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viernes, 18 de septiembre de 2015

"Going to Mexico" de Motörhead o cómo Lemmy intenta escapar de la justicia


Dice una canción mexicana que "el tiempo pasa..." y poco a poco a cimbrado a aquellos íconos que observábamos como indestructibles e imperecederos. La edad ha alcanzado a Lemmy Kilmister, aunque él se resiste a dejarse atrapar.   En las últimas semanas nos hemos enterado de su mala salud, al grado que tuvo que suspender su concierto en Austin, Texas luego de tocar tres rolas, en el marco de la gira de promoción de su último disco, Bad Magic.

A nuestra mente llega el recuerdo que nos pegó Lemmy en 2013 cuando cancelo algunas presentaciones de su placa anterior, Aftershock, la cual se había grabado tras los problemas cardiovasculares que obligaron a insertarle un dispositivo al bajista y cantante, sumados a su diabetes tipo dos. Aún así, Motörhead está vivo y sigue descargando su rock n' roll hasta que este monstruo del rock no pueda levantarse de su cama.


Precisamente de su disco Aftershock, el número 21 de su discografía, rescataremos el día de hoy una rola fuerte, potente y de gran ritmo que recuerda a  aquellas hechas en las épocas del Overkill o el Ace of Spades. Tras muchos años en la alineación de Motörhead, Phil "Wizzo" Campbell y Mikkey Dee se han convertido en los aliados ideales para los conceptos musicales de Lemmy: grandes solos de guitarra sobre una imponente fuerza en los tambores. 

Bajo la producción de Cameron Webb y grabado en los estudios NGR de North Hollywood, el Aftershock nos regala "Going to Mexico", una rola de ritmo acelerado con sabor a carretera y a escape. A pesar de la cercanía con el nombre de una rola del 1916, esta canción versa sobre otro de los clichés que tienen en el extranjero sobre México: cuando se comete un delito al norte del río Bravo, para huir de la justicia sólo es necesario cruzar la frontera y perderse en una tierra salvaje y sin ley.

Como si tratara de un caballo desbocado o un tren descarrilado se tratara, los instrumentos corren en una salvaje estampida hacia la anhelada frontera que les signifique la salvación y la posibilidad de mantener la cabeza unida al resto del cuerpo. El clásico bajo Rickenbacker establece la melodía  dentro del sonido clásico de Motörhead mientras un espectacular y gemido solo de guitarra de Wizoo explota sobre una remarcada batería de sorprendente juego de tarola y platillos. La ronca voz de Lemmy nos narra sobre el deseo de escape y nos hace recordar a ese viejo corsario de tantas batallas que se niega a morir.

Más allá de la idea creada desde las películas western norteamericanas, México se ha ganado ha pulso ese imaginario sobre un paraíso sin reglas donde el gringo puede disfrutar su motín y obtener olvido por sus fechorías hechas al otro lado del río Grande. Y como alma que lleva el diablo (según reza el dicho mexicano), los maleantes se dirigen al sur en búsqueda de libertad y de un lugar donde los pecados sean guardados en el fondo de un cajón... y precisamente no en uno de madera. 


Aquí está la razón para rescatar esta rola del largo cancionero de Motörhead: Lemmy nos narra el intento por escapar de un pasado lleno de pecados y aplazar el mayor tiempo posible el día de la irremediable muerte. Poco a poco está llegando el legendario músico al instante donde rendirá cuentas, pero hoy todavía no. El diablo todavía está de su lado y le da la oportunidad de seguir incendiando nuestra mente como si de un viejo bandolero se tratara. 



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