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viernes, 9 de diciembre de 2016

Los Bluyines : tras las huellas de Tomás Vilche


Hace algún tiempo recordábamos el primer disco de La Patrulla Espacial, de aquel sabor a memoria y a nostalgia por ese rock nacido por la pasión al blues eléctrico y la psicodelia de finales de los 60 y principios de los 70 (reseña-review). En dichas líneas nos preguntábamos sobre la prematura salida de su vocal y guitarrista que provocó una nueva configuración en el concepto sonoro de la banda, aunque las respuestas las pudimos contestar con el paso del tiempo. Para este 2016 nos llega a los tímpanos el álbum debut de Los Bluyines, nuevo proyecto de Tomás Vilche que nos sirve de pretexto para repasar sobre su carrera y sus pasos que lo llevan hasta esta producción musical.

A finales de 2011 ocurrió la salida de Vilche de la banda que le otorgó reconocimiento y le puso los reflectores sobre su capacidad lírica y compositiva. Más allá de cualquier expectativa o suposición, los rumores se cumplieron cuando en febrero de 2012 se publicó a través de Mandarinas Records su primer disco titulado Ella, material grabado en su totalidad en su propia casa acompañado Martín "Chavo" Romero en las armónicas y Julian Rossini en los teclados, además de contener en la portada a su musa inspiradora, María Soledad. Los sonidos vintage que recordaban al viejo rock argentino eran hechos a un costado para acercarse a un proyecto experimental de pop etéreo lleno de ambientes y matices oníricos, aunque con uno que otro guitarrazo que delataba su pasado.


Lejos de lo que se pudiera esperar, este primer material solista de Tomás Vilche sirvió como plataforma para su siguiente proyecto musical. A finales de aquel 2012 el guitarrista formó en la ciudad de La Plata, Argentina a Los Bluyines, banda que buscaría rescatar el gusto por el rock psicodélico y el blues eléctrico que distinguía a Vilche junto con La Patrulla Espacial, pero ahora con toque de rock n' roll a la Rolling Stones muy de la escuela argentina de grupos como Los Ratones Paranoico y Viejas Locas, o más recientemente Callejeros, Intoxicados y Guasones.

Para esta nueva idea musical, Vilche se acompañó nuevamente de Rossini y Romero, pero complementó la alineación con el guitarrista Marco Domini, el baterista Imanol Sánchez y Sergio Caparelli en el bajo. Tras un año de ensayos y trabajo de composición, publicaron su primer EP El tiempo vuela, una breve prueba del sonido de la banda a través de cuatro temas a la cual le siguieron en 2015 el single Shattered (cover a The Rolling Stones) y Caminando/Bestial (adelanto al primer disco completo del grupo).


Ahora para 2016, la espera ha terminado y al fin ha sido publicado el álbum debut de Los Bluyines, disco titulado Rockdelia Guitarra que en un primer momento fue publicado por Mandarinas Records y que hace poco fue editado por South American Sludge Records, la disquera independiente fundada por Sergio Ch (Ararat, Soldati y ex-Natas) que ha buscado la difusión del rock sudamericano más allá de sus fronteras.

Rockdelia Guitarra es un disco lleno de canciones directas y sin pretensiones que entran fácilmente, diez temas construidas bajo la lógica de "lo menos es más". Sin embargo, esta sensación se queda corta cuando nos detenemos a escuchar con calma el material más allá de la primera impresión: la combinación de las guitarras sobre la base melódica, los detalles creados por la armónica y los teclados que adornan los temas, y por si fuera poco, las letras que bajo el velo de la sencillez se ocultan escenas mágicas, historias de amor profundo y tributos llenos de pasión y devoción a la música como maravilloso vehículo que logra tender puentes entre los hombres.


Para demostrar lo que hemos escrito hasta aquí, compartimos el primer track del álbum debut de Los Bluyines es "Manicomio club", canción que va más allá de su obvia referencia al Pescado Rabioso gracias a su lírica que enfrenta a la desidia social, la búsqueda del poder, el ejercicio del control y las falsas creencias. A diferencia de lo planteado por el "Flaco" Spinetta, Vilche tan solo observa locos a su alrededor, gente encerrada en su infierno de ficción, en el olvido de los demás y en su falsa creencia de libertad por tan sólo dejar de pensar. Sin embargo existen algunos que buscan escapar de este manicomio generalizado, aquellos que han logrado huir de la avalancha gracias a la simple búsqueda de razones, a la pasión por la música y al deseo por arder en la hoguera del amor.

Cuatro golpes al unísono sirven para desatar a un potro salvaje que corre sin control y choca contra nosotros sin piedad. El ritmo entra por el torrente sanguíneo y los pies comienzan a moverse al tiempo de la melodía. Una suave pero insistente guitarra nos toma de la mano y nos arrastra al delicioso universo que sólo el viejo rock n' roll puede crear. De la nada surge un puente musical que se escapa por las bocinas, y tal como le ocurrió a la Alicia de Lewis Carroll, por seguir al mágico conejo blanco caemos en profundo túnel hasta caer en un ambiente enrarecido por la queja, la locura y el deseo por romper con todo. Sacudidos hasta la última neurona, nos aferramos a la guitarra eléctrica para que nuestros deseos y nuestras ideas se mantengan firmes, completas y fuertes para continuar el camino que esta aventura llamada vida nos ha trazado.

Los Bluyines han llegado hasta aquí gracias al esfuerzo y la tenacidad que sólo los músicos de cepa tienen en su interior. Sin embargo, todo tiene un costo y en el viaje emprendido por la banda de La Plata han perdido a su bajista original. Hoy han encontrado en Matías "Trop" Lucero a un nuevo marinero decidido a embarcarse en el proyecto que comanda Vilche. Lo que comenzó en Ella hace algunos años, hoy rinde sus frutos en el primer disco completo de grupo. La adaptación de dos viejos temas ("Magia" y "La distancia") se han sumado a las nuevas composiciones para construir lo que hoy es la banda en sonido y en idea, aunque no debemos dejar a un lado la grabación en estudio de Gualberto de Orta y Eduardo Carreras, la masterización de Juan Manuel Cerrotta y el arte de la tapa hecho por Santi Pozzi; elementos todos necesarios para crear una obra redonda en su conjunto.

Rockdelia Guitarra nos catapulta con sus ocho temas hacia el recuerdo de un rock como se hacía antaño, donde el sentimiento bluesero era mezclado con el deseo despierto por la rebeldía, la pasión y imaginación. Música sencilla que logra introducirse en las células directamente y sin freno alguno, notas que pueden despertar los cuerpos dormidos y encender el fuego de las almas congeladas. Pinceladas psicodélicas, suaves ambientes cósmicos y arrebatados instantes rockanroleros hacen del disco una delicia al oído, una golosina para saborear y un sueño hecho realidad que es necesario escuchar una y otra vez... ¡¡Gracias Vilche por no abandonarnos y por permitirnos acompañarte en este nuevo viaje mágico a través de tu música!!



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