Páginas vistas en total

viernes, 3 de julio de 2015

“The Eldritch Dark” de Blood Ceremony: un obscuro ritual desde Canadá


El provocador sonido de la flauta se deja escuchar, que como en la historia recuperada por los hermanos Grimm sobre aquel músico errante que llega a Hamelín, caemos como hipnotizados ante una extraña y mágica melodía sin remedio. Probablemente el místico ritmo haya sido inventado por el mismísmo Pan, aquella deidad griega de naturaleza salvaje y sexual que con su instrumento de viento enamoraba ninfas en los bosques. Quizá sea un Fauno, aquel espíritu profético del bosque que en sus oráculos creaba apariciones espectrales y sonidos terroríficos…

Abrimos los ojos y nuestra mirada se postra sobre un dibujo parecido a las pinturas hechas en Medievo y que muestra un grupo de demonios asediando a unas personas mientras unos seres zoomorfos los observan desde las alturas. Esta es la portada del The Eldritch dark de la banda canadiense Blood Ceremony publicado por Rise Above Records en 2013, un grupo que logra reunir en un mismo lugar el misticismo pagano y el doom del corte más cercano a la psicodelia de finales de los años 60.

A través de mágicas historias del pasado y obscuras películas sobre sacrificios rituales, Blood Ceremony crea melodías que bien les pudieran servir de soundtrack. Brujería, ritos satánicos y ceremonias paganas son narradas por medio de un sonido vintage heredado de dos vertientes: por un lado la acidez de una psicodelia insipiente de bandas como Jefferson Airplane y The Big Brother and the Holding Company, y por otro la crudeza de las melodías cambiantes de riffs de guitarra arriesgados basados en el siniestro sonido del tritono (Si bemol, la nota del diablo) de bandas como King Crimson, Black Sabbath y Jethro Tull. Al escuchar a los canadienses, nos vendrá a la mente el sonido psicodélico de Purson, el retro de Jess and the Ancients Ones o el metalero de The Devil’s Blood, pero Blood Ceremony lograr establecerse con un sonido propio dentro de la ola de bandas de hard rock con mujeres en las vocales.

Teclados, guitarras, bajo y percusiones unidas en una danza maligna gracias a una flauta transversal que nos toma por asalto. Rendidos ante el hipnótico sonido y las misteriosas líricas, sólo queda soltar las amarras para ahogarse en un plácido viaje hacia las profundidades de lo desconocido, lo obscuro y lo misterioso.

¿Pero quién carajos son estos tipos?

Blood Ceremony es una banda nacida en Toronto, Canadá. Al ser una de las principales ciudades del norte del continente, y por su cercanía con Estados Unidos, la influencia por la cultura anglosajona es irrenunciable. En un mercado musical inundado de la música americana y británica, nació esta banda en un intento de hacer sus propias composiciones a partir de su propio gusto por grupos de hard rock que escucharon durante su adolescencia.

La cabeza pensante de los canadienses es Sean Kennedy, un guitarrista de gran manufactura e imaginación fértil, que a partir de los conceptos musicales de su gran héroe, Tony Iommi de Black Sabbath, construye melodías para “musicalizar” viejas leyendas y películas mudas de historias mórbidas. Asimismo, él mismo escribe todas las letras de las canciones de la banda bajo el mismo concepto: dar voz a los personajes de aquellas películas, intentando meterse en la mente de esos personajes misteriosos que están fuera de la normalidad moderna.


