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viernes, 15 de abril de 2016

Post Pop Depression : una vieja iguana en el desierto


Escribir sobre Iggy Pop es describir con palabras a un ícono dentro del rock, un referente obligado cuando pensamos en rebeldía, actitud y arrojo. Santo patrono del torso desnudo, ser endemoniado que arroja su humanidad contra el público y enfermo personaje que inspiró al glam, al punk y al rock garage. Unos días después de la muerte de su gran amigo y cómplice, David Bowie, de manera sorpresiva  anunció la publicación de un nuevo disco, el cual tendría como compañero de fórmula al artífice del stoner en su versión desértica: Josh Homme.

Escuchar noticas como éstas no se dan todos los días. Una combinación como esta resulta simplemente encantadora, deliciosa para los amantes del buen rock. Sin embargo, una vez digerida la información comienza el gusanito de las dudas a corroer la mente: ¿qué podría resultar de esta pareja? ¿acaso el nuevo disco sería una combinación de proto-punk y rock desértico al estilo de la escena de Palm Desert, California?


El misterio sería develado completamente hasta el mes de marzo de 2016, pero algunas cosas fueron mostradas anteriormente a través de distintos programas de la televisión norteamericana y el canal de YouTube del propio Iggy. El día de hoy, tras algunas semanas de saborear constantemente cada canción del disco, tenemos a la mano las palabras para describir lo que podría ser uno de los mejores discos del año, ¿y por qué no?, también de la prolífica carrera de la vieja iguana de voz cavernaria.


¿Pero quién carajos son estos tipos?

Iggy Pop es un viejo lobo de mar dentro de a escena rockera. Luego de obligar a los reflectores que se orientaran a él tras sus apocalípticas presentaciones con The Stooges, el cantante de Michigan comenzó una ambivalente carrera solista en la cual siempre estuvo a lado de grandes músicos con los cuales logró crear himnos trasgeneracionales que nos acompañan como soundtrack perfecto para los momentos frenéticos y llenos de aventura descontrolada: los clásicos The idiot y Lust for life con David Bowie en aquel intento por zafarse de la cocaína al refugierse en Berlín, los ambivalentes Kill city y New values con James Williamson ex compañero de The Stooges, el popero Brick by brick que significó su regreso al buen camino del rock gracias a la colaboración de Slash y Duff McKagan de Guns n’ Roses, y el extraño experimento neo-punk del Skull ring hecho Sum 41, Peaches, Green Day y los miembros originales de The Stooges.


Tras los experimentales covers y líricas en francés de los controvertidos Preliminaires y Après, Iggy decidió regresar a la senda del rock. Con algunos borradores hechos desde su época alemana con Bowie y algunas nuevas cosas escritas bajo la estética paradójica de los rascacielos de Miami Beach y su apartada vida en Florida, el experimentado músico buscó a un nuevo cómplice para trabajar con las líricas y componer las melodías de su próximo disco. En uno de sus arranques típicos de locura, agarró el celular para mandarle un mensaje de texto a Josh Homme con la intención de convencerlo a formar parte de su nuevo proyecto.


La sorpresiva aparición de Iggy Pop en la vida de Josh Homme era un regalo de los dioses de la música para el guitarrista californiano. Con la gira promocional de …Like  clockwork de Queens of the Stone Age finalizada, el tiempo estaba de su lado para formar pareja con uno de sus ídolos. Fue así que Homme comenzó a establecer comunicación con Iggy a través de correos electrónicos y llamadas telefónicas con el fin de afinar el proyecto, sin embargo, el ex miembro de Kyuss le impondría una condición al vocalista de 68 años: guardar en total secreto este nuevo trabajo musical.
Una vez terminado el esqueleto lírico, Homme invitó a Iggy a que se trasladara por varias semanas a su estudio de Rancho de La Luna, en el desierto californiano, para que afinaran la música y grabar lo que sería su próximo disco. Para realizar este trabajo de estudio, Josh Homme invitó a dos experimentados músicos que cumplían con lo que la pareja compositiva tenía en mente.


Con la intención de cumplir el deseo que tenía Homme en mente de guardar total hermetismo sobre el proyecto, el productor pensó en invitar a la menor cantidad de personas posibles. En primera instancia se le llamó al multi - instrumentalista Dean Fertita, músico con el que Josh había trabajado desde 2007 con Queens of the Stone Age, quien además tiene una amplia experiencia gracias a su participación con gente de la talla de The Waxwings, The Raconteurs, The Dead Weather, y Eagles of Death Metal. Es así como podemos escuchar a Dean tocando la guitarra eléctrica, el piano, el sintetizador y el bajo.

