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lunes, 21 de marzo de 2016

Black Moth : una mariposa nocturna condenada a la esperanza


Muchas bandas se han colgado de la tendencia por recuperar el viejo hard rock y las bases del metal para hacer nueva música, misma que ha quedado enfrascada entre el ocultismo, el doom y el eterno tributo a Black Sabbath. A ello se le ha sumado el gancho de colocar a bellas mujeres al micrófono, no todos con el mismo resultado. Sin embargo, hay algunos grupos que rompen con este cliché sin dar la espalda del todo a sus influencias musicales.

Uno de esos casos es Black Moth, banda originaria de Leeds, Inglaterra y que tiene formada desde 2010. Algunos sencillos y dos discos completos avalan su trabajo al día de hoy. Nacidos primeramente como The Bacchae, el grupo se convirtió en un quinteto que suma a su sonido el básico hard rock setentero, la profundidad grave del primer doom y los primeros pasos del metal en una mezcla con los sabores del llamado rock alternativo de este siglo. Aunque pudiera enfrascarse dentro de la camada vintage que rescató al heavy metal del olvido, Black Moth logra desmarcarse al imponer un estilo propio.


Con el concepto musical logrado en su segunda placa, el Condemned to hope de septiembre de 2014, Black Moth estableció un sonido pesado que no sacrificó la identidad de cada uno de los instrumentos, melodías con distintas atmósferas que lograron desarrollar diversos paisajes sónicos para no quedar atados a un "género", poderosas presentaciones que respetaban la calidad de las grabaciones de estudio y extrañas líricas sobre misticismo, drogas o enfermas relaciones amorosas.

Para muestra, un botón... el tema inicial del disco, "Tumbleweave", es una poderosa canción donde fácilmente podemos identificar dos momentos: a) Cuatro golpes dan entrada a las guitarras de Jim Swainston y Nico Carew para combinarse y entonar un fuerte riff que en sus venas lleva poder y coraje, aunque a la vez le permiten que la voz de Harriet Bevan cante de manera melódica, suavizando el sonido pero sin demeritar en el ritmo; y b) La melodía cambia completamente de estructura  para regalarnos un juego de escalas descendentes que son mantenidas por el denso bajo de Dave Vachon y los remates de la batería de Dominic McCready, aunque sin esperarlo, se abre paso una guitarra llena de "metal zone" y un solo temeroso se deja oír unos cuantos segundos.


La calidad sonoro que nos dejan Black Moth en las bocinas no es de gratis, pues en dicho ruido se pude escuchar la mano de Jim Sclavunos, quien además de ser baterista de Nick Cave and the Bad Seeds, produjo este disco para hacerlo redondo, poderoso y bien definido. Su trabajo ya había sido probado con bandas importantísimas como The Cramps y Sonic Youth, lo que se ve reflejado en los detalles "noise" noventeros que terminan de cerrar el círculo junto con el hard rock de riffs a la Black Sabbath que maneja la banda.


Por si fuera poco, la portada del disco nos regala a la vista una misteriosa procesión en ascenso entre montañas nubladas y aves de rapiña que esperan su oportunidad.  Esta imagen es otro de los grandes trabajos del dibujante Roger Dean, conocido por hacer el arte para distintas bandas del hard rock  y progresivo como Yes, Uriah Heep, Budgie, Atomic Rooster o Asia.


Una de las mayores críticas para el Condemned to hope son sus líricas, letras con extrañas frases que terminan desubicando a cualquiera que preste atención en ellas. "Tumbleweave" mezcla la pasión musical, la violencia y hasta la comida para hablar de una relación de pareja "ideal", conceptos que son muy extraños escuchar en una música que bebe del doom y el hard rock. La propia idea del estribillo que le da nombre a la canción puede resultar fuera de contexto (hasta asqueroso para algunos), pues cantar la extraña plegaria a un mechón de cabellos para que se entregue a una hermosa mujer puede dejar en shock. Para algunos puede resultar una broma, para otros un juego de metáforas, para otros simplemente un conjunto de palabras mal empleadas... lo que nadie puede es que nuestra atención es atrapada mientras la música no golpea sin cesar.

"Your eyes say rock n' roll
but your breath says peperonni
Baby, you're the one for me..."


Para demostrar de lo que estamos escribiendo, compartimos con ustedes una versión en vivo de "Tumbleweave", la cual fue grabada en Camden's Barfly de Londres para un programa de radio llamado Xposure, pero que a su vez sirvió como primera probada del Condemned to hope al público a través del video. La disquera New Heavy Sounds subió a su canal de videos en YouTube dicha presentación para llenarnos los ojos y los oídos, logrando hacernos preguntar por la banda.


Más allá de las críticas a Black Moth, su calidad musical es innegable, razón por la cual ha sido banda de soporte para gente como Pentagram, Uncle Acid & the dead beats, Red Fang y Turbowolf. La presencia de Harriet Bevan en el escenario genera un equilibrio entre la fuerza de los guitarrazos de un grupo de greñudos y voz pasmada que nos sumerge en bizarras historias que necesitan masticarse en más de una ocasión. Comparados con grupos tan distantes como Electric Wizard y Band of Skulls, Black Moth nos hace mover la cabeza con los ganchos que tienen sus riffs y nos hacen escuchar otro hard rock de recuerdo vintage, uno que tiene en sus venas la sangre de lo mejor de épocas más recientes.



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