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viernes, 29 de mayo de 2015

Kamchatka y su primer álbum: el blues del siglo XXI



Al leer Kamchatka en la portada del disco a uno le viene a la mente una remota península rusa ubicada en Siberia. Observamos el arte de la tapa y nos encontramos un trío de águilas sobrevolando una zona montañosa en unos vivos colores naranjas que sobresaltan las pupilas. Le damos play al reproductor y en los primeros segundos escuchamos guitarras en wah que sirven de base melódica para un cántico adolorido y fuerte. Sin embargo, todo cambia un minuto después… un hard blues se apodera de la escena para no dejarnos ni un solo instante.

El álbum debut de este power trío sueco, publicado el 1° de enero de 2005, llegó como agua fresca a la palestra musical que tenía en el revival su piedra de toque. Europa se rendía al resurgimiento del hard rock tal y como fue concebido a finales de los años sesenta y principios de los años 70. Mas toda esa pléyade de grupos estaba dejando a un lado las verdaderas raíces de esos sonidos: el blues.


Tras la grabación de esta placa, que a falta de un título se le conoció como Vol. 1, Kamchatka se hizo de un nombre en el ambiente musical de su natal Suecia, situación que aprovecharon para tocar en todos los festivales de Escandinavia y lograr así llamar la atención de bandas y productores en Europa y en Estados Unidos.

¿Pero quién carajos son estos tipos?

Varberg es una pequeña ciudad mercantil al suroeste de Suecia. A finales de los 90, poco a poco se había forjado un pequeña escena rockera, la cual no permitía el suficiente crecimiento musical a los chicos que forman parte de ella. Es por ello que en 2001 se convocó a las bandas del lugar a un festival en tributo a Jimi Hendrix, permitiendo que bandas de otras partes de Suecia participaran, con la condición de que entre sus miembros se encontrara alguien nacido en  el “lugar más feo de Suecia” (conocido así por encontrarse en una zona rocosa sin áreas verdes, en contraste al resto del país).

Fue en dicho festival donde se encontraron unos  jóvenes que eran conocidos entre sí desde la infancia y que habían coincidido en algunas bandas locales. Decidiendo presentarse,  montaron un “palomazo” con rolas de su ídolo y terminaron haciendo una improvisación sobre el escenario. Tal fue el éxito de la presentación que era irremediable unirse como una banda formal.


Al buscar un nombre para el grupo, el trío buscó el nombre de algún lugar que lograra captar la esencia de su música, encontrando en Kamchatka el concepto ideal: un lugar extraño, mágico y de fantasía natural gracias a sus volcanes, lagos sulfurosos y verdes montañas con cascadas; en otras palabras, un lugar muy distinto al paisaje rocoso de Varberg.

La guitarra está a cargo de Thomas “Juneor” Andersson, músico que tiene en el blues blanco su influencia más fuerte. Hombre de gran pasión que deja en las cuerdas todo el sentimiento. Su voz grave contrasta con la suavidad que utiliza para cantar y su ligera mano para llevar las riendas de la banda. El equipo con el que grabo Vol. 1 está conformado por un amplificador Fender Dual Showman Reverb, un pedal de multiefectos PUE5 Tube de Ibañez, un pedal wah y dos guitarras: una clásica SG de Gibson y una Stratocaster 70 de Fender. “Juneor” es de los pocos guitarristas escandinavos de tener su propio modelo de guitarra: Beard Bender de Ibañez, la cual utiliza desde 2011 cuando fue lanzada al mercado.


El bajista del grupo es Roger Öjersson, un espigado muchacho de lacio y largo cabello que imprime su fuerza y su magia. Sin embargo, Roger es un multi-instrumentista. Su primer instrumento fue la mandolina, que tras años de ensayo, cambió por una guitarra clásica. Al acercarse al rock, fue alternando la guitarra eléctrica y el bajo, quedándose en éste desde la formación de Kamchatka. Gracias a su amplio panorama musical, Öjersson escucha todo tipo de música, teniendo en Aston “Familiy Man” Barrett, bajista de The Wailers, la mítica banda de reggae de Bob Marley, su mayor influencia. Su equipo consta de un Ibañez BTB-670, un Squire Jazz y un viejo modelo Dean que amplificó con un equipo Hartke.


