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viernes, 4 de diciembre de 2015

Purson: un sueño psicodélico rodeado de circo, vaudeville e infierno


Los ojos está puestos hacia el pasado, hacia aquella mágica época ilusionada con el amor, la paz y el viaje por el interior propio. La experimentación y el deseo de introspección llevó a utilizar los más diversos medios hasta develar  lo más profundo del ser, logrando en algunos momentos iluminación, pero en otros obscuridad. Con el rock como estandarte, las artes y la cultura florecieron en aquellos convulsionados años sesenta, los cuales llevaron a la mujer a pelear por un espacio reconocido en el mundo. Hoy, con la insistente recuperación del yo, se le da una nueva oportunidad a la psicodelia para encontrar dentro de su acidez y misticismo una forma de expresión frente a los demonios interiores. Así es como llega a nuestros oídos Purson.

Esta banda originaria de Londres, Inglaterra nace del encuentro entre Rosalie Cunningham ex guitarrista y cantante de la banda femenina Ipso Facto, y Ed Turner, un asistente de producción que realizó la mezcla del primer disco de Admiral  Sir Cloudsley Shovell y que trabajaba con Liam Watson en los Toe Rag Studios, quien a su vez era conocido por haber sido ingeniero de sonido y hacer la mezcla del aclamado Elephant de The White Stripes.  Rosalie se enamoró a los cinco minutos de conocer al multinstrumentalista, por lo que dejó a su novio tras una relación de cuatro años y comenzó una relación amorosa que contrajo una espiral creativa sin control.


Cunningham y Turner se encerraron a componer, tomando como punto de partida su gusto por el rock de finales de los 60 y principios de los 70 del tipo The Beatles, The Faces, Led Zeppelin, Coven y David Bowie; gente que llevó a fabulosos caminos el uso de los estudios analógicos. Con un genial cúmulo de canciones bajo el brazo, la pareja utilizó algunas cintas grabadas en el cuarto de Rosalie  y las trabajó en los Shiftwork Studios para crear lo que con el tiempo se llamaría The circle and the blue door, disco que sería editado en abril de 2013 a través de Rise Above Records. 

Sin embargo, a la mitad de las grabaciones Ed Turner rompe con Cunningham, quien se ve forzada a reclutar nuevos músicos para terminar el proyecto. Rosalie recorre a sus amigos de la infancia Samuel Shove y George Hudson con la intención de encontrar un sonido cercano a lo que había idea con Turner. Teclados y guitarras estaban integrados, por lo que finalmente llegaron como músicos de sesión Barnaby Maddick en el bajo y Jack Hobbs en la batería.



El extraño nombre de la banda nace de la búsqueda de Rosalie por encontrar alguna deidad con la finalidad de bautizar así a su proyecto. Al no hallar uno que satisficiera su gusto, se dedicó a revisar dentro del catálogo demoníaco, siendo Purson el que le llenó a plenitud. "Purson" es el gran rey del infierno, aquel que conoce las cosas ocultas y sabe sobre el pasado, el presente y el futuro. El hombre con cabeza de león que monta un oso y porta una furiosa víbora en la mano se convertiría en el nombre ideal para una banda psicodélica que sacaba a la luz lo más recóndito del ser.


Antes de presentar el disco terminado, Rosalie y compañía decidieron lanzar como sencillo una de las canciones de la placa: "Leaning on a bear", una melodía donde el juego de los teclados que recuerdan a Ray Manzarek de The Doors nos recuerdan a los carruseles que acompañaban a las ferias itinerantes y los espectáculos circenses. Notas que suben y bajan, voces perdidas en efectos sonoros y puentes climáticos que rompen con la espiral y nos pierden irremediablemente. La psicodelia se funde con el circo, donde la magia y la acidez nos toman por asalto mientras el agitado ritmo nos envuelve en un estado de sopor y misterio. 

Para la promoción del disco y del propio sencillo, Purson grabó un onírico video de la mano del director Chris Martin. Bajo un tufo a vaudeville, podemos ver cómo se abre el telón para mostrarnos a la banda y algunos amigos fumando una hookah bajo imágenes difusas de colores en un extraño lugar de origen marroquí (Café Cairo, en Brixton), mientras se nos muestra un espectáculo de títeres donde un león con cuerpo humano se enfrenta con un oso (?) hasta que el primero lo doma y se monta sobre él, haciendo evidente la clara referencia sobre el nombre de la banda. 


Las letras de "Leaning on a bear" nos habla de aquel mundo de variedades, magia y animales entrenados que busca robar la atención de todo aquel que lo observa. Carruseles, columpios, osos y equilibristas asaltan nuestra mente hasta que nos percatamos que estas imágenes forman parte de un mundo de ensoñaciones, una fuente de suaves mentiras donde los niños pululan como moscas donde los mensajes terminan en una dicotomía radical: matar o morir. El manto misterioso del sueño nos ha confundido y hemos perdido el control entre lo real y lo fantástico, lo que nos ha hecho esta noche tomar el anzuelo como inocentes peces. Aquel demonio que se oculta tras el cierre de nuestros ojos se arrastra de nuevo desde su cueva para ver cómo llegan a él las almas de todos los hombres. Estamos perdidos y no hay vuelta atrás: hemos caído en el sueño y finalmente estamos en su lúgubre manto.


Gracias a esta carta de presentación, Purson pudo tener la oportunidad de darse a conocer hasta convertirse en la banda de soporte de grupos reconocidos como Admiral Sir Cloudesley Shovell, Electric Wizard, Pentagram, Uncle Acid & the deadbeatsBlood Ceremony, y hace unos meses, Ghost. La base con Cunningham, Hudson y Shovell en Purso se ha mantenido, aunque los puestos de batería y bajo han cambiado: Raphael Mura y Justin Smith ahora forman parte del grupo. Sin embargo, la esencia se mantiene y, tras escuchar su nuevo sencillo ("Electric Landlady"), sabemos que su próximo disco tendrá lo suficiente para afirmar lo logrado por el The circle and the blue door y podrá establecer a este grupo inglés dentro de las favoritas de aquellos enamorados de las voces femeninas al mando de combos que mezclan la psicodelia, el hard rock y el doom de la vieja escuela.



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