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miércoles, 20 de enero de 2016

Mountain Witch : bajo el obscuro manto de la escuela de la noche


La aguja corre los surcos y desde su roce con el acetato se puede escuchar la noche en todo su esplendor. La tranquilidad, la soledad y la naturaleza fluye a través de las bocinas estereofónicas. Sin embargo, al cabo de unos cuantos segundos, el misterio y la densidad toman por asalto gracias a una tétrica introducción de notas mórbidas que se abren paso por la obscuridad de manera aletargada como si de almas perdidas en un bosque maldito se trataran. Una guitarra toma control de la melodía y al cabo de unos cuantos rasgueos sabemos que estamos perdidos.

Un gran búho gira su cabeza y nos observa desde lo alto de su lecho. Aunque sabemos que en pocas horas llegará el amanecer, todavía tenemos muchas cosas que observar en esta lúgubre noche. El temor se roba el aliento hasta que sin remedio estamos perdidos en un mal camino. El manto obscuro lo abarca todo, como si se tratara de una hermosa sombra que baña con su rocío hasta la locura. La muerte ronda por los escondrijos de la misteriosa noche. Ahí es donde nuestro luto se encuentra y cesará cuando nuestras almas alcancen el descanso eterno.


Esto es "School of night" de Mountain Witch, una melodía doom que en sus venas corre densidad, estridencia y potencia analógica. Si nadie nos lo aclarara, fácilmente podríamos suponer que estos alemanes formaron parte de la ola de bandas de los años setentas que tomaron el hard rock como caballo de batalla para hablar de la obscuridad, la muerte y la maldad en el mundo. Siguiendo las enseñanzas de la vieja escuela del occult rock, este grupo nos arrastra a su lúgubre atmósfera para tronarnos los oídos con notas atascadas y ritmos herederos de Black Sabbath y Pentagram (de quienes fueron grupo abridor).

Formados originalmente como un dúo instrumental que mezclaba el hard rock con extensas improvisaciones de marca stoner, Mountain Witch se transformó en un power trío de líricas llenas de misticismo que hablan de muerte y su reptante paso en búsqueda de almas moribundas y olvidadas. La banda es una máquina de hipnotizantes ritmos que orientan los pasos un abismo sonoro de estridencia que nos lleva al recuerdo de bandas como Uncle Acid & the deadbeats o sus compatriotas Kadavar.


"School of night" forma parte del Cold river, segundo disco de Mountain Witch publicado en octubre de 2013 por medio de This Charming Man Records bajo el cuidado de Hauke Albrecht quien realizó la grabación, mezcla y masterización de la placa. Las guitarras amplificadas por medio de un equipo Marshall y bafles Green, el bajo amplificado por medio de un equipo Sunn y bafles Ampeg, la batería directa sin retoques ni efectos de estudio.

René Sitte controla el escenario con la amplitud sonora de sus guitarras, Tobert Knopp acompaña con la exactitud de su bajo eléctrico y René Roggmann golpea su batería llenando los pocos espacios disponibles con sus incesantes platillos. Un muro sónico que arrastra todo a su paso a pesar de su aletargada velocidad, un bloque de ruido que nos ahoga hasta llevarnos al fondo de un mórbido pozo de ansiedad llamado muerte.


Ellos Mountain Witch, banda originaria de Hamburgo que nos maravilló hace algunos años como la arrolladora y aplastante "School of night". Ansiosos nos encontramos por tener en las manos su Burning village, próxima placa de la banda que verá la luz a finales de febrero de 2016 que promete confirmar al grupo como uno de los más importante dentro de la oleada doom que azota desde Europa.


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