Finalmente, Josh Homme invitó a Matt Helders, baterista de Arctic Monkeys, a quien conocía por el trabajo de producción que hizo con la banda inglesa en el Humbug y su colaboración en Suck it and see y AM. La idea era tener a un habilidoso baterista que tuviera la imaginación para crear grandes figuras, además de exactitud y fuerza en su forma de tocar, y por si fuera poco, tiempo libre suficiente para embarcarse en la grabación y posterior difusión de la placa.


Tras la presentación del disco, la pareja Iggy-Homme se embarcó en una gira promocional de su trabajo recién estrenado, por lo que necesitaron reclutar a varios músicos para presentar en vivo lo logrado en el estudio. Además de Fertita y Helders, al grupo se unieron dos experimentados músicos de sesión: Troy Van Leeuwen (quien ha tocado con Queens of the Stone Age, A Perfect Circle, Eagles of Death Metal, Mondo Generator y Mark Lanegan, además de ser ingeniero de sonido de Orgy, Korn y Limp Bizkit) y Matt Sweeny (quien ha participado con gente tan variada como Jake Bugg, Johnny Cash, Andrew W.K. y Neil Diamond, productor de bandas como Turbonegro, Endless Boogie y Probot, además de ser integrante de Zwan junto a Billy Corgan de los Smashing Pumpkins).
Con este nivel de músicos en el escenario, Iggy Pop no sólo a presentado su nuevo disco de manera íntegra en vivo, sino a tenido la posibilidad de sumar al repertorio viejos clásicos como “Fall in love with me”, “The passenger”, “China girl”, “Lust for life” o “Nightclubbing”. Con esta combinación, es imposible no correr a buscar los boletos para su próximo concierto.




El concepto

Cuando se dio a conocer la publicación del Post Pop Depression, la creencia del público y de los escritores los llevó a pensar que el disco hecho por la pareja de Iggy Pop y Josh Homme había sido resultado por dos eventos que lo antecedían: el fallecimiento de David Bowie y los ataques terrorista en Paris, Francia. Del primero, todos sabemos la unión que hubo entre Iggy y Bowie, una amistad que los rescató del abismo de la droga y se transformó en grandes canciones y grandes producciones. Del segundo, recordamos los eventos del 13 de noviembre de 2015, donde un grupo de extremistas religiosos mataron a 90 personas en la Sala Bataclan, lugar donde se estaba presentado Eagles of Death Metal; banda conformada por Jesse Hughes y Josh Homme, quien no estuvo en el escenario porque no participó en la gira europea de la banda para la presentación de su último disco, Zipper down.

Sin embargo, este disco fue compuesto y grabado en total secreto a principios de 2015, por lo que sus líricas se encuentran muy alejadas de dichos eventos. Aunque sirvieron de telón de fondo, Post Pop Depression es un álbum con un concepto muy definido. Con la soledad del desierto californiano y escondidos del mundo inquisidor, Iggy y Josh dieron rienda suelta a sus demonios internos para regalarnos una colección de nueve temas que encuentran un hilo conductor.

Post Pop Depression es un disco que busca la verdadera libertad, es decir, aquella que rompe con las cadenas que tienen el alma, el cuerpo y la mente. Es un proyecto con una sola premisa: llegar a donde ninguno de sus integrantes habían llegado antes. Rascando hasta el fondo, el álbum nos muestra lo podrido que puede estar el ser humano, y aún así, salir de ello para enfrentarlo todo, hasta la propia muerte.


El disco arranca con una declaración de intenciones, es una puerta de entrada al abismo personal, un viaje sin retorno, un encuentro con la enfermedad. En esta odisea hacia uno mismo tendremos que encontrar el lado más obscuro, aquel que escondemos, negamos y tratamos de olvidar. El primer paso es aceptar todos los errores, los pecados y los deseos que han manchado la vida. Pero este mórbido paseo será muy duro, y en algunos momentos, la muerte rondará nuestros pasos para hacernos caer, logrando que hasta nuestra propia sombra huya de nosotros mismos.

