendidos a ellas. El corte de cada acorde resuena en las bocinas mientras el bajo trata de profundizar la sensación sonora, creando un ambiente envolvente donde quedamos encerrados frente la salvaje interpretación de la banda y un solo de guitarra galáctico. Quizá este tema sea el menos "doomy" de lo hecho hasta el momento por Snowchild, pero es buena una muestra de que ellos también están preparados para hacer cosas directas, desgarradoras e infecciosas.


Por el momento, Snowchild está llevando su Age of change a los escenarios donde ha compartido espacio junto con Youngblood Supercult, Jucifer, Bison Machine, Hossferatu, Merlin y Lord Fowl; excelentes bandas que llevan ya un tiempo en el circuito americano de las que pronto estaremos escribiendo de ellas. Con el grato sabor de boca que nos deja este material que pronto saldrá a la venta en formato físico, ahora sólo nos queda esperar para que el trío entre nuevamente a los estudios para regalarnos otra joya como ésta que han logrado...

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