Cabe mencionar que fue en 2012 cuando Roger dejó la banda para incorporarse como guitarrista a la banda de metal Tiamat. Al quedar vacante el puesto, el resto de la banda decidió incorporar a Per Wiberg, quien había trabajado con Kamchatka en el diseño de todas las portadas de sus discos a través de su empresa de diseño Hippograffix y colaborado en los teclados de los discos Vol. 3 y Bury your roots. Por si fuera poco, Wiberg había sido tecladista de bandas como Opeth, Spiritual Beggars y Candlemass; siendo así que su trabajo no quedó reducido al bajo.

La batería corre a cargo de Tobias Strandivik, el único integrante de Kamchatka que toda su juventud tocó en el circuito de bandas de su natal Varberg. Su estilo de tocar deriva directamente por su gusto por el metal, el jazz y el rock progresivo, pasando desde la música de Frank Zappa hasta King Crimson.



El concepto

Cuando pensamos en blues, nuestra mente viaja a la música negra nacida en el delta del río Mississippi o a la mezcla hecha con el rock blanco, ácido y pesado que hicieron las bandas británicas a finales de los años 60. Sin embargo, con el paso de los años, este género musical quedó relegado a obscuros bares de mala muerte de los Estados Unidos o en bandas empecinadas en rescatarlo, ya sea por vieja añoranza o por el deseo de crear nuevas cosas a partir de sus estructuras, enseñándole a nuevas generaciones un sentimiento que engendró muchas variantes musicales durante el siglo XX.

Sin embargo, el blues no es sólo música, como género nació del sentimiento y cómo forma para acompañar las penas y el lamento las comunidades afroamericanas de Estados Unidos, emoción que fue rescatada por los jóvenes del mundo a finales de los años sesenta para expresar la incomprensión de los adultos de su época a sus deseos de libertad, de conocimiento  y de amor. Y de ello nos habla el Vol. 1.


La primera placa de Kamchatka no es una colección de canciones nacidas de los jam sessions, es una declaración al mundo de que aquellos sentimientos que crearon y dieron forma al blues siguen vigentes. El ser humano se siente confundido ante una realidad que no le es de su agrado. Busca escapar de ella, pero eso le puede crear una confusión en su mente.

La incomprensión aparece en escena y no piensa dejarla fácilmente. Se buscan alternativas, pero no otorgan las respuestas deseadas. La incertidumbre es sembrada en el interior y la mente comienza a desesperarse. Poco a poco el camino se va haciendo angosto hasta que al final del camino aparecen las drogas, la soledad y el escape como única salida. Las consecuencias son graves y, quizá, no exista escapatoria.

Vol. 1 es una frenética espiral en descenso que nos lleva a momentos de locura, de melancolía, de dolor y de escape mental. En otras palabras, el blues se convierte para este disco en forma y fondo, un vehículo para hablar del propio viaje, un pretexto para tocarlo y seguir hablando de las emociones que de él emergen.


Canción por canción

Out of my way: ¿cómo debería de ser uno? ¿qué es lo correcto? ¿cuál es la mejor forma de vivir? La gente se cree muy inteligente y ante su mirada los demás son unos perdedores. Aun con esfuerzo y trabajo, la opinión no cambiará. Lo mejor será dejar a todos atrás, soltar las amarras y abrirse a los cambios que deparará el futuro… Guitarras que juegan con su ritmo cortante y efecto wah que lograr liberar la mente del cuerpo. Sin embargo, al llegar al término de cada estrofa los remates de los acordes nos dejan un dulce sabor a psicodelia pop. La parte media de la canción explota en una pequeña improvisación con un duelo entre la guitarra y el bajo en salvaje persecución entre sí. La voz “amarrada” de Thomas “Juneor” Andersson recuerda al Clapton de sus épocas en Creem