Sin embargo, una vez que hemos tocado fondo, Post Pop Depression nos ofrece una redención, un cambio de dirección y una luz que surge desde la propia obscuridad. Pero en este intento por escapar del ser que hemos construido, se requiere coraje y fuerza que quiebre con todo lo que hemos creído. Fuera fantasmas, fuera demonios y fuera dioses, lo único que queda es uno mismo tras el apocalipsis personal.


Lejos de que esta placa sea una colección de líricas autocomplacientes y hedonistas, Iggy Pop y Josh Homme buscan exorcizar al individuo encerrado en sí mismo ante los placeres que le ofrece el mundo moderno. Post Pop Depression rompe la burbuja del ser individualista para que nuevamente se encuentre con el universo. Adiós tecnología, adiós placeres banales y adiós intenciones venenosas… Este es el momento de curarse uno mismo para reencontrarse con el mundo más allá de la información, la globalización y el control.

Varios ha escrito que probablemente este sea el último disco de la iguana, pero de lo que podemos estar seguros todos es que Post Pop Depression es un gran disco. Sus fuertes letras ahogadas en ácidas críticas a individuo y a la sociedad actual se combinan con una excelente composición musical que le sirve de ambiente ideal. Mágicas orquestaciones, teclados atmosféricos, guitarras ambivalentes que pueden cortar la yugular o pueden acariciar el alma, percusiones exactas y una voz grave y cansada que es cuidada en el estudio para dotarle de fuerza, claridad e intensidad. Sin lugar a dudas, estamos ante uno de los mejores discos del año, y quizá, de la larga carrera de Iggy Pop.


Canción por canción

Break into your heart: Quiero entrar en tu corazón, quiero arrastrarme por debajo de tu piel y seguir hasta ver dónde inicia. Tu corazón muere por dentro, por eso entraré a él para romperlo, tomarlo, engañarlo, robarlo, tocarlo y hacerlo caer… ¡Qué mejor manera de iniciar un disco que con una voz fuerte y una declaración de intenciones directa y sin miramientos! Pero Iggy Pop no viene solo, un ejército de teclados canta con él y unas suaves guitarras marcan la melodía. Dos golpes de batería y el ritmo cortante llega a través  de una marcha militar, una triunfal que anuncia que nuestra derrota será inevitable. La magia de la canción llega con el misterioso juego de tonos graves que hacen el bajo y los teclados, pero todo se vuelve etéreo al momento en que Dean Fertita hace un sentido solo de piano y con él abre paso a un Iggy Pop desafiante que desea romper con todo.


Gardenia: ¿Dónde estás, diosa negra? Con tu barato babydoll morado, con una gardenia en el cabello, con tu figura más alta y fuerte que yo. ¿Dónde estás esta noche? ¿Por dónde vagas ahora si las calles son tu hogar? Con tu trasero como reloj de arena y con tus malvados ojos en caída libre. Podrías ser quemada en una hoguera por todos tus errores, pero ahora estás en este motel barato en dirección al infierno con el mejor poeta americano que te come con los ojos. Todo lo que te quiero decir, Gardenia, es lo que tenemos que hacer esta noche… Otra canción directa de inicio insistente gracias a sus guitarras que van y vienen sin cesar, quizá la más cercana al viejo sonido de Iggy en su época alemana junto con David Bowie. El bajo eléctrico es abandonado a su suerte para marcar un acompañamiento que dé el espacio suficiente a un Iggy poeta obsesionado con una mujer callejera; imagen que nos lleva al recuerdo irremediable del maldito Charles Bukowski. Primer canción presentada del Post Pop Depression, la cual fue estrenada en el programa de televisión “The late show with Stephen Colbert”.



American Valhalla: No tengo planes y no tengo deudas, pero la mente es un estuche lleno de preocupaciones. He disparado y he acuchillado, ya que esta vida no ha sido sencilla. Tan sólo son actos humildes que nadie ha visto. La muerte es una píldora difícil de tragar… Un vibráfono y un steel drums entonan a la par una melodía que inmediatamente nos hace recordar “China girl”, canción escrita por Iggy Pop con David Bowie en su época de “retiro” en Berlín y que fue incluida en el disco The idiot. Sin embargo, Josh Homme nos mueve el piso con la fuerza de un bajo eléctrico que resbala sus notas distorsionadas. Iggy comienza a redimirse de sus pecados propios para enfrentar a la muerte, entendiendo que no tiene nada excepto su nombre; aquel que ha construido con el paso de los años por medio de historias, creencias y una que otra aventura veraz.


