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viernes, 14 de julio de 2017

Bionic Cavemen : un salvaje tren que llega desde Chicago


En algún sótano olvidado de la ciudad de los vientos, tres tipos que se conocieron en la escuela y que llevaban ya algún tiempo haciendo jamming reciben a un cantante para probarlo y saber su capacidad. Para quitarse el peso de encima por ser el hermano del guitarrista, el joven frente al micrófono pregunta si el grupo se sabe "The lemon song", aquella versión eléctrica que hizo Led Zeppelin al clásico blusero "Killing floor" de Howlin' Wolf. Tras un momento mágico que se transformó en una hora de improvisaciones, nació Bionic Cavemen.

Chicago nuevamente nos ha sorprendido con una banda nacida entre sus calles desde 2011, un grupo que rescata el blues eléctrico que alguna vez inundó aquella ciudad para mezclarlo con la distorsión característica del stoner y el salvajismo del hard rock setentero. Pero para sorprendernos más, Bionic Cavermen tiene raíces mexicanas: los padres del baterista José Bernal son originarios de San Luís Potosí y Guadalajara, los padres del vocalista Andy Morgen y el guitarrista Roland Morgen son de Morelia. A estas tres cuartas partes de la banda se les une el bajista Larry Drennan, quien llegó a Illinois desde Maine.


Earthquaker ya había tenido la oportunidad de escuchar Predator, álbum debut de la banda publicado en 2013, pero cuando nos preparábamos para escribir algo sobre él nos enteramos de la salida de su segundo disco. En abril de 2017 ha sido presentado Reactor, material realizado con la mezcla y la ingeniería de sonido de Grégorie Yeche en el estudio Electric Audio, técnico que es reconocido por haber trabajado con Jarvis Cocker (vocalista de Pulp) y con Pelican (banda instrumental de post-metal). Aun si ésto fuera poco, este trabajo está masterizado por el experimentado Carl Saff, lo que garantiza la calidad de sonido del material.

Sin embargo, Bionic Cavemen no es otra banda más de "revival" que trata de retomar el sonido de Black Sabbath o Led Zeppelin. Lejos de lo que pudiéramos esperar, este cuarteto de Chicago construye un sonido propio en base a la fuerza eléctrica y percusiones tribales para crear lo que ellos mismos han definido como "heavy stoner blues". Si nos detenemos por un instante, podríamos encontrar que el estilo propio del grupo radica en la contradicción que ya en su propio nombre se puede descubrir: la distorsión del fuzz y la voz desgarrada por un lado y el sentimiento y la suavidad melódica por el otro. En un constante vaivén, cada uno de sus temas juegan con el tiempo para ofrecernos tranquilamente una sentida armonía para transformarla súbitamente en una tormenta de intensidad y desesperación.


Si en Predator podíamos saborear la fuerza de una banda que buscaba encontrar su propio camino a base de salvajes figuras, Reactor logra condensar todos los años que tiene Bionic Cavemen construyendo su forma muy particular de hacer explotar las bocinas. Mientras la mujer de torso desnudo monta al bisonte acelerado, la suave tonada de "Self made men" con la que inicia el disco se convierte en un lamento ahogado en la distorsión del fuzz; pero si ello no fue suficiente, la banda nos coloca otra cachetada en el rostro con la deliciosa y salvaje "Lover" con todo y sus percusiones que recuerdan el hard rock latino del primer Santana. Mientras "EOW" nos ofrece un riff que nos recuerda el blues garage de The Black Keys o The White Stripes, la desgarrada voz de Andy nos regresa a la tierra en "10-4". Sin embargo, Bionic Cavemen nos ofrece algunos instantes de remanso con las acústicas "Midnight tonight"  y "Lilac", pero todo regresa a su estridente normalidad con la furia de "Breathe" y su sonido que nos trae el recuerdo de Blue Cheer (a pesar de sus atmosféricas pausas) o la maravillosa "Alone" con ese juego de bajo que sostiene al tema de principio a fin y su pasaje de guitarra progresiva a la Emerson, Lake and Palmer. Y por si fuera poco, el grupo se da la oportunidad de crear un atascado monstruo sonoro llamado "Black diamond" para mostrarnos la capacidad de José Bernal en la batería al más puro estilo de los colosos como Ginger Baker, John Bonham o Fito de la Parra.


Reactor es un excelente material en su totalidad, pero si fuera necesario escoger un tema que logre encapsular el estilo de Bionic Cavemen alcanzado en los treinta y nueve minutos que lo conforman, forzosamente nos quedaríamos con "Train", track de riff directo que permite explotar la voz de Andy pero que al mismo tiempo nos muestra ese ligero sabor a blues que corre por las venas de los integrantes de la banda. Sin embargo, al mismo tiempo podemos escuchar el poder del fuzz deshaciendo la guitarra hasta que se un espectacular solo sale de las manos de Roland mientras Larry cuida la melodía con su bajo y José no deja de azotar los tambores. Furia y agonía condensados en tan solo tres minutos y medio donde todo puede ser posible...

"Bien, tú tratas de decirme que este autobús es tuyo e intentas decirme que vas a la tienda y que te tienes que ir, pero cariño, mejor date cuenta de que éso ya lo sé. Estás tomando el tren hacia otro tipo sobre mentiras rectas. No hay transferencia aquí , así que me temo que deberé negarte porque todo es muy claro para mí entre tus muslos. Bien cariño, es mejor entenderlo... yo sé que tienes a otro hombre y que tienes que tomar el tren. "

Bionic Cavemen se encuentra promoviendo su disco, aunque cada uno de sus integrantes tienen otros proyectos musicales. Ellos tienen toda la intención de venir a México para que escuchemos en vivo su Reactor, así que no sería extraño que pronto nos visiten con ese irónico estilo contradictorio que pocas bandas se atreven a crear. ¿Quién se anima a traerlos? ¿Quién tiene ganas de vivir esta experiencia salvaje de sonido sobre el escenario?



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