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viernes, 30 de octubre de 2015

Los Bluejays : flores y gritos para los muertos


Un grupo de amigos de la ciudad de Guadalajara, México se reunieron en aquel 2012 para hacer la música que a ellos les gustaba. El tiempo fue pasando hasta que dejó a cinco chicos con un concepto claro de lo que querían hacer y decir con su banda. Dos EP’s de aprendizaje que los llevó a la reconstrucción de sus rolas, a la construcción de una plataforma que les sirviera de difusión y la transformación de su sonido. A casi dos meses de la publicación de su álbum debut, hoy hacemos un pequeño recuento de un grupo que comienza su camino en el difícil andar del rock mexicano: Los Bluejays.

Al paso de los años, y tal como ocurre en muchas bandas, gente llegó y gente se fue hasta que las aguas fueron bajando y poco a poco el camino era más claro. Fue de esta manera que Sergio Florean en la guitarra principal, “Richy” Rosales en la segunda guitarra, “Gus” Andrade en la voz, César “Ciego” Niembro en el bajo y Gustavo “Bubu” Jiménez en la batería lograron sentar las bases para que este grupo del occidente mexicano se metiera en los estudios de grabación con la finalidad de darle un soporte profesional a lo que en lo largo de los años han podido construir.


Al escuchar sus distintas producciones escuchamos el giro que su sonido tuvo. Sus EP’s Descontrol de mayo de 2013 y BLVJÄYS de junio de 2014 son un conjunto de rolas clavadas en el punk rock noventero de voz clara con melodía definida. Sin embargo, aunque en algunos momentos observábamos algunos atisbos de poder y agresividad, su última producción es una granada en las manos que explota por completo y sin control, un hard core que busca acercarse al sludge o al death.

Cempohualxochitl fue presentado hace dos meses por medio de Malviaje Discos. Grabado en los Drumstick Records durante la primavera de 2015 con una producción y mezcla hecha por la propia banda, la placa nos sacude de principio a fin sin darnos tregua ni respiro. La agresividad, la densidad y la potencia del disco fácilmente nos pueden hacer pensar que estamos hablando de dos bandas diferentes. Si la trasformación es radical, el trabajo del sueco Pelle Hericsson en la masterización termina por clavar el último clavo en el ataúd.



El concepto gira alrededor del tema de la muerte como elemento irrefutable e innegable del ser humano en cualquiera de sus facetas. Desde los desastres naturales que pueden provocar el término de la humanidad (lo que conocemos como el “fin del mundo”) hasta la capacidad del propio hombre de manejar la muerte, ya sea ejecutándola con los otros así como llevándola a su cumplimiento a sí mismo. Sin embargo, Cempohualxochitl no se queda ahí, el tema de la muerte en las líricas del disco en su mayoría lo podemos palpar en la idea que “eliminar” a las personas de nuestra vida, es decir, la posibilidad de terminar al otro tras un rompimiento o separación irreconciliable por medio del poder de la mente. Ausencia, negación, eliminación, olvido.

Observamos la portada del disco y nos encontramos con una corona de flores como las que se colocan en los velorios y entierros. El listón que pende del arreglo nos dice el título: Cempohualxochitl, el nombre en náhuatl de aquella flor mexicana que se utiliza para adornar los altares que recuerdan a los muertos los días 1° y 2 de noviembre. La flor de muertos acompaña al funeral de lo que fue Los Bluejays y nos presenta la nueva propuesta sonora de la banda, una colección de canciones que tendrán en la muerte el pretexto para encontrar olvido y transformación. Una flor de color intenso y olor penetrante que es imposible que pase desapercibida como concepto para describir la música directa y sin freno que hace al disco.


El primer sencillo que se desprende de este disco es su tercer track llamado "Muerto", una agresiva pista de riffs intensos de guitarra que van encontrando varias estructuras mientras la voz de Gus nos habla desde la ultratumba. Una canción vieja que se encontraba en el repertorio de la banda desde hacía mucho tiempo atrás, la cual fue cambiando su estructura con el paso de los meses. La banda la considera una de sus canciones más "colectivas" debido a que los diferentes riffs que la conforman fueron realizados por los distintos guitarristas que han formado parte del grupo. Hacia la parte media de la rola, los instrumentos se pierden en un eco distorsionado en forma de loop, como si el alma esperara en el purgatorio su juicio final. 

Según lo que los propios Bluejays han comentado en diferentes entrevistas, "Muerto" no es una rola que estrictamente hable de la muerte de una persona, sino la desaparición de la misma en su percepción cuando existe una separación, ya sea por rompimiento amoroso, amistad o relación social. El alejamiento conlleva una muerte "imaginaria" del otro, una eliminación de los recuerdos, un "borrón y cuenta nueva".


Para la promoción del disco, Saurio Films elaboró un video de la rola donde se pudiera ver reflejada la potencia de la melodía sin que se perdiera el tema de la misma. La eliminación y olvido del otro quedó bien representado con las imágenes del bailable regional de los "tastoanes", el cual representa la lucha de la conquista y el sometimiento de los pueblos autóctonos en el occidente de México. Esta tradición se realiza en el poblado de Tonalá, Jalisco a finales del mes de julio, la cual consta de un grupo de personas con máscaras zoomorfas muy vistosas que representan a los indígenas heridos por las llagas del sometimiento y deformes por la viruela y las enfermedades traídas por los españoles. Asimismo, se suma al baile a otros danzantes vestidos con sombreros y capas rojas que representan a Santo Santiago, es decir, la imagen de Santiago Apóstol, santo católico que fue utilizado como patrono en el proceso de colonización realizado por el conquistador Nuño Beltrán de Guzmán. 

El video muestra la violencia que contiene el baile, ya que éste consiste en la representación de diversas batallas por medio de golpes, gritos y latigazos que terminan con la victoria triunfal de Santo  Santiago en su caballo, la imposición de la cruz y la muerte de los tastoanes, quedando sus cuerpos regados por la plaza del pueblo. 


Con tan solo tres minutos de rola, Los Bluejays destruyen todo a su alrededor para dejarnos tendidos en el suelo a sabiendo de lo vendrá en la totalidad de la placa: guitarras fuertes, efectos sonoros, distorsiones y gritos. La energía recorre todo el cuerpo hasta que el alma la abandona. La lírica es muy clara y lo único que nos queda es hacer referencia a ella: " Este es mi testamento... ahora que he muerto ya no camino, no respiro, no respondo, ya no existo. El que era antes, no seré más. Se ha ido y no regresará jamás. Mátame, aniquílame y de tu recuerdo bórrame".




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