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miércoles, 1 de febrero de 2017

Heat: sin dejar de contar los días


Luego de escuchar un disco genial que nos has dejado de poner una y otra vez hasta desgastar los surcos en el vinil, comienza la espera para tener algo nuevo en los oídos de aquel grupo que lo grabó. Damos vuelta al reloj de arena para que los granos caigan en el cristal vacío hasta que la impaciencia corroe la calma. De repente, tu banda favorita publica una pequeña sorpresa con toda la intención de calmar un poco la ansiedad mientras que el nuevo álbum es terminado y sale a las tiendas. Un single, un EP o una nueva canción que sólo pueden encontrar su metáfora perfecta en unas escasas gotas que reducen la sed del perdido en el desierto.

Tras el impacto que nos dejó en las células el genial Labyrinth de Heat (reseña-review), segundo disco de la banda alemana publicado en agosto de 2014, los días nos comían poco a poco sin saber nada del quinteto de Berlín. Unas prometedoras fotos de una sesión de grabación en el estudio BigSnuff que fueron subidas a la página de Facebook de la banda a mediados del año 2016, sembrarían una esperanza en sus seguidores y amantes del hard rock vintage alemán hecho durante la segunda década del siglo XXI. Todo se haría realidad en diciembre de 2018 cuando fue presentado a través de This Charming Man Records en 7" el sencillo "Day in day out", una diminuta probada de dos minutos y medio de su próximo disco.


La despintada guitarra Fender Stratocaster de Marco Rischer se escapa por las bocinas al arrancar con la aguja los sonidos del acetato para marcar un riff directo y rasposo totalmente nacido bajo el estilo que ha establecido Heat. Así como lo ha hecho desde que se unió a la banda en la gira promocional de Labyrinth, Matthias Schult acompaña con su guitarra a la cortante melodía. Patrick Fülling entona con su voz una canción sobre el paso del tiempo mientras el ritmo es marcado por la batería de Marcus Töpfer.

Las figuras melódicas del single son completados por el bajo de Gräm Rowland, el nuevo integrante de la banda que ha sustituido a Richard Behrens, pero quien no ha abandonado del todo a Heat. El también bajista de Samsara Blues Experiment grabó y mezcló este nuevo material, por lo que podemos suponer que este músico ha decidido dedicarse al cien por ciento a su trabajo tras los controles técnicos para lograr estupendos materiales como lo ha hecho con varias bandas de la escena vintage alemana como son Kadavar, Wucan, Limestone Whale y Travelin Jack. 


"Day in day out" lo tiene todo para ser el sencillo ideal: un melodía adictiva, el sonido retro nacido del viejo rock setentero, un coro pegajoso y un solo de guitarra que enamora. Sin lugar a dudas es un tema muy pequeño en comparación a los temas que conformaron sus dos disco anteriores en los cuales se permitía la experimentación y los largos puentes musicales, estructuras musicales en las cuales también está basada la cara B del 7", canción que lleva por nombre "Time to believe". Sin embargo, el lado A es un golpe directo, rápido y concreto.

Si nos basáramos en esta rola, bien podríamos pensar que el próximo álbum de Heat será muy energético, pero escuchando "Time to believe" con su guitarra slide y melancólico ritmo quizá este disco sea una puerta hacia nuevos caminos. Por lo pronto, "Day in day out" nos hace mover la cabellera con su eléctrico riff  que cabalga sobre el ardiente asfalto de las viejas carreteras del hard rock.

El sonido de un motor que sale de un túnel al ritmo de las guitarras nos lleva directamente a imaginar una Harley-Davisson rodando sobre el pavimento de la ciudad, pero jamás esperaríamos que fuera una pequeña Hercules escoltada por cuatro bicicletas como si se tratara de una rodada de Hell's Angels sobre las carreteras del Pacífico californiano. Con estas imágenes se promociona "Day in day out", un trabajo visual realizado por Paul Schlesier por medio de Pallid Eyes Films donde podemos observar a la propia banda desplazándose por las calles hasta llegar a un cuarto de ensayos para verse a sí mismos interpretar la canción. Bajo una estética vintage setentera, con la pantalla dividida en recuadros y las imágenes congeladas nos transportamos a un pasado donde la estética visual coincide con la auditiva. Entramos en la cápsula del tiempo y las épocas se fusionan en una mezcla de días pasados que no se quieren olvidar y un presente que busca regresar a viejas glorias.


Heat nos amenaza con un verano lleno de rock, así que sólo nos queda seguir contando los días hasta que el solsticio llegue a nuestras tierras y podamos disfrutar de lo nuevo que tienen los alemanes bajo el brazo. Por lo pronto, la banda ha logrado nuevamente crear un tema que es imposible de soltar. Vuelta y vuelta como las ruedas que observamos en su video promocional, el disco gira para compartirnos lo que guarda celosamente en su interior una y otra vez hasta que llegue lo nuevo de una de las mejores bandas alemanas del género...


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