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viernes, 14 de agosto de 2015

El primer EP de Desert Suns: el nuevo stoner californiano


Un aparato radiofónico intenta captar alguna señal. Vuelta tras vuelta sobre el dial hasta que un feed back se deja escuchar y nuestros oídos prestan atención. Las guitarras se dejan oír en un riff fuerte con la intención de atravesar la atmósfera, de cruzar la galaxia y de dejarse escuchar hasta el infinito. Así es como abre el EP que sirve de debut discográfico a Desert Suns.

Un extraño ritual de personas encapuchadas frente a un calavérico y fálico templo durante una cósmica noche nos recibe como portada del disco. El logo de la banda nos ubica en la ilustración y nos anuncia de qué va esta placa: un rock stoner mezclado con la acidez psicodélica y el misticismo doom  que es inundado de referencias desérticas y galácticas.


Las rolas se van dejando escuchar y es inevitable recordar a bandas californianas como Kyuss o a Sleep, pero una vez saboreado el primer trago, un tufo a Black Sabbath aparece por medio de los riff de guitarra inspirados en el omnipresente Tony Iommy. Seis cortes que nos sirven de aperitivo para despertar nuestro deseo por escuchar más y lograr un ascenso mayor.

La advertencia está hecha: el viaje será fuerte y no será sencillo regresar los pies a la tierra. Desert Suns muestra sus cartas con una fuerte mano. El ritmo se acelera a cada segundo hasta que las alucinaciones atascarán el ambiente. Sólo quedará soltar el cuerpo y permitir que la mente vuele sin remedio.

¿Pero quién carajos son estos tipos?

Desert Suns se formó en San Diego, California a mediados de 2013. Chicos con la inquietud de crear música, formaron parte de diversas bandas hasta que coincidieron en una donde pudieron concretar sus gustos musicales y sus ideas. Sin esperar un segundo, la banda se metió a los American Sound Studios y publicó en enero de 2014 a manera de sencillo la rola “Burning temples”, utilizando la plataforma de Bandcamp para difundirla. Con esta carta de presentación, el grupo tuvo la oportunidad de tocar en diversos foros de la Costa Oeste de los Estados Unidos, afinar los detalles de lo que habían grabado y firmar con la pequeña disquera independiente Ripple Music Records para la publicación del EP en agosto de 2014.

Tras la desintegración de Revenge Death Ball, el guitarrista Woogie Maggard buscó inmediatamente a gente que comulgaran con él en la intención de crear una banda de rock stoner que tuviera la posibilidad de incorporar algunos elementos de otros géneros musicales para enriquecer el concepto. De esta manera, su guitarra podría tener la posibilidad de explotar a través de las distorsiones, saturar las bocinas con un ácido fuzz o relajar el ambiente con una ligera guitarra electroacústica.


Con esta lógica, David Rusell se integra al proyecto de Maggard. El poder de un salvaje y saturado bajeo está en sus manos en contraste con una voz media y rasposa perfecta para versar sobre mujeres, imágenes psicodélicas y elementos cósmicos.


En la batería encontramos a Ben McDowell, quien formara parte de una pequeña banda amateur de stoner y metal llamada Green Saturn. Estructuras exactas de gran potencia que logran el despegue necesario en cada melodía es su marca personal.


Tras la presentación de single Burning temples, se incorpora como segunda guitarra Anthony Belluto. Su inclusión en Desert Suns es la de dotar de mayor potencia sonora al grupo, logrando crear un muro de sonido al combinarse con Maggard. Así mismo, al tener una guitarra de acompañamiento, Woogie tiene la posibilidad de soltar sus solos sin abandonar los riffs que marcan las canciones.


Con esta formación, Desert Suns terminó de grabar su primer EP de la mano de Brandon Jenson, quien realizó la producción, grabación y mezcla de las seis canciones que lo conforman. Finalmente, con un mágico trabajo, Jimmy Ovadia creó el arte del disco; el cual incluye la portada, un poster y cuatro imágenes más que en la re-edición de la placa en vinil hecha por HeviSike Records fueron incluidas como postcards. Cabe mencionar que precisamente para la publicación del disco en vinil, el trabajo de remasterización fue elaborado por Tony Reed, guitarrista y vocalista de Mos Generator.


El concepto

Si la intención es recuperar el stoner perdido con el cambio de siglo, Desert Suns logran rescatarlo con su EP debut. Para ellos, la banda se dio a la tarea de crear melodías con fuertes ganchos que no son fáciles de soltar a través de ritmos de ácidas atmósferas que permiten divagar a cualquier cerebro que presuma de sano juicio.

Y si de stoner se trata, el grupo construye sus líricas en base a temas ya masticados por las bandas clásicas del género como Kyuss, Sleep, Nebula y Fu Manchu. Tomando como punto de partida el desierto (ya sea como entorno, ya sea como metáfora para las alucinaciones), la banda juega con el concepto del cosmos y el espacio exterior (idea nacida por la magia que se crea al admirar las noches desérticas llenas de estrellas y silencio sepulcral).


