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viernes, 12 de junio de 2015

“Lights out” de Graveyard: Despertando conciencias a base de hard rock revival


Una sirena se escucha y nos hace poner alerta. Afinamos el oído y las notas comienzan a golpear hasta crear un sonido que nos despierta la añoranza por bandas de hard rock de principios de los años 70. Pero no, no es un disco viejo re-descubierto y desempolvado del estante olvidado de nuestros padres o abuelos. Volteamos la tapa y vemos el año de producción: 2012.

Como si se hubiera quedado atrapada en el tiempo, Suecia se ha convertido en un semillero de grupos con ese sabor a rock pesado y blues, baja fidelidad en la producción y líricas mágicas que hablen sobre el mundo, la sociedad, el amor y los problemas humanos. Precisamente, Graveyard se ha convertido en la banda principal de dicho movimiento gracias a excelentes discos e incendiarias presentaciones en vivo.

Lights out es un disco redondo, pero polémico. Con la intensión de ampliar la gama de sonidos, Graveyard no se quedó encerrado en un esquema sonoro y musical conquistado en sus primeras dos producciones con las que tuvieron una excelente recepción con el público y la prensa del cual hubiera sido muy difícil de escapar. A tan sólo 18 meses después de haber publicado su Hisingen blues, sacaron esta placa con una idea muy clara: experimentan con otros ritmos y poner mayor atención en las líricas. La fuerza no estaría ahora sólo en la música, sino en un mensaje que sacudiera las conciencias de sus escuchas. Una apuesta difícil de la cual salieron bien librados.


¿Pero quién carajos son estos tipos?

A mediados de los años 90 del siglo pasado, en Gothenburg, la segunda ciudad más importante Suecia, se estaba formando una importante escena musical que tenía en el blues su soporte e inspiración. La banda más importante de dicho movimiento era Norrsken, la cual se terminó desintegrándose sin grabar nada oficial en el 2000. Sin embargo, sus integrantes formaron diferentes bandas que a futuro establecieron el sonido revival en el país escandinavo: el guitarrista Magnus Pelander fundó la banda de hard rock doom Witchcraft, el baterista Kristoffer Sjödahl se integró a la banda de rock psicodélico Dead Man, y el vocalista Joakim Nilsson y el bajista Rikard Edlund formaron Graveyard en 2006, quizá la más cercana al sonido original de Norrsken.


Joakim Nilsson es el vocalista y guitarrista de acompañamiento de la banda. Él hace todas las letras de las canciones y, finalmente, termina siendo la cara más visible de Graveyard. Tiene una característica voz pedregosa que se convierte en una delicia cuando la sube de tono, transformándose en un grito de protesta, de demanda.

 El sonido del bajo de Rikard Edlund es la base para el grupo. Crea figuras a partir de las cuales se construyen las melodías de la banda. Un músico que gracias a su amplia gama de gustos puede crear diferentes conceptos melódicos: desde el blues de Robert Johnson hasta la brutalidad de Slayer. Armado con su Rickerbacker al hombro, su sonido es completo, una mezcla entre sobriedad y exactitud. Una pérdida sensible a la banda cuando decidió bajarse del barco a finales de 2014 para ser sustituido por Truls Mörck, quien fuera el primer guitarrista de Graveyard (de hecho, él grabó el primer disco de la banda).


En 2007 se integró al grupo Jonatan “Svala” Larocca-Ramm como guitarrista para las presentaciones en vivo del disco debut. Su estilo es muy limpio, con una claridad en las notas que hacen brillas sus riffs en contraste a la rasposa voz de Nilsson. Su equipo se conforma de guitarras Gibson amplificadas con los fundamentales combos Orange.


La batería corre a cargo de Axel Sjöberg, una copia calca del legendario John Bonham en la época de los primeros discos de Led Zeppelin. Ingenioso músico que juega con los ritmos, los remates de tarola y sus platillos hasta lograr atmósferas poderosas que arropen las creaciones de Joakim y Rikard.


El concepto

Estamos frente una obra como pocas en la escena del rock revival y de la música en general en lo que va de esta década. El tercer disco de Graveyard es claro en su idea y directo en su mensaje: estamos en la más profunda obscuridad, en una ceguera social que permite al poder y al sistema que lo ostenta hacer lo que desea con todos.

