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viernes, 29 de abril de 2016

StoneRider : el niño músico que algunos tenemos adentro


¿Qué niño no tuvo sueños? ¿Qué niño no jugó con su imaginación? ¿Qué niño no se adentró en su mente para llevar sus pasiones más allá de cualquier límite? Algunos desearon ser astronautas, bomberos o deportistas, tener una familia y ser millonarios. Sin embargo, hubo algunos que deseamos ser estrellas de rock n' roll, tener un millón de instrumentos a la mano, llenar estadios, viajar por todo el mundo y grabar cientos de éxitos.

La banda nortamericana StoneRider nos regala esa ilusión en el video de su canción "Trigger happy", que aunque fue publicada originalmente en febrero de 2012 en el disco Fountains left to wake, recientemente fue presentado como antesala para su nueva producción. Con la dirección de Blake Tyers y con la idea original de Jason Krutzky, baterista del grupo, podemos ver una historia que un verdadero niño rockero podría haber imaginado.


En las imágenes que integran este video podemos ver al niño Paul McIntyre, hijo del productor de la banda, llegar en un super auto deportivo a los Killybegs Studio Recording de Atlanta, Georgia (lugar donde fue grabado el Fountains left to wake). Una vez adentro, el chamaco conecta una vieja mezcladora Tascan de cuatro canales y se dedica a grabar pista por pista todos los elementos que conforman la canción: una energética batería, un potente bajo Gibson SG y una mágica guitarra ahogada en wah y overdrive a través de un fundamental amplificador Fender.

Al igual como se hace el trabajo en un estudio de grabación, el muchacho termina de componer las líricas de la canción y las entona en los micrófonos con toda la pasión que una buena canción despierta. Un golpe suena en la puerta y al abrirla aparece un trío de greñudos que viene a recoger su solicitud: el demo creado por el niño en un sencillo cassette es entregado a StoneRider en sus manos.


"Trigger happy" es una canción de ritmo pegajoso que inmediatamente dispara contra nosotros y entra sin remedio a las neuronas. Su coro es un gancho directo a la memoria que sin lugar a dudas es difícil de soltarlo. El solo de guitarra es golpe directo de distorsión que hace separar los pies de la tierra mientras el resto de los instrumentos no dejan de marcar una melodía imposible de no seguir con los pies. Con un sabor añejo, este rock vintage es sin duda un hit necesario de rescatar del olvido donde se encuentra el día de hoy.


Esta canción, como el resto de las que componen el Fountains left to wake fueron grabadas por Matt Tanner (guitarra líder y voz), Jason Krutzky (batería) y Neil Warren (bajo) con la guía espiritual y creativa de Adam McIntyre, quien produjo y mezclo el disco, además de tocar algunos instrumentos en calidad de invitado. Sin embargo, Neil tomó la decisión de salir de la banda al poco tiempo de publicado el disco, por lo que el propio McIntyre tomó su lugar desde entonces (es por ello que podemos ver al productor en las escenas del video donde el grupo toca en vivo en el ya lejano 2012)


¿Qué podemos encontar en el sonido de StoneRider? Pues la banda es un excelente combo de rock vintage donde se respiran aromas setenteros de pop rock, blues y hasta R&B, buenas letras que logran atrapar nuestra memoria y un gran guitarrista que sabe llevarnos desde la suavidad de un sencillo acorde hasta la explosión sonora en un espectacular solo. La baraja de influencias del grupo van desde Jimi Hendrix y Led Zeppelin hasta The Hellacopters y The Black Crows, pero al final de escuchar el Fountains left to wake tenemos a una banda con un sonido propio, aunque de referencias retro sin lugar a dudas.


Apenas hace unos días se presentó Hologram, el tercer disco de la banda, pero nuevamente a tenido movimientos en su alineación. Adam McIntyre regresa a la consola y StoneRider se convierte en un cuarteto al sumar a John Pratt en el bajo eléctrico y a Noah Pine en los teclados. Con estos cambios, escuchamos un cambio en el sonido del grupo, mismos que requieren ser digeridos para los que nos enamoramos con la producción anterior. Lo que si es claro es cómo StoneRider mantiene su sabor retro, pero bajan un poco la velocidad gracias a las atmósferas creadas por los teclados, mismas que están inspiradas en el Pink Floyd setentero.

Por lo pronto, nosotros regresamos las manecillas del reloj para recordar a ese niño con lentes Ray-Ban que vive su pasión en un estudio de grabación, ese que buscó devolvernos ese primer sueño por alcanzar el éxito por el simple hecho de tomar un instrumento, conectarlo y volar hasta las estrellas gracias al poder del rock n' roll. Gracias StoneRider por llevarnos a ese instante de nuestra infancia...



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