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miércoles, 13 de julio de 2016

Demonauta : la fuerza del stoner fuzz chileno


Las guitarras distorsionadas entran en un riff quebradizo, tierra seca de un desierto olvidado que suelta su polvo para volar lejos de nosotros. Fuzz omnipresente que sacude el terreno, que nos arranca los pies de los cimientos y que nos lleva a la estratósfera para realizar un viaje por la obscuridad del Universo. Irónico peso instrumental que permite a la vez abandonar la gravedad y disfrutar del vacío espacial. Un recuerdo para aquellas viejas culturas humanas que supieron voltear a los cielos y enfrentaron con tenacidad el paso de los tiempos. Estas son las ambivalentes imágenes que nos regala Demonauta con su último disco...

Desde Santiago, capital chilena, nos llega este trío stoner aferrado al fuzz, el paseo cósmico y al sonido psicotrópico con la intención de hacernos partícipes de un desierto sonoro que intenta llegar hasta las estrellas. David Véliz en las esporádicas vocales y zurdísima guitarra, Miguel Quezada en el ahogado y potente bajo eléctrico, y Alejandro Sanhueza en la aguerrida batería. 


La densidad sónica lograda por Demonauta tras dos discos de estudio y uno en vivo busca nuevos caminos de experimentación y libertad creativa a través de una producción totalmente independiente a penas lanzada en junio de 2016 bajo el nombre de Tierra del Fuego. Con el debut Vol 1 de 2011 dieron su primer paso dentro de la pequeña escena local de su país, pero con Camino en la luna de 2012 lograron cruzar las fronteras para escucharse en Argentina y Brasil a través de la publicación del material por medio de Kozmik Artifactz y la masterización del disco realizada por Tony Reed de Mos Generator. Woodstaco 2014 significó una pausa en el trayecto para tomar aire y mostrar a qué suena la banda en vivo, pero hoy podemos tener en las manos la nueva cara de uno de los mejores proyectos surgidos del cono sur. 

Tierra del Fuego está inspirado en aquel archipiélago sureño de cordilleras cubiertas de nieves eternas e incontables islas boscosas que dieron hogar a los selknam, viejo pueblo nómada. La muerte de Angela Loij, última representante con sangre pura de dicha étnia, sirve de pretexto para regresar la mirada a las antiguas culturas, a su extrema forma de vida y a su forma de ver al universo. Tomando la Patagonia como punto de partida para un viaje intergaláctico, el último disco de Demonauta se convierte en el llanto ancestral que busca llevarnos muy lejos de aquí, un encuentro con las luces que se observan en el manto nocturno, la esencia humana más allá del tiempo y del espacio.


A través de la página de Bandcamp del grupo, en abril de 2016 pudimos escuchar un adelanto del disco, mismo que estuvo conformado por dos piezas: "Into the darkness" y "Cosmos". Este par de canciones nos dejarían en claro hacia dónde se dirigía el Tierra del Fuego: el stoner más desértico del repertorio de Demonauta y la experimentación instrumental llena de psicodelia, space-rock y fuzz. Ya ubicadas en el material completo, "Into the darkness" se convertiría en la bienvenida perfecta para el material y "Cosmos" en la pieza central del disco.

Precisamente tomamos como referencia para hablar del Tierra del Fuego su pieza inicial, un rock stoner clavado en su vertiente más desértica como lo marcaron los cánones noventeros del género con las bandas californianas de Kyuss y Sleep.  Riff infeccioso atascado de fuzz que sirve de base para huir del mundo de los sueños y entrar al reino de las tinieblas, la noche y la incertidumbre. La fuerza e insistencia del ritmo llega a un remanso muy doomy que en su gravedad ofrece el espacio perfecto para un sentido solo de guitarra y un puente cósmico, mismos que nos toman de la mano para no soltarnos hasta que nos hacen chocar con los astros. Las bocinas revientan y nuestro cuerpo se entrega al baile ácido que los acordes entonan en honor a la ausencia de luz, del recuerdo y del deseo humano por seguir adelante ante el morbo y la duda que ofrece la obscuridad.

Con este demoledor inicio, Demonauta derrumba los fantasmas del pasado y se abre paso para ofrecernos su trabajo más experimental donde los tenues paisajes instrumentales se funden con las poderosas distorsiones mientras las líricas tornan del español al inglés con naturalidad, lo que no niega la intención del grupo de cruzar el océano Atlántico para llegar a nuevas audiencias. El primer paso ya lo han dado al presentar parte de las canciones del Tierra del Fuego en el concierto que ofrecieron los suecos de Truckfighters en la capital chilena, levantando la mano para mostrar lo que son capaces.

La extraña portada que muestra en una ilustración el encuentro entre las antiguas tribus, la naturaleza y el cosmos es suficiente para llamar la atención e indagar sobre su contenido. Colocar el primer track y encontrarse con una bofetada stoner sólo sirve para despertar nuestro deseo por conocer más sobre Demonauta. Las sorpresas que nos puede dar este trío chileno a partir de su tercer disco son muchas, algunas cumpliendo las expectativas de quienes esperan algo cercano a lo presentado en producciones anteriores, otras asombrando a quienes no los conocían o a los incautos que podrían encasillar a la banda en un solo género (o hasta en un solo idioma). La mesa está puesta y ahora es el momento de permitir la entrada a los nuevos destinos sonoros de una banda establecida y segura de sí misma...


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