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miércoles, 14 de octubre de 2015

The Socks: alguna especie francesa de hechicería


Un cuarteto de jóvenes de Lyon, Francia se meten a los estudios Cartellier de la mano de su dueño, Raphaël, para grabar una serie de canciones que tienen trabajando durante varios años antes. Todos graban en un mismo momento utilizando cintas analógicas, igual como se hacía en los años sesenta, con la intención de captar la esencia de la banda en vivo y recuperar el sonido de los grupos de rock de esa época. Ellos son The Socks, la sensación del hard rock vintage francés.

Gracias a su gusto por el hard rock de finales de los sesentas y principios de los setentas de bandas como Led Zeppelin, Black Sabbath, Blue Cheer y Deep Purple, y aprovechando la fiebre por el rock retro que ha azotado Europa con bandas como los suecos de Graveyard o los alemanes Kadavar, The Socks tuvo la oportunidad de encontrar espacios en su natal Francia para mostrar al púbico su música y obtener buenas referencias en el momento que entraron a los Studio Cartellier y firmar la promoción de su álbum debut con Small Stone Records, el cual sería publicado en marzo de 2014.
Sin embargo, The Socks no era un grupo de novatos aprovechando un golpe de suerte. Ellos se conformaron como grupo desde 2009 y tuvieron la oportunidad de publicar de manera independiente dos EP's con reconocimiento en su país: Side A en noviembre de 2011 y Bedrock EP en abril de 2012. Con estos dos materiales, la banda pudo realizar su primera gira en Europa alternando con gente como pentagram, Karma to Burn, Red Fang, Kadavar, Clutch y Horisont. Al poco tiempo fueron contratados por la firma internacional de Small Stone Records,  con lo que The Socks serían escuchados en toda Europa y América.


El disco debut de The Socks es una combinación de hard rock de ritmos agitados y líricas llenas de magia, elementos cabalísticos e imaginación fantástica y desbordante que hace de la placa una delicia para al oído y la mente. En él podemos escuchar las percusiones desbocadas de Jessy Ensenat, la fuerza del bajo Rickenbacker de Vincent Melay, la rítmica guitarra y los atmosféricos teclados de Nico Baud y las melódicas figuras de la guitarra eléctrica trasmitida por un obligatorio amplificador Orange de  Julien Meret.


Por si fuera poco el gran trabajo de Raphaël Cartellier en la grabación y mezcla del disco, la masterización de la placa corrió a cargo de Chris Goosman en los Baseline Studios en Michigan, Estados Unidos; y quien ha realizado grandes trabajos de la mano de Small Stone Records para Deville, Freedom Hawk, Los Natas, Mother of God, Sasquatch, Son of Otis, Lo-Pan y Wo-Fat.

Fue así que nos llegó a los oídos el primer sencillo de su disco debut, titulado "Some kind of sourcery", rola que fue difundida gracias al video hecho por Simon Bonnefoy, donde podemos ver al grupo en su rodar por las carreteras para presentar su música, demostrándonos así lo incendiarias de sus tocadas y la energía que dejan en los escenarios.


"Some kind of sourcery" fue escrita por Julien Meret donde nos habla sobre la magia y el misterio que vive el ser humano al enfrentarse con su soledad y la madre naturaleza. La imaginación del hombre siempre ha creado supersticiones e historias alrededor de los lugares lúgubres y solitarios donde su mano no ha alcanzado. Bajo un halo de temor, el ambiente natural va impregnando de dudas y miedos ante la duda y las creencias mágicas de un mundo animado y tétrico.

El frío del viento se siente en la piel mientras se escuchan voces en la soledad de la montaña. El hombre quiere sentir pasión en su mente mientras intenta sonreír todo el tiempo, pero no puede cambiar. Todas las cosas que observa son poderosas para él, ya que tan solo es un hombre que vive y muere todo el tiempo. Pierde sensibilidad y control, por lo que se siente extraño. ¿Por qué esto no podría ser ésto brujería, magia o hechicería?


De la nada escuchamos un golpe directo con la primera frase de la rola con la gran fuerza e intención de Julien Meret, la cual nos deja desnudos y abandonados en medio de la sorpresa. Los instrumentos asaltan unos segundos después de la misma manera en una desbocada carrera como si de una huida se tratara. Las largas cabelleras irremediablemente se agitan mientras escalas pentatónicas descienden y un remate de batería suena como un derrumbe. Se sacude el cuerpo ante el ritmo que alcanza un respiro en su segunda estrofa, la cual se remarca sólo con acordes secos de un sólo golpe. Nuevamente las escalas en picada se escuchan mientras un ligero toque de wah nos cimbra el terreno donde estamos parados.

La rola frena y comienza con su figura básica pero en una velocidad lenta, que al acelerarse poco a poco nos otorga una sensación de ascenso que hipnotiza y hace volar los sesos. Un teclado de sabor Hammond nos regala una atmósfera ácida mientras la batería se agita para permitirnos escuchar el último conjuro de Meret. Los instrumentos bajan y el ritmo queda en una figura tribal y desértica para dejarnos inmóviles ante el final de la melodía.


Tras estar girando durante 2014, la banda comenzó a componer para una nueva placa. En el camino el sonido del grupo cambió, dejando a un lado ese rock agresivo por uno más introspectivo y psicodélico, dejando casi a un lado el uso de dos guitarras eléctricas para sustituirlas por el uso de teclados y un theremin. Fue así que el grupo decidió mutar su identidad para no traicionar lo que tenían construido durante los últimos 5 años, rebautizándose como Sunder y cambiando su estética visaul y sonora hacia el flower power y el rock ácido de finales de los sesentas. SE han metido nuevamente a los estudios para compartirnos un vinil de 7" titulado Cursed wolf y para el día 30 de octubre de 2015 publicarán su álbum debut bajo este concepto con la distribución en América de Tee Pee Records y en Europa con Crusher Records. Será imposible no extrañar la fuerza y la magia de The Socks, pero Sunder puede dar mucho de qué hablar durante los próximos meses.


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