Es el momento de sacudirse la opresión, pero éste no es un llamado a una revolución violenta. Más bien estamos ante una solicitud muy clara: el cambio comienza desde el individuo. Es necesario primeramente quitarse la venda de los ojos y observar detenidamente lo que pasa a nuestro alrededor. En el camino se perderá nuestro pasado, nuestros temores, nuestras confusiones y hasta nuestros amores. Una vez sacudidos de todo aquello que nos aprisiona, tendremos la posibilidad de encender la luz del cambio, la luz del interior que cada persona tiene.

El sonido del disco es mucho más sombrío que los anteriores de la banda, con la obvia intensión de reflejar el concepto que está plasmado en sus líricas. Hay momentos que hasta el denso y aletargado blues toma por asalto al hard rock violento, lo que provoca que el mar de sensaciones llegue a oleadas a nuestra revuelta y pedregosa playa. Muchos acordes en cada canción y pocos solos de guitarra como podría esperarse en un disco de rock vintage. El juego de voces en doble track ayuda a crear la idea de discusión con uno mismo, y en algunos momentos, hasta de doppelgänger (un doble de sí mismo, un desdoblamiento que hace cosas contrarias a nuestros deseos).


Esta es una crítica a la sociedad. Gente ciega y adiestrada por la lógica teledirigida. Policías, oficinistas administrativos y jueces que sólo buscan hacer cumplir lo establecido como una forma de vida que les garantice dinero para la adquisición de bienes materiales. La aristocracia y el “sistema” tienen el poder en sus manos y sólo busca la forma de mantenerlo a costa de una sociedad servil y agachada.

¿Tendremos la oportunidad de despertar del mal sueño? Según Graveyard la respuesta en sacudir al ser desde sus cimientos para comenzar un verdadero cambio social. Pero el riesgo está que la realidad puede ahogar al individuo, quien al verse solo en una titánica pelea consigo mismo, termine ahogándose en los vicios que el propio sistema ofrece como gustos, distractores y escapes.

Canción por canción

An industry of murder: la muerte acecha como buitre y no existe algún lugar donde uno se pueda esconder. Se ha sellado un pacto terrible: Dios y dinero. Todo el ambiente huele a dolor, guerra y asesinato. Los viejos amigos ahora son enemigos. Sin embargo existe la posibilidad del cambio, un contraataque que logre derrumbar el actual imperio: la industria del homicidio… Las sirenas se escuchan, el toque de queda ha sido anunciado. Una reptante guitarra se arrastra y sigilosamente el resto de los instrumentos se van sumando hasta convertirse en un bloque que se levanta. La voz de Joakim entra con fuerza y denuncia el asco que siente ante una sociedad sitiada por los horrores del mundo actual. El sistema apaga las luces, pero desde la obscuridad se fragua la rebelión.


Slow motion countdown: así como es de profundo y enorme el mar, así son los problemas que nos rodean. Todo parece despedazarse ante los ojos, pero seguirá existiendo algo que podrá mantenerse en pie: uno mismo. A pesar de la obscuridad que nos rodea, la luz interior no se apagará… Lenta melodía que nos toma de la mano para bailarla como un vals. Poco a poco va ganando fuerza gracias a la intensidad que le dan los arreglos de cuerdas (mellotrón) y los teclados. Rola que permite entender que siempre nos podemos tener a nosotros mismo.


Seven seven: las cosas tienen que cambiar y en nosotros está la posibilidad de hacerlo. Es el momento de dejar las cosas en el pasado para vivir el presente, es el momento de atravesar los límites que nosotros mismos nos hemos impuesto. Todos tenemos una razón para hacerlo, pero a veces es difícil realizarlo cuando se está solo. Lo único que nos queda es tomar la decisión para llevarlo a cabo… Rola directa que recuerda el hard rock de los primeros discos de Graveyard. Las voces en doble track que combina una grave y rocosa con otra alta son la marca del disco y el coro de esta rola gana en intensidad gracias a ello.


The suits, the law & the uniforms: una oda a la conciencia de clases. Sólo los que forman parte de la base de la pirámide social saben lo que es vivir en carne propia el control que impone el “sistema”. Desde abajo se observa a los que reciben las órdenes del poder y a sus íconos: trajes (oficinistas), uniformes (policías) y la ley (abogados y jueces). Al adquirir conciencia de su posición social, una cosa es clara: no se quiere estar en los zapatos de aquellos subordinados que reciben órdenes y las ejecutan para mantener el control, dado que ellos no están arriba de la escala pero someten a los de abajo por unos cuantos centavos... Melodía de guitarras contagiosas que acompañan una fuerte voz de protesta. Rola centrada en la lírica que termina explotando musicalmente por medio de un tenue solo de guitarra y un saxofón que juega sobre el ritmo.



