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lunes, 6 de marzo de 2017

Black Vulpine : un ruidoso aquelarre alemán


Invocando a las fuerzas de la naturaleza, la mujer de magia blanca lanza su hechizo contra la obscuridad. La luna arde en llamas mientras se alejan los malos augurios, el alma busca la luz mientras se rasga en confesiones y exorcismos. Este es el ritual de la diosa madre, una ofrenda para alcanzar el equilibrio entre la mente y el espíritu, un baile de ninfas en honor a la dama de los bosques. Sin embargo, un halo de misterio se posa sobre la hechicera pues su fuerza puede disputar con el poder de lo maligno, equilibrio orgánico fuera de lo deseado por las leyes del hombre y sus dioses, energía que predice lo próximo y conecta con el interior.

Una banda originaria de Dortmund, Alemania desarrolla estas ideas a través de su "White witch woman", tema que mezcla la fuerza sonora de los instrumentos con las suaves voces que sobrevuelan su melodía. El morbo sobre los poderes de la naturaleza y la invocación que una mujer realiza sobre ellos despierten la imaginación para crear una oda de guitarras distorsionadas, tambores tribales y profundos sonidos graves que enfrentan a la magia blanca con los poderes de la obscuridad. Bajo el nombre de Black Vulpine, el distorsionado embrujo explota en los tímpanos hasta lograr un irrevocable amarre.


Con una mezcla de stoner y occult rock, además de una pequeña dosis de psicodelia dura, desde 2004 cuatro jóvenes han construido poco a poco un sonido propio con un rango que va desde el ligero rock desértico y adictivo de Queens of the Stone Age hasta la potencia bestial de Red Fang, logrando crear una atmósfera densa que sirve de telón perfecto a las voces etéreas que se pasean por los muros infranqueables que los instrumentos levantan a su alrededor.

Los culpables de este ruidoso aquelarre son dos hermosas brujas y dos enigmáticos demonios: Sarah y Daria en las guitarras eléctricas, Rüdiger en la batería y Stefan en el bajo. A través de la pequeña disquera Moment of Collapse, Black Vulpine publicó en septiembre de 2015 su álbum debut que llevó por título Hidden places, disco de once temas ahogados en guitarras arenosas y ritmos hipnóticos que terminan creando bucles sin fin en la memoria logrados por el trabajo en estudio por el propio bajista de la banda (Stefan Zacharias) y la mesterización del material realizado por Dennis Koehne, quien ha trabajado con Moonspell, Lacuna Coil y Tristania.


El primer disco de Black Vulpine es un afilado material que poco a poco es rodeado por una densa neblina de fuzz y obscuridad, eléctrico manto que satura las bocinas y cabalga de manera sostenida hasta adentrarse en la memoria. Hirientes riffs salen de los amplificadores con la intención de crear melodías adictivas que se conjugan con el canto de las malditas sirenas alemanas. Sin emabrgo, dichos juegos vocales logrados por Sarah y Daria se debaten irónicamente entre el rock alternativo de los 90 de The Breeders o Veruca Salt y el occult rock del nuevo siglo con bandas como The Oath, Lucifer, Ruby the Hatchet y Windhand.

Hidden places logró abrir las puertas a la banda para que pudiera presentarse en mejores escenarios, llegando a compartir presentaciones con bandas como Red Apollo, The Vintage Caravan o Kylesa, además de abrir uno de los tres días del festival RockAvaria para su edición de 2016 junto con Kadavar, John García, Ghost y Iron Maiden. Al comparar el trabajo de estudio con lo exhibido sobre escena, Black Vulpine nos demuestra su calidad sonora y fuerza interpretativa conseguida tras muchos años de trabajo y compromiso con el proyecto.


"White witch woman" ejemplifica a la perfección el sonido de la banda, pero quizá se convierte en una de las favoritas del disco gracias a su infecciosa figura de guitarras que cortan el silencio y a su fantasmal coro que hace perder el control. Las cuatro cuerdas graves sostienen la armonía que termina explotando en su puente central entre una salvaje batería ritual y el feedback de los amplificadores saturados por la distorsión. Termina el tema y un fuerte sabor desértico queda en la garganta mientras el panorama a nuestro alrededor queda totalmente iluminado por los relámpagos con los que intentó romper el manto nocturno.

Con un video realizado por Team TAPIR con imágenes de Black Vulpine tocando en vivo en el Suite023 de su natal Dortmund, la banda promocionó el Hidden places a través de "White witch woman". Rubias cabelleras de brazos tatuados sobre las cuerdas de las clásicas Gibson, una SG y una Les Paul juegan con las tonalidades bajo la misma figura mientras el bajo soporta la melodía con su sonido envolvente. Enfundado en una playera de Them Crooked Vultures, el baterista golpea los tambores con furia como si intentara expulsar los demonios internos mientras la mirada perdida de la bruja blanca hecha por Writteninblack Designworks para la portada del disco nos hechiza como la medusa de Homero.


Black Vulpine se ha esfumado de los escenarios con la intención de componer nuevas cosas, por lo que no sería extraño que pronto nos sorprendan con un nuevo material. Es por ello que es necesario recordar la adictiva magia del Hidden places, recuperar aquel gusto enfermizo por las guitarras cortantes y los mórbidos ambientes de voces etéreas, disfrutar del escándalo ensordecedor de los acordes llenos de fuzz y arena mientras la obscuridad busca la forma de anclarse en nuestra alma...

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