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lunes, 5 de diciembre de 2016

Dirty Deep : 1,000 y un formas de abrir una cerveza


Una fría y refrescante cerveza se puede antojar en cualquier momento, en cualquier lugar. El deseo por tomar un sorbo de la amarga bebida puede tomarnos desprevenidos, despertando de esa manera nuestro ingenio para destapar la botella si es que una corcholata se nos atraviesa en el camino con la intención de asustar al deseo. La imaginación vuela y la capacidad humana por encontrar una solución al problema logrará obtener el resultado esperado. Una vez librado el obstáculo, tan sólo queda dar un sorbo y dejar que la vida pase...

Pero si acaso nuestra mente se quedara corta y no lograra encontrar la manera para abrir esa deliciosa cerveza, Dirty Deep nos ofrece diversas opciones a través del video hecho para "Bottleneck", tema que abre el Shotgun wedding de marzo de 2014. Un buen ritmo de guitarra slide, una cerveza espumosa y la tranquilidad del campo para dejar atrás todos los problemas y lograr así encontrar la salida a los "cuellos de botella".


Dirty Deep nació como un proyecto personal de Victor Sbrovazzo en el año 2010 en Estraburgo, Francia, en un intento de recuperar lo más básico del viejo blues negro del delta del río Mississippi, aunque ahora a las orillas del río Rhin. Teniendo como referentes directos a gente como John Lee Hooker y a Robert Johnson, en 2012 publicó su disco debut Back to the roots, material con el que empezó a llamar la atención por su líricas, su ritmo y su poder interpretativo gracias a su capacidad para tocar varios instrumentos al mismo tiempo (guitarra, batería y armónica).

Tras sentar las bases para su carrera artística, Sbrovazzo dió un paso hacia adelante y grabó su segundo material llamado Shotgun wedding, disco que fusiona el blues tradicional norteamericano, el folk a la Dylan, el southern rock de Lynyrd Skynyrd y el nuevo hard blues distorsionado de garage de gente como Left Lane Cruiser, Black Rebel Motorcycle Club y The Black Keys. Con la grabación y mezcla de Antoine "Sam" Ramadour, además de la masterización de Benoit Courribet, Dirty Deep lograba encontrar su concepto propio y ganaba así un espacio en el corazón de los amantes del género y su recuperanción electrificada del siglo XXI.


Sin embargo, para este nuevo peldaño para la carrera de Victor Sbrovazzo se requería un compañero de fórmula, un músico de apoyo y un amigo de confianza, alguien con el cual pudiera depositar parte de la responsabilidad rítmica para soltar toda su capacidad interpretativa en la guitarra. Fue así que de ser tan sólo un músico de estudio para la grabación del Shotgun wedding, Geoffroy Sourp se convirtió en el baterista de Dirty Deep, conviertiendo el proyecto en un dúo a semejanza de diversas bandas como los alemanes The Picturebooks, los irlandeses del norte The Bonnevilles y los norteamericanos The Black Keys.

Un zapato es quemado en las pantanosas aguas, señal de que los cambios en Dirty Deep era inminentes. La fuerte portada hecha a través de la fotografía de Bartosh Salmanski y el diseño de Marlon Saquet servía de telón de fondo para una obra cruda, rasposa y llena de sentimiento desgarrado. El antiguo blues negro ha cruzado el Atlántico para electrificarse y tomar nuevos rumbos, aunque las raíces quedan latentes en el sentimiento, la interpretación y las líricas humanas llenas de dolor y pasión.


"Bottleneck" abre el Shotgun wedding con su encantador riff de guitarra totalmente campirano, sabor sureño que nos hace tomar a nuestra pareja para bailar a su ritmo y mandar todo a volar. Mientras aplaudimos junto con la endemoniada melodía, una armónica explota hasta liberar el alma. Y como si se tratara de una aparición, de repente se escuchan algunas líneas adaptadas al clásico del bluesero Leadbelly, "Black Betty", tema que fue popularizado en los setentas por la banda norteamericana Ram Jam y que luego fuera rescatado por Throttlerod en el fundamental compilado Sucking the 70's de la disquera Small Stone Records, además de la poderosa versión de los australianos Spiderbait para su disco Tonight alright de 2004.

"Hey, nena no eches raíces en los caminos, ayúdame a encontrar mi sendero por mi propia cuenta. Miro al cielo y no veo ninguna luz, estoy yendo hacia abajo. Hey, Señor muéstrame la luz en este problema, me estoy volviendo loco y tan sólo quiero encontrar mi trayecto. ¿Tú puedes ver la luz? Ahora yo ya puedo ver la luz..."

El video de "Bottleneck" fue presentado por Dirty Deep en abril de 2014, el cual fue realizado por Mathieu García por medio de Kinto-mo TV. El trabajo visual comienza con un Ford Mustang corriendo por la carretera mientras se escucha por las bocinas un tema de mariachi, pero un giro al botón mueve el dial y un viejo blues a capella se deja oír. La marcha del bólido se detiene para tan sólo para recoger una preciada mercancía: un six de cervezas en botella (¿por qué Corona? jajajaja). Una zona rural sirve de lugar ideal para beber unas frías cebadas y dejar que la música negra fluya por las venas, así que como aquellos bluseros armados tan sólo con sus guitarras y el ritmo que marca el golpe de sus pies, Victor Sbrovazzo se convierte en todo un "hombre-orquesta" para sentarse sobre una silla mecedora de madera para tocar "Bottleneck".

La sed comienza a quemar la garganta del francés, pero la desesperación por abrir las botellas lo llevan a buscar las más ingeniosas maneras de lograrlo. Un encendedor, una hoz, una cadena, un cuchillo, otra botella, una armónica, una tarola y hasta una guitarra pueden servir de instrumentos ideales para quitar una tapa. Las cervezas se han acabado y con ellas la alegría de la música, pero siempre llegará un amigo con más alcohol y la música regresará con mayor intensidad. La vida puede ser bastante simple: guitarra slide, campos de maíz y la espuma de una buena cerveza saliendo por la botella de vidrio.


Las cosas han cambiado para Dirty Deep, pues de ser una "one man band", ahora para 2016 se presenta como un power trío con la publicación de su tercer disco, What's flowin' in my veins. A la pareja formada por Sbrovazzo y Geoffroy Sourp, se les ha unido el bajista Adam Lanfrey, logrando que la banda tenga mucha más fuerza de la que ya tenía. Mientras digerimos con calma su último disco, nuestro recuerdo rescata el "Bottleneck" y el deseo por abrir una cerveza ahora mismo... Salud!!



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