Seed: siempre hemos creído que al ver la mirada del otra persona podremos entrar en ella para saber lo que hay en su mente, para tratar de entender sus sentimientos. Al no lograrlo, una semilla de incertidumbre se siembra en nuestro interior y poco a poco crece la curiosidad. Es necesario que el otro nos de algo para saciar la duda, y quizá, para sorprendernos…Bluesecito donde se luce la suplicante voz de Roger Öjersson y el gran trabajo de estudio de ecos y reverberaciones sobre ella. El solo de guitarra muestra toda la técnica de “Juneor”, aunque es innegable la influencia de Jimi Hendrix.


No: el hombre da rienda suelta a sus preocupaciones en la soledad de cuarto: una vida llena de obligaciones, incertidumbres, frustraciones y expectativas que no se lograrán por falta sustento. El sueño no llega porque se busca la luz que nos muestre el camino para encontrar las grietas del muro y atravesarlo por ellas. Sin embargo, entre el letargo y la reflexión, la respuesta llega: se tiene que aprender a decir que no… Un riff de notas descendentes se repite insistentemente para dar paso a la voz de “Juneor” con líricas de Öjersson. Tras un tímido teclado, se deja escuchar un solo de guitarra de gran sentimiento. Mención aparte merece los remates de batería que demuestran el gran baterista que es Tobias Strandivik.

Mnemosyne waltz: fácilmente la mente se puede perder en el tiempo. ¿Qué fue pasado y que ocurre en estos momentos? Todo entra en duda hasta el grado de no saber qué es lo real. Mnemosine, la personificación de la memoria y madre de las musas, nos da las armas para luchar contra esta situación; pero el hombre, desconfiado y desesperado como siempre, opta por el camino errado… Blues de ritmo lento e instrumentos en sonido saturado que al acercarse al final se transforma en una cascada de notas descendentes que rematan en un sincronizado riff de la guitarra y el bajo digno de admirar. Rola nacida directamente de las jam session que dieron origen a la banda.


Mixed emotions: los pensamientos giran y giran sin permitir pensar claramente. A veces, uno desería no haber nacido. Hablamos con los demás para encontrar respuestas y salidas, pero nada logra orientarnos hacia la salida. Emociones encontradas que dejan la mente en confusión… Hard blues de acordes sueltos y melancólicos que nos remiten a Jimi Hendrix. El solo de guitarra es una larga cadena de bendings en tono agudo que hace sentir todo el poder de la Fender Stratocaster. Un bajo atasado de fuzz y un acompasado ritmo de batería terminan formando este verdadero power-trio.

Wrong end…: todo cambia. La consciencia nos quema por dentro y aun así nunca aprendemos las lecciones en su momento. Nos encontramos rodeados de muchas personas, y en lugar de encontrar consuelo y entendimiento con los demás, todo termina en un sinsentido, en falta de comunicación, en una colectividad solitaria. Todos opinamos al respecto, pero seguimos sin actuar… Melodía de guitarra wah insistente sobre redobles de batería que encuentran sosiego en cada coro. Trasmitiendo la sensibilidad del blues blanco, la improvisación de la parte media de la cacnción termina en un clásico duelo de riffs entre la guitarra y el bajo.


Eggshell: el mundo real se termina: lluvia radiactiva, químicos, microndas y un espacio disminuido. La corteza es tan delgada como un cascarón y fácilmente se puede romper. Estamos en la época de reflexión y de sensibilización. Este es el momento de drenar y no repetir las cosas… Rolita de acordes en seminotas de blues y juegos vocales que hacen recuerdar a Eric Clapton y Jack Bruce de Cream. El coro se escapa del tufo sesentero al encontrarse con un enganche sencillo de línea melódica ascendente que realmente atrapa. El teclado crea una atmósfera relajada que termina siendo rota por una frenética coda de plegaria desesperada y solos de guitarra acelerados e insistentes.

