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miércoles, 23 de marzo de 2016

Black Mountain : unos viejos colmillos que rompen las ataduras


La boca abierta de un gran tiburón blanco nos da la bienvenida. Observamos bien y la onírica imagen se ve refleja sobre un paisaje contradictorio que mezcla lo urbano y lo natural. Los viejos colmillos saben bien lo que buscan, así que no importa el lugar donde se encuentren. ¿Acaso estamos preparados para enfrentar lo inesperado?

Escuchar a Black Mountain es confrontarse con momentos de esquizofrenia, atmósferas electrónicas e instantes acústicos. Una marea de géneros de difícil digestión terminan desubicando a los oídos menos entrenados. Pista a pista, la sorpresa puede hacer abortar la misión de aquel aventurado que se arriesga a surcar las enrarecidas aguas de cada uno de sus cuatro producciones. Por lo pronto, lanzamos un anzuelo con la intención de pescar la atención de algún incauto.


Black Mountain nació en Vancouver, Canadá como una continuación musical de tres miembros de una banda llamada Jerk with a bomb. Stephen McBean en las guitarras, Joshua Wells en la bateria y Amber Webber en las voces se embarcaron en un nuevo proyecto que rompiera con etiquetas, teniendo como límites extremos a Black Flag de un lado y a Black Sabbath del otro. Integrándose Matt Camirand, las maquetas de la banda se llenaron de riff más pesados, pero al unirse su compañero de cuerto, el tecladista Jeremy Schmindt, las barreras se derrumbaron.

Algunas canciones nos pueden llevar desde la acidez psicodélica hasta el rock alternativo de los noventas, pasando por el stoner, el grunge, el hard rock vintage o el krautrock progresivo lleno de teclados. Si ello le sumamos la combinación de voces masculinas y femeninas hechas por el dúo McBean - Webber, las posibilidades de Black Mountain se multiplican sin fin.


Quizá el disco que guarda una mayor unidad sonora es el Wilderness heart, placa publicada en septiembre de 2010 por Jagjaguwar Records. En él podemos degustar un sabor dirigido hacia lo retro, donde las guitarras acústicas folk se entremezclan con riff rockeros muy setenteros, las guitarras marcan ritmos entrecortados mientras los teclados se acercan a aquellos ácidos de la psicodelia, y las voces que entonaron estrofas de manera separada, se acompañan en los coros como forma de reconciliación y encuentro contra las ataduras de lo establecido.

La canción que rescatamos del olvido es "Old fangs",  una rola de guitarras de figuras sostenidas y teclado penetrante muy a la Deep Purple. De  la nada, entre las lineas de las estrofas se entrometen algunos sintetizadores y el estribillo termina perdido en la llamada "música alternativa" de los años noventas. Aunque suene extraño ese encuentro, la melodía termina cuajando en un tema de colores variados bajo un halo de agresividad y deseo de rompimiento, lo que la convierte en una extraña delicia.


"Cuando el sol es eléctrico y sus destellos son la única forma de atravesar el corazón, ¿acaso es seguro para los cobardes hacer lo que están haciendo? Cuando llegue la gloria y tome la forma que todos deseamos ¿acaso es tonto saber lo que se quiere antes de hacerlo? Estas son las sangrientas visiones de un mundo desgarrado, a punto de quemarse... No sé ustedes, pero yo no estaré atado por siempre"

Con un video por Mick Bruce, Black Mountain promocionó "Old fangs", convirtiéndolo así en un sencillo. Bajo un estética muy vintage, en sus imágenes podemos observar el correr de un Mustang clásico sobre polvorientas sendas. Mientras el asfalto es quemado por el sol y el correr de las llantas, un encuentro místico se acerca a cada milla avanzada. Tres misteriosas mujeres se interponen en el camino para mostrar con su bola de cristal un ave de mal augurio. Una hermosa mujer vestida sube al automóvil, pero su fastamagórica presencia torna el viaje hacia pasajes extraños, quizá mágicos. El mundo de los sueños se mezcla con el de la brujería, creándose así la atmósfera ideal para un ritual donde se entregará el cuerpo y el alma.


Tras la presentación del Wilderness heart en 2010, Black Mountain desapareció por completo hasta que en 2015 se re-editó su álbum debut por los diez años de su lanzamiento y, para sorpresa de muchos, a través del Facebook de la banda se publicaban fotos de ellos nuevamente en los estudios de grabación. Su cuarto disco de estudio saldrá a la venta el 1° de abril y llevará el nombre de IV, pero por los videos que se han publicado a través de YouTube, podremos escuchar a unos Black Mountain más experimentales gracias a su trabajo con los sintetizadores, mismos que recrean ambientes místicos, progresivos y muy ácidos. Habrá de abrir a percepción y esperar las sorpresas auditivas, dejando los prejuicios a un lado y permitiendo que la banda nos ofrezca algo totalmente nuevo.



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