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miércoles, 15 de febrero de 2017

Pottwal : un paseo lisérgico con el brujo cósmico


Luego de escribir algunas líneas sobre Limestone Whale y The Heavy Minds, Earthquaker se dio a la tarea de escuchar el catálogo de la austriaca Stone Free Records, disquera independiente activa desde 2007. Ante la variada oferta de la etiqueta con base Viena, una portada llama poderosamente la atención gracias a un extraño objeto que cruza el manto estelar y que al mismo tiempo sirve para resaltar el nombre de la banda: Pottwal.

La aguja baja sobre el vinil y por las bocinas se escapa un onírico material que bien puede crear atmósferas cósmicas a través de los sintetizadores como puede construir pasajes acústicos de guitarra, pero que en conjunto acusa un herencia progresiva. Buscamos una brújula que nos oriente en su viaje sonoro y encontramos como guías las etiquetas de space rock y psicodelia, pero el deseo de que la música hable por sí sola, desechamos los conceptos y las categorías para sentarnos sobre este vehículo estelar y aceptar su extraño paseo. 


Al escuchar el álbum debut de la banda alemana Pottwal entramos en una dimensión más allá de la realidad terrestre y el bullicio que se escucha en la música actual en cualquier parte del mundo. El aletargado sonido, que llega por momentos a lo atmósférico y abismal, nos toma por sorpresa hasta dejarnos abandonados en la nada total. Sin embargo, algunos instantes de guitarras fuertes y órganos vintage colorean la materia obscura y nos transportan a lisérgicos pasajes llenos de hard rock. 

Es precisamente en estas dos vertientes sonoras donde podemos encontrar las razones para nombrar Double space a este material, disco donde debe ser valorado el trabajo de grabación realizado por Martin Pollner en los Jolanda Studios, la mezcla de Thomas Weber y la masterización de Ludwig Maier, quienes lograron imprimir un contradictorio sonido etereo y explosivo según los deseos de la banda nacida en la pequeña Tunzenberg.


Max Reubel, Georg Fischer, Paul Wick, Marino Frishmann y Michael Krompaß nos sumergen en un recorrido lisérgico hasta perdernos en el vacío, ya sea a partir del krautrock progresivo de Tangerine Dream o en la psicodelia sesentera del Pink Floyd de Syd Barrett. Extraviadas entre los largos pasajes instrumentales de Double space, las neuronas comienzan a flotar por la ausencia de gravedad hasta que sin remedio abandonamos la noción del tiempo y del espacio. La máquina eléctrica se adueña del sonido hasta saturar los amplificadores entre melodías estelares y murmullos mágicos de otras galaxias.

Quizá el tema más directo y menos experimental de todo el Double space sea "Warlock", una cabalgata cósmica en teclados herederos de las viejas glorias de Uriah Heep y el primer Deep Purple de la Mark1. Vieja psicodelia mezclada con algún relampagueo de los primeros instantes del hard rock para extraviar la mente y enamorarla con facilidad, hipnótico ritmo de agitado paso que busca alcanzar las estrellas y olvidar que todo lo demás existe. Sin temor a equivocarnos, el primer sencillo del disco es un portal embrujado que al entrar en él nos engulle como agujero negro hasta desvanecer todo en figuras estridentes y ensordecedoras.

Unos meses antes del lanzamiento de Double space en junio de 2016, Pottwal presentó en su canal de de YouTube el video para "Warlock", un trabajo visual realizado por Cagamano y Siulaup Design que nos muestra a la banda en un entorno natural mientras todo se convierte en una ácida quimera llena de elementos simbólicos, colores y distorsiones visuales que juegan con la mente. Mirada lisérgica al universo conceptual del brujo cósmico que nos invita a realizar un viaje sin retorno posible, un paseo por los laberintos del interior, un zumbido penetrante que elimina las fronteras entre fantasía y realidad.


"Warlock" es un gancho ideal para animarse a ingresar al denso universo de Pottwal, pero si uno espera escuchar más cosas cercanas a este tema, la sorpresa será enorme. Sin embargo, para los oídos enamorados del viejo rock progresivo setentero inspirado en las excursiones cósmicas al estilo de 2001: A space odyssey de Stanley Kubrick, este disco resultará una verdadera joya. Este es el primer lanzamiento del transbordador espacial llamado Pottwal, permitamos que agarre altura para que alcance su objetivo y nos muestre la belleza del cosmos hasta el último track...


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