Endless night: el individuo se ha deshecho de todo lo que tenía, lo que hace pensar a la gente que él es el hombre, el elegido, el indicado. Sin embargo, ellos están en un error. Este hombre ha nacido en una noche sin fin, está en guerra y su enemigo es él mismo. A pesar de que ha perdido batallas una y otra vez, éste es su último intento antes de que todo haya sido en vano… Las cuerdas de las guitarras se raspan mientras un bajo marca un riff como si de una marcha fúnebre se tratara. La batería remarca el ritmo hasta que todo queda en silencio. Tras el mudo momento, todos los instrumentos entran en un frenético ritmo como si se tratara de un automóvil deportivo corriendo sobre la carretera a media noche. La voz de Joakim canta en dos tonos distintos y son mezclados en un doble track para reforzar la idea de la disputa de uno contra sí mismo. La melodía del coro es realmente un gancho al oído gracias al sentimiento con el que es cantado y la guitarra de acompañamiento que logra hacer escuchar como la plumilla pasa sobre las cuerdas. El solo de guitarra slide y efectos nos hace volar. Esta rola es el segundo sencillo del disco y para ello se grabó un video donde se muestra al vocalista de Graveyard montado sobre un Pontiac GTO (auto deportivo que sólo se construyó entre 1964 y 1974) mientras una serie de imágenes de películas antiguas realizan un collage como si de un viaje ácido se tratara.

Hard times lovin’: al desprenderse de todo lo que es, el individuo también deja a un lado a los seres queridos. La separación no significa rompimiento, pero ella es necesaria para encontrar la paz interior y comenzar la reconstrucción personal. Los sentimientos están seguros, ¿pero el otro lo comprenderá y tendrá la paciencia para esperar y mantener su cariño intacto?... Un blues en toda la extensión de la palabra, donde el teclado juega un papel fundamental para crear el ambiente sombrío y depresivo.


Goliath:. Los lobos están en la puerta disfrazados de ovejas, tratando de esconder la sangre de la multitud. El mundo está lleno de serpientes que murmuran en nuestro oído, tratando de seducirnos con falsas palabras. El sistema intenta vendernos la esclavitud como un ideal, manejando el miedo para convertir la guerra en un producto de consumo. Haciendo referencia a la historia bíblica, un gigante nos tiene asustados; esta es la sociedad teledirigida que no tiene forma de ver el engaño… Primer sencillo del Ligths out. Los instrumentos entran en un sospechoso ritmo hasta que se arrancan el velo de misterio y muestran su verdadero rostro. Nuevamente se escucha la voz de Joakim con su intensión de denuncia y reclamo. Es de llamar la atención la suave guitarra que deja escapar pequeños juegos tras el coro de la canción. Cascadas de acordes que giran alrededor del multifacético rostro del sistema demoledor. El último y pequeñísimo solo de guitarra de la rola es una joyita que nos demuestra la calidad de Jonatan Larocca-Ramm.


Fool in the end: la lógica de la vida actual nos dicta que todo se merece y que por ello debe ser sencillo, gratis y sin esfuerzo. Sin embargo, es la presión y el miedo lo que realmente marca el camino. Es necesario cambiar la forma de ver las cosas, aunque la realidad sea amarga y dura. Los que se queden con la visión impuesta por el sistema se perderán en la profunda obscuridad sin la posibilidad de encontrar una salida... Rolita basada en un hard rock que nuevamente se convierte en reclamo, pero ahora contra los que no quieren aceptar que su vida es una basura.


20/20 (Tunel vision): el individuo está solo en este mundo, está preso en sí mismo y fue encerrado por todo lo que lo rodea. No ha tenido la fuerza suficiente para sostener la batalla contra el sistema, contra la sociedad, contra todo aquello que insiste en mantener las cosas como están. No hay luz al final del túnel y sólo se puede ver el diente de oro en la sonrisa del diablo. El individuo está derrotado y su única salida será el alcohol y la música. ¿Acaso éste será nuestro destino? ¿Moraleja o resignación?... Suave ritmo con sabor a blues blanco que crece para marcar su desesperación. El solo de guitarra de Jonatan se queda bajo el ambiente de la rola, pero hacia el final de la misma, termina explotando junto a un teclado eléctrico que se incorpora mientras los coros se quedan entonando la melodía.



Éstos son los escasos 36 minutos del Lights out de Graveyard, hard rock vintage lleno de crítica a la sociedad actual y búsqueda del despertar del individuo. Disfrútenlo…


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