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viernes, 12 de mayo de 2017

Golden Void : explosión en la curva del universo


Cuando pensamos en psicodelia, inmediatamente nos viene a la mente San Francisco. Desde aquel verano del amor en 1967, el movimiento contracultural que se vivió en el área de la Bahía se fue desarrollando a partir de la experimentación lisérgica hasta llegar a la creación de un género musical basado en un rock ácido de jams largos, distorsiones fuertes y sonidos rescatados del oriente con la intención de salvar a los espíritus perdidos por la tecnología y el mundo moderno. El nuevo siglo ha vivido una euforia vintage de la que la psicodelia era imposible que fuera olvidada, por lo que los oídos regresaron hacia aquel rincón de California con la esperanza de encontrar nuevas bandas que rescataran ese viejo ruido.

Uno de esos grupos es Golden Void, banda formada en 2009 cuando Isaiah Mitchell, guitarrista de Earthless, se mudó a esta mágica zona del mundo con la intención de crear un proyecto más cercano a sus intereses personales que se diferenciara principalmente por la composición lírica de la que su famosa agrupación carecía. Fue así que junto con Aaron Morgan en el bajo, Camilla Mitchell en los teclados y Justin Pinkerton en la batería como construyó una agrupación que recupera la esencia química de los años 60's para sumarlo con el hard rock de principios de los 70's, específicamente de Black Sabbath, Pentagram y Hawkwind (de estos últimos tomaron el título de una de las canciones de su álbum Warrior on the edge of time para tomarlo como nombre de guerra).


Tras la publicación de un sencillo en 2011 por medio de la pequeña disquera Valley King Records, Golden Void se dedicó a definir su sonido y a crear los temas que terminaron conformando su disco debut, el cual fue presentado en noviembre de 2012. Dicho material fue grabado en los estudios Lucky Cat de San Francisco bajo la producción técnica de Phil Manley, quien buscó capturar la esencia de la banda en vivo al grabar en cinta y utilizar pocas capas de audio superpuestas (conocidas como "overdubs"). El resultado final es un disco directo que delata las estructuras melódicas impuestas por la banda en cada tema, pero que a su vez permite la explosión interpretativa que sólo puede nacer del jam.

A través de los siete temas que forman parte de Golden Void, podemos escuchar a una banda cósmica que nos invita a inyectar un poco de ácido por las venas para realizar un viaje multicolor atascado de imágenes y sonidos. Aquel astro que nos deslumbra desde la portada hace patente el encuentro irónico entre las sustancias químicas suministradas y la búsqueda de la naturaleza anhelada, choque inevitable que se refleja en una música eléctrica que regresa al origen lisérgico del rock ácido y se mezcla con el sentimiento de la nueva era. Bien podemos escuchar un suave tema que nos sumerge en una dulce marea de sonidos estelares y de repente todo se convierte en una eufórica tormenta de acordes que explota frente a nosotros sin control alguno; aunque la voz de Mitchell se acerca peligrosamente a la de Uffe Lorenzen de los daneses Baby Woodrose, lo que nos lleva a una obligatoria comparación de la que ambos salen bien librados. 


La prueba fiel de lo que hemos escrito hasta este momento es "The curve", tema que previamente había formado parte del primer EP del grupo y que para el debut se convirtió en su punta de lanza. Los caballos son desamarrados para comenzar una loca carrera por el cielo, desbocada andanza de guitarras insistentes que nos recetan una dosis de notas ardientes que juegan con el poder del pedal wah. Sin embargo, aquel potro astral toma un respiro para beber agua del manantial mágico que le permite disfrutar del paisaje a su alrededor. Una suave improvisación que nace del jazz, el heavy blues y el rock progresivo de origen espacial nos muestra las posibilidades interpretativas de un monstruo sonoro de dos cabezas, de momentos contrarios que viven en un solo cuerpo. Pero nada es para siempre, y tras un respiro, todo vuelve a una agitada carrera contra el tiempo, una caída por el tobogán de un arco iris fosforescente que llena de luz y magia al firmamento. 

En febrero de 2013 fue presentado el video para "The curve", el cual fue realizado por Alexander Theodoropolus. Mientras la música se agita violentamente por las bocinas, diversas ilustraciones fijas sobrevuelan naturales universos oníricos llenos de colores y figuras alucinantes. Tres astronautas son testigos de la llegada de un hombre espacial que baja de los astros al planeta Tierra, el cual es recibido por la mágica noche desértica hasta que la saturar de luces y brillos. Todo se convierte en una fiesta de animaciones sobre paisajes en movimiento hasta que el último acorde suena.


Luego del explosivo álbum debut, Golden Void presentó en septiembre de 2015 su segundo disco, el cual fue bautizado como "Berkana" y que logra un crecimiento dentro del concepto sonoro de la banda para acercarse aún más al hard rock setentero sin olvidarse de los ácidos escapes musicales. Hasta este momento la banda sigue en gira de promoción de dicho material, misma que los llevará a presentarse en la edición 2017 del reconocido Freak Valley Festival. 

Para hacer más pequeña la espera para recibir nueva música desde la gran bahía californiana, nuestro recuerdo regresa a esta pequeña dosis alcalina que baja desde las estrellas para maravillarnos con el sonido del universo condensado en menos de cinco minutos llenos de energía, impulso y encanto.



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