Con el ácido y viajado soporte construido, las letras de las canciones del Desert Suns EP versan sobre el abandono del hogar, mujeres que orillan a la lujuria, recorridos astrales y el anhelo de lo perdido. Ahogados en imágenes y palabras, al escuchar la placa nos quedamos con la idea que aventarse un escape psicotrópico puede ser una experiencia liberadora de los sentidos, pero que en él podemos correr el riesgo de perder algunas cosas (la familia, el amor, el control y hasta la memoria).

De esta manera, el coctel explosivo hecho por los californianos termina logrando su objetivo: crear una colección de canciones clavadas en el recuerdo stoner y el sonido de la escena de Palms Desert que buscan despegar los pies de la tierra hasta explotar en un juego de colores e imágenes con ganchos adictivos que irremediablemente provocan que el disco comience una y otra vez.


Canción por canción

Burning temples: Un nuevo sol se levanta en el horizonte y poco a poco se acerca hacia nosotros. Ha cruzado la galaxia para liberarnos de todo, quemando los templos desde sus cimientos. Abandonados ante el astro, sólo queda la resignación. Girando alrededor de este mundo y abrazando todo a su paso, el sol acabará con todo y sólo quedará el polvo de nuestros cansados huesos… Un lento y fuerte riff nos sacude ante la interferencia de sonido, pero tras unos segundos, la rola baja totalmente de intensidad sin cambiar la melodía. El calor desértico se siente a cada paso, a cada nota, a cada sílaba. A la mitad de la rola, el ritmo se acelera mientras todo a nuestro alrededor se quema. Esta una melodía digna heredera del viejo sonido de Black Sabbath.


Space pussy: Paralizados ante su imagen, no queda otra cosa que observar y esperar. Ya sin sangre en las venas, la nave ha perdido el control. Estamos fuera de la atmósfera, estamos enamorados espacialmente… Aprovechando el eco de Burning temples, las guitarras comienza su riff sin piedad y sin freno. Una cascada de notas reptantes se arrastran sobre la base de la melodía. La forma de cantar las estrofas de David Rusell recuerda mucho el estilo característico de Scott Hill, vocalista de Fu Manchu. El repetitivo ritmo se vuelve hipnótico, logrando que nuestra mente se pierda en su pesadez. Gran trabajo de Woogie Maggard en los solos de guitarra. Lanzada como single del EP, Space pussy tiene un video hecho por Stephen Finn donde se puede ver a la banda tocando mientras se mezclan imágenes de luces líquidas muy psicodélicas y el baile sensual de Tori, una modelo de la marca The Seam Ripper.

Passing through: Corriendo a través de la medianoche, apretamos el pedal hasta el fondo  para alcanzar la bóveda celeste. El cielo se ilumina y la tierra explota. Hemos atravesado la atmósfera, pero aún así nos sentimos en casa…Una guitarra distorsionada marca la melodía con un ritmo acelerado, a la cual le sigue otra guitarra ahoga en un pedal fuzz. Tras marcar con los platillos la velocidad, la batería entra para hacernos explotar junto con la rola. La velocidad no cede hasta que cerca del final nos hace sentir que hemos cruzado el límite y hemos dejado atrás la gravedad. Una rola stoner en toda la extensión del género. Vale la pena resaltar el trabajo de Ben McDowell en los golpes de la batería y la voz de David Rusell que busca emular a Ozzy Osbourne.

Ten feet down: Melodía acústica de ritmo relajado, tal y como si unos vaqueros hubieran decidido hacer un poco de southern rock. La guitarra de Woogie Maggard resbala las notas sobre la melodía rasposa de David Rusell y la blusera armónica de Edward Nies. El recuerdo de Led Zeppelin puede llegar a nosotros sin problema alguno.


Memories of home: Hemos perdido el boleto de regreso a la tierra. Al abandonar nuestro cuerpo, la mente ha quedado abandona en la inmensidad del universo. Sin embargo, los recuerdos se agolpan en nuestra agitada cabeza, los cuales se convierten a final de cuentas en agrios reclamos: “Madre, duermo con arañas”… Hipnótica melodía que en su acidez termina dejándonos a la deriva del espacio sideral. El sonido stoner es utilizado para entonar una melodía totalmente doom como lo estableciera Black Sabbath en sus primeros discos. Aprovechando el cambio de velocidad en el puente de la rola, la guitarra eléctrica explota en un genial solo de galáctico efecto.

Run through my roots: Una tenue guitarra sin efecto entona una sencilla melodía, la cual es interrumpida por un redoble militar que marca su marcha sobre efectos sonoros de viento cósmico y que termina dando entrado a un riff lento de guitarras pesadas y un juguetón bajeo. Con una voz cercana a la de Jack Bruce de Cream en las estrofas, David Rusell transforma la intensión en el coro al seguir los cánones de Ozzy Osbourne. La pesadez del riff inicial es equilibrado con instantes suaves e hipnóticos de guitarras en pedal wah.



Esto es Desert Suns, una banda que regresa a las raíces del rock desértico californiano con la intensión de colocar nuevamente bajo los reflectores al viejo stoner y permitir a las nuevas generaciones gozar de un viaje cósmico a través de su propia mente. Felices 30 minutos de escape…


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