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martes, 11 de agosto de 2015

Black Black Black: bailando sobre el pentagrama


Dentro de la fuerte oleada de bandas que han recuperado el hard rock y lo han llevado a nuevos horizontes, encontramos una banda originaria de Brooklyn, Nueva York que ha logrado reconocimiento en aquel circuito gracias a la publicación de su disco homónimo en febrero de 2013. Ellos son Black Black Black.

Bajo la etiqueta de "death rock", este cuarteto neoyorkino poco a poco se ha ido colocando en los escenarios a través de una mezcla de doom, stoner, hard y metal, logrado así que sus presentaciones sean un espectáculo ecléctico al reunir a aquellos sedientos de bandas de sonidos fuertes que recuperen el metal setentero con aquellos que desean escuchar lo que hacía Disengage hace diez años. 

¿Por qué hacemos referencia a esa banda de mediano éxito originaria de Cleveland? Al desintegrarse este grupo, dos de sus miembros buscaron crear un nuevo proyecto que recuperara sus gustos por bandas tan distintas como Black Sabbath o Tool. El vocalista Jason Alexander Byers y el guitarrista Jacob Cox abandonaron Ohio y se fueron a radicar a Nueva York para encontrar nuevos aires, lo que los llevó a formar un nuevo grupo junto con Johnathan Swafford en el bajo y Jeff Ottenbacher en la batería.

Tras varios meses de ensayos y maquetas, los Black Black Black decidieron meterse a los Translator Audio bajo la tutela de Andrew Schneider para grabar su disco debut, el cual fue publicado de manera independiente y promocionado por medio de la página de Bandcamp del grupo. Con la recomendación de Jesse Bartz (vocalista de Lo-Pan) y el reconocido blog The Obelisk, el disco comenzó a difundirse en diversas páginas electrónicas. 
En esta ocasión les compartimos una de las 12 rolas que contiene su disco, quizá la más energética de ella y la más digna de abrir una presentación de la banda. "Pentagram on" es un gancho directo a la mandíbula, una agitado galope de caballo desbocado que tan solo dura 1 minuto y 47 segundos. El estruendo del bajo satura las bocinas para que el grupo termine invocando al poder del pentagrama y no tengamos otra opción de mover el cuerpo al salvaje ritmo, el cual nos deja un poco el sabor a los divertidos Red Fang. Con la idea  de una estrella de cinco picos de referencia satánica, y por otro lado la pauta musical de cinco líneas donde se escriben las notas, el pentagrama se convierte en el motivo ideal para liberar el alma mientras la melodía se repite una y otra vez.


Con la intención de recuperar el espíritu de las bandas de hard rock sin grandes pretensiones, Black Black Black nos ofrece un nicho para los que buscan un grupo que tenga un enorme abanico de posibilidades, fuerza, melodías pegajosas y gran actitud sobre el escenario. 


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