In the lobby: Mi sombra está caminando frente a mí. La estoy persiguiendo esta noche, fuera de la luz, exhalando un suspiro. Todo esto es sobre el abismo, los fans, los chicos, las pistolas, las patadas, las payasadas y el sexo. Espero no perder mi vida esta noche… Canción apocalíptica muy al estilo de Josh Homme, donde la voz de Iggy se escucha a unos cuantos pasos de la ultratumba mientras acepta todos sus pecados, resultado de una lúgubre paranoia que lo lleva a perseguir a su propia sombra. La batería de Matt Helders rompe el ritmo en un intento por seguir la estructura marcada por el bajo eléctrico, convirtiendo en una delicia la melodía. La guitarra del puente juega con nosotros al romper el “tempo” y resbalar sus notas en tonos completamente opuesto al resto de la rola. Esta es la única canción del Post Pop Depression donde la voz de Iggy explota por unos cuantos segundos como en aquellos tiempos con The Stooges.
https://play.spotify.com/track/6Pf1cuO3MJ5LOGf9HutbmK


Sunday: Este trabajo es una máscara, una recreación, un accidente. Me estoy hundiendo rápido, estoy atrapado en sueños. Todo se desenreda con el correr de los días hasta que llega el domingo y su tarde soleada. Sin embargo, todo pasa rápidamente y de nuevo regresamos a la rutina de las frías callas llenas de corporativos, trajes y leyes. Hacemos lo que nos dicen y aguantamos lo que nos dicen, ¿qué más podemos hacer más que arrastrarnos hasta que llegue el próximo domingo?  Tengo todo lo que necesito, eso que nos asesina a ti y a mí… Los sonidos electrónicos de los setentas se posan sobre una melodía que habla del hedonismo en la vida urbana y oficinista que anhela llegar al domingo para abandonar sus obligaciones laborales. Las “poperas” voces de las coristas se convierten al final de la canción en un fantasmal coro muy del gusto de Josh Homme (sólo basta escuchar el …Like clockwork de Queens of the Stone Age o el AM de Arctic Monkeys). Finalmente, podemos escuchar una coda llena de cuerdas y orquestaciones a ritmo de un melancólico vals que recuerda lo hecho por John Paul Jones al final de "Mind chaser, no chaser", canción incluida en el álbum debut de Them Crooked Vultures  (proyecto del que formó parte el propio Josh Homme)



Vulture: Un gordo y obscuro buitre de cabeza blanca vuela bajo. Ahora está ahí, masticando carne muerta a un costado del camino. Su maldita respiración es igual a la muerte: sabe bailar y no da oportunidades. Mientras espera que la vida termine, miente, engaña, roba e incrimina hasta tener tus tripas en sus garras… Iggy toma la guitarra acústica para entonar una especie de opereta española donde lo único que se pude ver es el desierto, los buitres y la muerte. Una mención especial requieren los perdidos coros de Josh y Matt que se escuchan al fondo de la canción, ya que logran crear una mayor atmósfera de tensión y desolación a la desesperada lírica de Iggy, tal y como si se encontrara abandonado en un viejo pueblo fantasma.
https://play.spotify.com/track/36t2fiZophrDtYBVkrlCQz


German days: Tocan a la puerta, revisa quién es por la mirilla. Es el hombre que nadie sabe lo que quiere, es la chica que te arrebata tu bandera. Comida rápida, el papa Benedicto, grandes inteligencias, Berlín, Cristo, champaña en hielo y el fin del dolor. Alemania debe germinar… Josh Homme nos da la bienvenida con una figura de guitarra cortante, hiriente y serpenteante; pero todo se transforma en una tenebrosa melodía con el Iggy más lúgubre que podremos escuchar jamás. Una “danse macabre” que repasa aquellos días en los que Iggy Pop intentó salir de la espiral de autodestrucción junto con David Bowie, pero más allá del recuerdo, Iggy lo utiliza de metáfora para tomar fuerza del abismo y lograr seguir adelante, una forma de sembrar lo cosechado en aquellos terribles momentos de limpieza personal. Aunque el juego de sintetizadores, tonos graves distorsionados y guitarras fuertes buscan acercarse a The Idiot, “German days” nos remiten a los pasajes más obscuros del …Like clockwork de Queens of the Stone Age.