Sin embargo, quien tiene el papel preponderante en los escenarios es Alia O’Brien. Mujer de extraña belleza, que cual mística bruja, inunda el escenario con su presencia. Ella pone la voz a las líricas escritas por Kennedy, lo que produce una extraña contradicción: aunque las letras hagan hablar a hombres y demonios sedientos de sangre de vírgenes, una mujer nos relata las lúgubres historias. Su voz recuerda directamente a la de Grace Slick de la banda californiana de Jefferson Airplane mezclada con la de Marianne Faithfull, aunque logra despuntar hasta dejar un sello propio. Así mismo, Alia crea las tétricas atmósferas por medio de los teclados y órganos, pero quizá su aportación más importante en el sonido de Blood Ceremony es la interpretación de la flauta transversal, que bajo el indudable sabor a Ian Anderson de Jethro Tull, logra transportarnos a épocas tan remotas como el medievo, el barroco o el siglo XVIII.


El encargado de completar las densas atmósferas creadas por las composiciones de Kennedy es Lucas Gadke, un bajista que lograr demostrar sus habilidades a la menor provocación. Y por si fuera poco, Gadke ayuda a Alia con las voces de soporte, o como en el caso de la rola “Lord Summerisle”, hace dúo con ella además de escribir parte de la letra. Desde que grabó el disco Living with the ancients de 2011, el bajista se ha vuelto parte fundamental de la banda.


Finalmente, en 2013 se unió a Blood Ceremony el baterista de origen latino Michael Carrillo, un músico que logró desarrollar su destreza para complementar el sonido del grupo, alcanzando una excelente mancuena con Gadke en el soporte rítmico de la banda.

Para la grabación del The Eldritch dark, se contó con la producción de Ian Blurton y con la masterización de una leyenda como Nick Blagona, quien ha trabajo con gente del nivel de Deep Purple, Rainbow y Chicago. Utilizando los estudios de ProGold en su natal Toronto, Blood Ceremony logró plasmar la acidez psicodélica, la obscuridad del folk británico y la fuerza del hard rock de principios de los setenta para crear a su vez un sonido propio.


El concepto

The Eldritch dark es un disco donde confluyen todas las obsesiones musicales y líricas de Sean Kennedy, guitarrista de la banda. Podemos escuchar relatos sobre brujas, entes demoniacos, sacrificios humanos para dioses paganos y misas negras. Sin embargo, las líricas de esta serie de canciones buscan un objetivo muy claro: ser una puerta hacia la obscuridad sobrenatural, un paso hacia lo mágico y una ruta hacia lo fantástico por medio de un ritual de sangre y sacrificios.

La dualidad se encuentra en todo el camino trazado por The Eldritch dark, donde podemos confluir la belleza y la pureza como ofrenda al maligno para obtener favores, poderes y revelaciones místicas. De esta manera el disco queda salpicado de ritos paganos, antiguas deidades, elementos astrológicos y criaturas mitológicas gracias al gusto por los miembros de la banda por las viejas películas de culto y la literatura fantástica.

La obscuridad sobrenatural se posa sobre el ambiente hasta terminar con el brillo de todo lo que existe. Las brujas y los demonios se toman de la mano para hacer un aquelarre, un rito místico en busca de poder y conocimiento de aquello que asusta, una puerta que al atravesarla nos muestra los más profundos secretos del maligno, de lo profano y de la muerte.

Canción por canción

Witchwood: la magia negra se ha postrado sobre aquel solitario pedazo del bosque. Los rituales para antiguos dioses llenan el silencio con cantos, alabanzas olvidadas, gaitas y extrañas palabras. El ritual pagano ha comenzado y no hay escapatoria, no hay a dónde huir… Una guitarra limpia realiza unos cuantos acordes para dar paso a un acompañamiento de instrumentos que logran trasmitirnos que lo que escucharemos a lo largo de la placa. Un tétrico teclado nos trasporta a esas viejas películas de terror y serie B,  para que de manera inesperada, un hard rock de sabor vintage de fácil digestión sature nuestras  bocinas. La voz de Alia O’Brien se escucha con fuerza, segura de sí misma dentro de su papel de maligna bruja. Los cambios de ritmo de la canción nos lleva en un vuelo de escoba sobre el lugar embrujado. Sobresaliente el duelo de solos de guitarra y flauta sobre un acelerado ritmo que recuerda a Black Sabath, el cual se pierde sobre frases del actor Chistopher Lee en su papel de Lord Summerisle en la película The wicker man.