I love everybody: Cover al grandísmo bluesero albino Johnny Winter a una rola contenida en su Second Winter de 1969. Respetando el mágico sonido del slide sobre el brazo de la guitarra eléctrica, “Juneor” tributa a una de sus mayores influencias. La única diferencia de la versión de Kamchatka con la original es el aumento de ritmo transformando el blues hacia un poderoso southern rock que termina siendo muy cercano al sonido de Winter en sus discos posteriores.

Auto Mowdown - Spacegirl blues: Par de covers a la banda norteamericana de new wave Devo, ambas canciones originales de los demos de la banda hechos en 1974 y que fueron publicados hasta 1990 en el disco recopilatorio Hardcore Devo: Volume one. En este caso, Kamchatcka transforma el art punk de las versiones originales en hard blues que domina la banda. Auto mowdown es cantada por Roger, intentando respetar la melodía original. En cambio, Spacegirl blues, cantada por “Juneor” se convierte en un blues puro de solo de guitarra que nos vuelve a demostrar el poder del grupo con su jam session obligatoria.


Sing along song: ante una realidad que disgusta, uno se puede acercar al doctor y pedir una prescripción especial: píldoras. Comienza el escape y termina uno cantando en su soledad. Un frasco tras otro y las cosas no parecen mejorar del todo… Rock de riff acelerado que asemeja a alguien que cae por una escalera, donde se puede sentir escalón por escalón. La canción se transforma en un viaje ácido que mezcla psicodelia y blues a través de una guitarra llena de flanger, la cual logra hacernos despegar y escapar de la realidad.

Incognito: el viaje psicodélico no ha terminado. Colores e imágenes siguen danzando en nuestra mente a través de una travesía luminosa. Un escape de la realidad que logra ocultar la identidad de quien lo realiza… Divertimiento melódico con tarareo al más puro estilo del medio oriente que rompe en un rock de energía contenida.


Daddy says: tras el viaje ácido, seguramente uno no se ve bien. La infección intravenosa fue severa. Se busca ayuda, una cura, pero quizá demasiado tarde. El monstruo es está adentro y dice que esta es la forma de hacerlo… Un blues de suave sabor funky que permite lucir las capacidades de “Juneor” Andersson en la guitarra. La voz de Öjersson desquebraja el ritmillo para crear un hard blues de sabor desesperado. Casi al final se puede escuchar una curiosa guitarra metálica y slide que deja un sabor pantanoso y el deseo de que hubiese estado en el resto de la rola.

Squirm: Melodía instrumental que busca hacer un digno final para el escape mental. La marca de la casa: un jamming que haga entender que el individuo no regresará a la realidad, que el individuo se perderá en un viaje retorcido. En la parte media de la rola, ésta se transforma en un rápido jazz que dejaría entrever que Kamchatka no sólo es blues y que, quizá, en discos posteriores, el camino sería mucho más amplio.

Como detalle curioso, este Vol. 1 tiene una pista escondida al termino de la última canción registrada en la tapa del disco. Esta rolita es un track de guitarras acústicas creada por “Juneor” y Roger en una de las noches de la grabación del disco, que durante un descanso agarraron los instrumentos y se fueron a una cochera tras el estudio para distraerse. Tal fue la intensidad del momento, que decidieron grabarlo y mantener el sonido que generaba el lugar.



Por cortesía de getmetal.org, les compartimos el link para descargar el disco:  http://getmetal.org/stoner/53621-kamchatka-kamchatka-2005.html

Aquí está el primer disco de Kamchatka, poco menos de 60 minutos de blues sincero que ha sido contextualizado para el momento que vivimos ahora.


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