Chocolate drops: Cuando el amor de tu vida es una playa vacía, no llores. Cuando el enemigo te tenga a su alcance, no te mates. Cuando es doloroso expresar las cosas que sientes y hiere compartirlo, cuando no hay con quien compartir la silla desocupada que está a tu lado y cuando todos los días son el día del juicio final, no reces. Cuando toques fondo estarás cerca de la cima, la mierda se convertirá en gotas de chocolate. No hay nada en las estrellas, no hay nada en la obscuridad, esas son viejas excusas. Resiste, déjalo ir… El piano marca un ritmo sostenido mientras unas campanas golpean en cada frase de manera lúgubre. La melancolía se cuela en la melodía gracias al gemido de slide de la guitarra de Josh, pero un vibráfono sube su intensidad en un duro clímax en un intento por sacudirnos. Canción que busca sacar fuerza del dolor y de lo más profundo del alma, pero que a la vez es un rompimiento con lo religioso y lo metafísico, un duro recordatorio que todo está en nuestras manos. A cada sentencia que hace Iggy, Josh responde con un coro de sabor místico, logrando con ello una contradicción perfecta que juega con la letra de la rola.


Paraguay: Voy a donde los malos perdedores van, quiero esconder mi rostro y gastar mi dinero. Quiero guardar mi distancia para no tener que escuchar lo que los demás dicen. Lo único que necesito son tamales y una cuenta bancaria , así que no cuenten más conmigo. A pesar de que esto es un sueño, no es una mentira y no pararé hasta decir adiós. Empaco mi alma y me largo al Paraguay. Lejos de aquí no tendré  miedo… Un lúgubre  coro entona una directa y sencilla sentencia: “Los animales salvajes nunca se preguntan por qué, sólo lo hacen...”. Nuevamente Josh Homme utiliza el recurso de los misteriosos juegos vocales con los que ha trabajado con Queens of the Stone Age y Arctic Monkeys. Una guitarra limpia suelta un fundamental círculo de cuatro notas para servir de fondo a un Iggy Pop tranquilo y sincero que busca manda todo al demonio para encontrar su paz interior. Poco a poco el resto de los instrumentos se van suman para crear una atmósfera relajada que invita a tararear la melodía despreocupadamente. Sin aviso alguno, los instrumentos cortan la canción para marcar una danza tribal de coros y percusiones insistentes, ritmo que nos trae a la memoria el aquelarre musical de “Burn the witch”, rola de Queens of the Stone Age incluida en su Lullabies to paralize. Sobre esta salvaje base, Iggy Pop exorciza sus demonios, sus temores y sus odios, una letanía que logra desmarcar a la vieja iguana de todo lo que no desea cerca de él, un nuevo exilio y búsqueda de limpia espiritual que bien podría cerrar el círculo de su carrera solista que comenzó con el necesario escape a Berlín.


“No hay nada asombroso aquí…ni una maldita cosa, nada que sea nuevo.
Sólo hay un puñado de gente asustada… todos están jodidamente asustados.
El miedo se come todas las almas a la vez.
Estoy cansado de ello y sueño con largarme a una vida nueva,
donde no haya tanto “conocimiento”, no quiero nada de esa “información”.
No te quiero, no… ya no más.
Ya he tenido suficiente de ti… sí, te estoy hablando a ti.
Me quiero ir a Paraguay para vivir en algún lugar bajo los árboles,
con sirvientes y guardaespaldas que me amen,
libre de costumbres y morales,
quiero ser el típico imbécil que hace el bien y luego se larga mientras puede
a donde las personas son todavía seres humanos,
a donde tienen espíritu.
Toma tu estúpida laptop y métela en tu maldita boca,
tu jodida y falsa doble cara de cagada.
Espero que lo cagues todo con todas tus palabras
y espero que los sistemas de seguridad lean esas palabras
para que te recojan y te despellejen
por tus endemoniadas y envenenadas intenciones;
porque estoy enfermo y es por tu culpa y ahora voy a curarme yo mismo…” 


Este es el Post Pop Depression, un disco donde Iggy Pop baja a los infiernos para resurgir como si del ave fénix se tratara, un viaje al desierto para la vieja iguana para enfrentarse con sus demonios internos y así encontrar la paz. ¿Acaso este será el epitafio para la ambivalente carrera del inigualable hombre sin camiseta? El tiempo lo dirá, pero lo que a partir de ahora es necesario es tener dentro de nuestra discoteca personal  el Post Pop Depression por tres sencillas razones: por las grandes líricas, por las grandes interpretaciones de cada una de las canciones y, simplemente, porque es Iggy Pop.


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