Goodbye Gemini: el ritual de la separación, la bifurcación de los caminos, la obscuridad que separa el día de la noche, la palabra que divide la verdad y la mentira, el paso entre la vida y la muerte. Una invitación a dar el salto definitivo a través de la canción del luto. Sueño, hechicería y sacrificio: todos como rutas para escapar de este plano de la realidad… Poderoso single del The Eldritch dark que muestra todo lo que es Blood Ceremony: el misterioso sonido folk progresivo de la flauta transversal, el agitado ritmo de una guitarra que corre como caballo desbocado, la clara voz de Alia relatando místicas historias paganas y un coro que trae el gancho para llegar al gusto por su recuerdo al pop psicodélico de Jefferson Airplane. El video promocional nos muestra a la banda tocando en una especie de monasterio olvidado mientras se desarrolla un ritual donde dos bellas mujeres serán sacrificadas, haciendo una representación de la separación del día y la noche por medio de las máscaras que portan.

Lord Summerisle: tras las frases sueltas de Chistopher Lee en su papel de Lord Summerisle al final de “Witchwood”, era necesario hacer una rola completa sobre dicho personaje de la película inglesa The wicker man. Basada en la novela de David Pinner llamada Ritual, la película de 1973 dirigida por Robin Hardy se convirtió en un filme de culto gracias a su historia. Ella cuenta el relato del policía Neil Howie, el cual investiga la desaparición de una niña de nombre Rowan Morrison en una remota isla llamada Summerisle donde sus habitantes rinde culto a viejas deidades paganas de origen celta. Poco a poco su investigación lo lleva deducir que la joven fue raptada por la propia población para utilizarla como ofrenda en un rito para lograr buenas cosechas. Lord Summerisle es el líder de la isla y es él quien va envolviendo a Hardy en una serie de intrigas que lo orillan a realizar un acto desesperado: tomar parte de una festividad pagana ha realizarse en el lugar para encontrar a la niña Rowan. El policía forma parte de la procesión que terminaría con un sacrificio bajo una efigie de mimbre, lugar donde encuentra amarrada a la niña extraviada. Al querer salvarla, Robin es atrapado, y Lord Summerisle le dice que todo ha sido una trampa: el candidato ideal para la ofrenda mortal es él, debido a su celibato y devoción ferviente. El final es más que obvio…Rola de enigmáticos arpegios de guitarra eléctrica que mágicamente se transforman en una melancólica balada acústica cantada por Lucas Gadke, bajista de la banda, con el acompañamiento de Alia O’Brein. El sabor folk británico y escoses se respira profundamente, recordándonos a la obra de Fairport Convention, Donovan o hasta algunas canciones acústicas de Led Zeppelin compuestas en Bron-Y-Aur, una pequeña cabaña del siglo XVIII perdida en los bosques de Gales.


Ballad of the weird sisters: inspirada en Macbeth, una obra de William Shakespeare, la canción versa sobre las profecías que hacen las tres brujas o hermanas fatídicas sobre el destino del Rey de Escocia: su llegada al trono, la muerte de su predecesor y el asesinato durante un banquete. Inspiradas por el mismo demonio, los susurros de estas mujeres se dejan escuchar, sembrando la semilla de la ambición y de la codicia por medio de sangre y muerte… Canción de marcada guitarra que lleva el suave ritmo, un vals pensado para amenizar un lujoso banquete. La melodía se desenvuelve gracias a la flauta y un violín (interpretado por Ben Plotnick) para tomarnos de la mano durante el baile y presenciamos los horribles actos que buscan mantener el poder. Innegable la influencia folk de los británicos Fairport Convention y la voz de Sandy Denny, aquella que hizo dúo con Robert Plant en “The battle of evermore” incluida en el legendario Led Zeppelin IV.


