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miércoles, 19 de julio de 2017

Atavismo : el mantra eléctrico que mira al mar


En el año de 2013 en el privilegiado puerto de Algeciras, en Andalucía, España nació un nuevo grupo de lo que en un tiempo anterior fueron Mind! y Viaje a 800; ambas agrupaciones del sur ibérico que tenían su base sonora en el space rock progresivo y la psicodelia pesada con uno que otro guiño en el stoner más clavado. Con la intención de continuar los pasos de dichas bandas, sus integrantes encontraron en la palabra Atavismo el nombre perfecto para su proyecto; que en su significado podemos entender un conjunto de ideas propias del pasado heredadas en el presente, aquellos rasgos de nuestros antepasados que se manifiestan en las nuevas generaciones.

Sin embargo, el sonido que logró crear Atavismo se desmarca de sus antecesores por el simple hecho que estos nuevos recorridos por los universos musicales son producto de la improvisación, una construida por gente que se ha unido en un momento distinto bajo nuevas circunstancias. Las guitarras y los sintetizadores de José "Poti" Moreno, la batería de Sandra Pow y el bajo de Mateo se encuentran en esta encrucijada para emprender un camino juntos, distinto al que habían recorrido cada uno en un momento anterior.


Fue así como de la jam session nació Desintegración, álbum debut de los españoles que fue publicado en 2015 a través de la disquera sueca Temple of Torturous Records. Los ácidos sueños fueron condesados en cuatro largos paseos por las neuronas exaltadas, alucinantes viajes que brotan de la imaginación para estrellarse contra el manto de la noche. Guitarras de acordes deslumbrantes marcando figuras enigmáticas, teclados ambientales creando escenas sublimes, una batería marcando la velocidad de ruta y un bajo profundo como los abismos. Este primer disco de Atavismo llegó como balde agua fría en un momento en que todo era vintage y las nuevas propuestas se habían quedado tan sólo en un reflejo exacto del pasado sin ofrecer otras posibilidades sonoras. 

Tras este primer salto al vacío, el trío andaluz se metió a los estudios Trafalgar ubicados en El Palmar (cerca de Cádiz) para grabar durante septiembre y octubre de 2016 lo que sería su segundo disco. Este material tendría como objetivo encausar las ensoñaciones y escapes sin control para crear una colección de temas más estructurados, aunque sin perder ese elemento hipnótico que se ha convertido en sello inconfundible de la banda. Inspirados en los pasajes hipnóticos que han hecho otros grupos como Wolf People, Black Mountain, Motorpsycho y hasta los míticos Triana, Atavismo construyó cinco temas orientados hacia la psicodelia más ácida y algunos elementos del hard rock para encontrar un puerto seguro a sus nuevas ideas, siendo ahora su nuevo método de composición el desarrollo de espontáneos recorridos que siempre retornan a figuras cíclicas que como loops nos envuelven en universos con límites marcados.


Publicado en abril de 2017, Inerte es un disco más directo que retoma algunos elementos de la tradición musical española para llevarla a las estrellas con sus habituales fugas alucinantes. Con una melodía inspirada en el folclore ibérico de guitarras remarcadas, el material arranca con "Pan y dolor", tema que tras algunos minutos se sumerge en enigmáticas barrancas para transformarlo todo en un paseo cósmico simplemente mágico gracias a un suave mellotrón. Sin embargo, el álbum da un giro de 180 grados cuando la distorsión de la guitarra eléctrica nos toma de la mano para cruzar dimensiones olvidadas hasta depositarnos en un enigmático sopor llamado "El sueño"; canción que demuestra que la banda no ha abandonado lo alcanzado en  Desintegración a fuerza de soltar las amarras y lanzarse a la aventura que una figura musical puede inspirar. 

También encontramos momentos de respiro gracias "Belleza cuatro", un dulce y pequeño andar que recuerda los viajes lisérgicos de Jeffersson Airplane (otra banda fundamental para el estilo de Atavismo, a la cual le realizaron un cover de su fundamental tema "White rabbit" como carta de presentación en 2015). Pero la calma es rota cuando los tribales tambores y los sublimes coros de "Volarás" se escapan por las bocinas con toda la intención de levantar nuevamente el vuelo para dejar las nubes a nuestros pies, diez minutos hipnóticos que logran separar a la mente del cuerpo y olvidar la realidad.


Un zumbido cruza el horizonte auditivo para permitir que el bajo marque una insistente figura imposible de soltar. Una densa atmósfera se comienza a formar a nuestro alrededor gracias a la repetitiva melodía que alcanza la obsesión bajo el nombre de "La maldición del Zisco", pieza central de Inerte. Notas errantes de sintetizador pasan fugaces mientras una hipnótica voz nos habla de como el alma se desdobla para desprenderse del cuerpo y así intentar escapar de la soledad, de la ansiedad y del destino. La batería golpea sin piedad hasta que el envolvente riff alcanza su clímax, momento que arranca los pies de la tierra tras la repetición sin cesar de un mantra eléctrico que nos abandona en un tobogán de caída infinita. 

Un mes antes de que fuera publicado Inerte, Atavismo publicó el video promocional de "La maldición del Zisco". Este material visual realizado por César Vazquez nos muestra un obligado juego psicodélico que se mezcla con alucinantes ilustraciones que asemejan a dibujos realizados con gis sobre una pizarra. De manera inesperada, comienzan a aparecer algunos clips que nos muestran algunos instantes de flamenco, aquel baile propio de Andalucía que se caracteriza por el cante, el toque y las bailaoras. La luna y el mar se encuentran en un paseo cósmico multicolor mientras densas neblinas dificultan nuestra visión, hasta que las palomas vuelan para mostrarnos un picaporte, quizá una posibilidad de salida y escape. Entre sombras observamos a la banda tocando en vivo a través de una extraña mezcla de pasado y modernidad, elementos que conforman el sonido que ha alcanzado la banda con su último disco.


Atavismo es un referente obligado de lo que es hoy en día el hard psych y el progresivo heredero del krautrock, sin embargo, ha logrado desmarcarse de las referencias obligadas de cada género para crear un estilo propio.  Si Desintegración fue una grata sorpresa, Inerte es la confirmación de que estamos frente a una gran banda con un futuro prometedor gracias a su imaginación que rompe con esquemas, pero que al mismo momento logra domar para dirigir los sueños a felices puertos. Hoy hemos entrado a su bucle redundante con la intención de alcanzar nuevos estados de consciencia, nuevas atmósferas sonoras que atraviesan las neuronas en búsqueda de lugares vírgenes, nuevos sueños que rompan las fronteras impuestas por la realidad. Atavismo propone el itinerario, ahora tenemos en nuestras manos la posibilidad de fugarnos... 


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