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lunes, 14 de septiembre de 2015

Bar de Monjas: el término medio entre el stoner y el fuzz


En los últimos dos años, poco a poco se ha ido conformado una escena musical en la Ciudad de México alrededor del rock denso, ácido y distorsionado como respuesta a las bandas que han orientado sus conceptos hacia la electrónica, los sampleos y los sintetizadores. Desde hace unos meses podemos encontrar carteles pegados en las calles de la capital con los nombres de grupos como Terror Cósmico, Apocalipsis, Vinuum Sabbathi o Tormentas. Dentro de este colectivo que comienza a ganar terreno, una de las bandas que lleva el estandarte al frente de la movida es Bar de Monjas.

Con la intención de hacer un grupo que se "dedicara a hacer ruido y no más que éso", Bar de Monjas es un grupo que trabaja con la distorsión para crear rolas y provocar un fuerte viaje melódico del cual es difícil poder bajar. Con algunas ideas y estructuras, un riff establecido e improvisación sobre él, el grupo crea canciones que les permite explotar el ruido como medio de comunicación. Las líricas quedan en segundo plano, las cuales sólo son palabras ligadas sin un peso específico.


La banda nace de la inquietud de Fausto Rivera de hacer una banda con los restos del grupo de su hermano que acababa de desintegrarse. De esta manera, el baterista Gerardo Arias comenzó a trabajar con Fausto en el bajo sobre los gustos musicales en los que ambos coincidían: Queens of the Stone Age, Fu Manchu y bandas grunge como Mudhoney.  Al encontrar que dichas influencias tenían como punto de encuentro el uso del efecto fuzz, dejaron a un lado el bajo y el dúo comenzó a trabajar con este sonido a través de la guitarra.

Con un nombre surgido de una película de los noventas llamada "Sister's act", este par de músicos encontraron una idea contradictoria  que generara sorpresa al igual que ver una banda que sólo contara con un guitarrista y un baterista en el escenario pero que lograran un gran sonido. Catalogándose así mismos como "fuzz-rock", Bar de Monjas trabajó con su ruido hasta llegar a construir su concepto. Una poderosa batería y una guitarra Gibson Les Paul atascada de fuzz y BigMuff  amplificada a través de Ampeg, Orange y Marshall, el dúo armó una colección de rolas hasta que en septiembre de 2014 lograron meterse durante un fin de semana en el Vesubio 34 para grabar su primer disco: In fuzz we trust.


Con los ochos temas de su primer placa y bajo la producción de Miguel Fraino, guitarrista de Cardiel, Bar de Brujas se lanzó a su promoción por todo el país, con la intención de mostrar su proyecto a la gente, abrirse paso dentro de la reducida escena rockera de México y hacer lo que más les gusta. Rolas pesadas y lentas en conjunción con otras rápidas y potentes,  In fuzz we trust nos lleva por un ácido paseo sonoro que mueve la tierra bajo nuestros pies y nos demuestra que también en este país se puede hacer esta música.

De dicho disco extraemos la rola que lo concluye "Término medio", una melodía basada en el riff de guitarra y las posibilidades del fuzz (obvia marca de la casa). Tras un poderoso ritmo que se mantiene de forma monótona, los cambios de tiempo se suscitan para sacudirnos y demostrarnos los colores que maneja Bar de Monjas. Dentro de lo que es necesario resaltar de esta rola es la fuerza en la batería de Gerardo, quien nos demuestra su capacidad. La guitarra de Fausto nos hipnotiza con su ritmo, hasta que cerca del final explota de manera frenética e irremediablemente perdemos el sentido en en ella. 



Bar de Monjas es una banda independiente que esta logrando romper cadenas con la intención de llevar su ruido a  la gente que gusta de ello, abriendo espacios para los grupos de la escenas emergente de la Ciudad de México y llevando la potencia del fuzz al interior del país, que al contrario de lo que se pudiera esperar, tiene los oídos más abiertos hacia estos sonidos. 



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