Eldritch dark: un órgano se posesiona de todo a nuestro alrededor, anunciando a su paso la llegada de la obscuridad desconocida, sobrenatural, ajena a este plano de la realidad. Todo está preparado para el ritual, para recibir la sagrada sangre de la virgen, el cuchillo está postrado sobre su cuerpo. Una canción que mezcla el paganismo, la brujería y una celebración celta conocida como Imbolc, el cual es conocido en el mundo moderno occidental como el Festival del Fuego: ritual pagano de iniciación, de fertilidad, un bautizo de fuego… La atmósfera creada por Alia por medio de los teclados logra su punto más alto de este disco, donde la energía de la melodía interpretada por la guitarra y el bajo acusan de recibido la herencia de Black Sabbath. El puente medio de la canción se sumerge en una profundidad que merece llamarse doom en toda la extensión del género musical, logrando su explosión con el solo de flauta y su duelo final con el bajo.


Drawing down the moon: esta canción es una oda a Hécate, la antigua diosa que conforme el paso de los años fue asociada con la hechicería gracias a su poder de controlar la maldad entre el mundo de los vivos y el de los espíritus, lo que la relacionaría directamente con la luna, la luz y el brillo sobre la obscuridad de la noche. Esta canción no es otra cosa más que un ritual de iniciación, un bautizo de fuego que nos abre la puerta a lo místico, a lo negativo, a lo prohibido… El bajo marca una figura de notas que giran sobre si misma hasta cambiar la melodía en una escalera descendente.

Faunus: pieza instrumental que nos muestra la capacidad interpretativa de Blood Ceremony y la habilidad de Alia O’Brien en la flauta transversal. Una pequeña suite en honor al Fauno,  aquel personaje parecido a una cabra y que fue adorado como dios según la mitología romana bajo dos ideas: por un lado la naturaleza y por otro lado la profética. Relacionado con el dios Pan de los griegos, Fauno porta un instrumento de viento con el que enamora a las ninfas del bosque, haciendo referencia a un ser lascivo y salvaje. Asimismo, el Fauno está vinculado con las festividades orgiásticas dionisiacas, donde se representa a este ser como un monstruo de carácter alegre y caprichoso que invita al hombre a acercarse a sus instintos naturales.  

The magician: canción hecha a partir de la película muda The magician del director Rex Ingram que fue filmada en 1926, la cual se basó en el libro de W. Somerset Maugham del mismo título. Inspirada en la vida del famoso ocultista Aleister Crowley, la historia nos habla de un médico, mago y alquimista de nombre Oliver Haddo, quien en busca de sangre de una joven virgen para experimentos que dotaran de vida a entes inanimados, encuentra en Margaret Dauncey a la candidata ideal. Una pelea entre el bien y mal donde la mujer como objeto del deseo toma el papel principal…Unos arpegios de guitarras nos dan la bienvenida a un aquelarre donde Oliver Haddo es nuestro anfitrión. Brujas y demonios bailan alrededor de una fogata eterna donde será ofrecida la bella dama. Alia toma la voz del enfermo médico y nos confiesa sus obscuros pensamientos. Quizá está rola sea la que ejemplifique el sonido de Blood Ceremony: riffs de guitarra memorables heredados de Black Sabbath, melodías cercanas al pop psicodélico de los 60 y puentes musicales que tributan a Jethro Tull. Hacia el final de la canción se puede escuchar un tétrico piano que cambia la melodía hacia un maligno vals, símbolo de la sangre que se ofrecerá al demonio.


Les presentamos The Eldritch dark, el tercer disco de Blood Ceremony. Esta es la placa que logra la definición de estos canadienses como banda, donde el concepto se mezcla con la idea musical para lograr un círculo perfecto. Disfrútenlo...


No hay comentarios:

Publicar un comentario