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miércoles, 22 de junio de 2016

Pastor : las voces malditas que nos llaman desde la obscuridad


Un solo acorde sirve de entrada para un ritmo de batería constante, militar, quizá funeral. Las guitarras entonan una hipnótica melodía y el bajo de manera sigilosa la acompaña con su grave paso. De manera irresistible, el alma abandona al cuerpo para entregarse a una danse macabre. Todos tomados de la mano alrededor de la hoguera, brujas y demonios entregan sus cantos y bailes al maligno en un aquelarre eterno. 

Desde las tierras de la Europa central nos llega Pastor, banda originaria de Viena, Austria. Mágico cuarteto que en su sangre corre el original heavy metal, el occult rock y la semilla maligna de lo que con el tiempo se conocería como doom. Nacidos a finales de 2012, el grupo comenzó a componer a través de jammings en su cuarto de ensayos hasta que tuvieron un buen puñado de riffs obscuros a los cuales dotaron de líricas malditas, demoníacas y abismales. Luego de publicar dos sencillos con sabor hard rock setentero durante 2014, en agosto de 2015 nos presentaron su álbum debut: Evoke 
El primer disco de los austriacos es una colección de siete infecciosos temas que nos toman de la mano para llevarnos por un lúgubre sendero donde escucharemos los perversos susurros de seres malvados que nos hablan desde la obscuridad. No sabemos se podremos escapar de este trance, pero el dulce encanto por la maldad nos seduce hasta embelesar nuestros oídos.

Bajo la supervisión técnica, grabación y mezcla de Sabrina Sloth, Pastor se metió a los estudios Elephantwest Audio para darle forma a su obra prima. Tratando de emular las formas de grabación del pasado, todos los integrantes del grupo se metieron a la vez para tocar juntos y registrar cómo se escucha la banda "en vivo", sin trucos ni retoques de post-producción. Ya con el material bajo el brazo, Pastor llevó el material a los Louder Studios en California, Estados Unidos para que Tim Green lo masterizara (recordando que este reconocido técnico ha trabajado para gente como Melvins, Red Eye, Earthless o Christian Mistress).


Rodeados entre amplificadores Orange y Matamp, encontramos a Shardik y Arik junto a un arsenal de guitarras Gibson (¿acaso es necesario aclarar que son SG y Les Paul?). Con un bajo Rickenbacker sobre el hombro explotando a través de un Ampeg podemos ver a Georg; y un poco al fondo hallamos tras una bateria Ludwig a Alex. Cuatro músicos amantes de la obscuridad eléctrica de los años setentas que buscan rescatar esa sensación que originaba poner una aguja sobre el vinil mientras las bocinas escupían acordes perversos.

Sin dificultad podemos escuchar las influencias musicales de Pastor. En un primer momento podemos detectar la base sonora proto-doom de los eternos Black Sabbath y Pentagram, la cual es aderezada con la obscuridad de Witchfinder General y Pagan Altar hasta terminar la obra con un ligero toque de las bandas que dieron origen al NWOBHM como Thin Lizzy y el primer Judas Priest. En la actualidad existen muchos grupos que buscan rescatar dichos sonidos, pero podríamos acercar a los austriacos con los daneses Demon Head, los alemanes Mountain Witch, los suecos Burning Saviours y los americanos Demon Eye.


A falta de un single o sencillo promovido directamente por la banda, hemos escogido uno de los temas donde podemos escuchar los diferentes tintes sonoros de Pastor. "Wicked whisper" es internarse a un bosque a la mitad de la noche para escuchar en sus más obscuros rincones murmullos endemoniados, voces malditas que se esconden entre los árboles y juegan con nuestros temores. Los dedos se mueven sobre las cuerdas de las guitarras al igual que los duendes lo hacen en los montes encantados. Un bajo reptante se enreda en nuestras piernas para frenar nuestro ya de por sí inseguro paso. La batería imita aquel golpe que se escucha cuando los cuervos levantan su vuelo a medianoche.

Una voz rasposa y cansada nos habla sobre la sensación que despierta el encontrase en los dominios de las montañas, de la madre naturaleza y de lo desconocido. Su perverso rumor completa la fría atmósfera de temor y misterio, ese ambiente mágico que encontramos al cruzar el umbral de la obscuridad y la incertidumbre. Con un franco recuerdo al icónico Bobby Liebling de Pentagram, el rizado y barbado Arik utiliza su entrecortada voz que algunos momentos pasa de enferma bruja a pícaro demonio con la intención de atrapar incautos y desprevenidos.

Escuchar el Evoke entero es un viaje al pasado, al momento en que el rock fue cubierto por el manto de la obscuridad y la maldad. Pastor nos invita a su lúgubre propuesta de acordes directos y sonidos hipnóticos, a un paseo entre la neblina del misterio y lo desconocido como fuente de inspiración. Lo mejor será sentarse en el sillón favorito de la casa, abrir una buena cerveza, poner a girar el acetato y dejarse llevar por la magia, el misterio y el poder que nace de las bocinas estereofónicas...



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