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viernes, 8 de junio de 2018

Duel : una dosis eléctrica de rock en vivo


Escribir sobre Duel es hacerlo sobre una de las bandas más importantes del hard psych y proto-metal que existen en la actualidad. El grupo de Austin, Texas se ha mantenido desde su inicio como referente obligado si ha buena música se trata gracias a su sabor a stoner y hard rock que arranca en los estudios de grabación y termina explotando sobre los escenarios. 

Como comienza ha ser una costumbre, el cuarteto norteamericano publica en el mes de abril de cada año un material discográfico. En este 2018 no fue la excepción y ahora tenemos la oportunidad de escuchar un material grabado en directo donde podemos comprobar toda su capacidad interpretativa y  su fuerza sonora sin mayor mediación que sus amplificadores a todo volumen. Live at The Electric Church está al aire y la única opción que tenemos es disfrutarlo.


Duel nació en Texas, Estados Unidos a finales de 2014 cuando el guitarrista Tom Frank y el bajista Shaun Avants salieron de Scorpion Child tras la publicación de su álbum debut y algunas discrepancias creativas, por lo que se dedicaron a crear una banda que recuperara aquel hard rock obscuro de principios de los años setenta que a la postre sembraría las semillas de donde brotaría el heavy metal. A este proyecto se sumaron el baterista JD Shadowz y el guitarrista Derek Halfmann quienes inyectaron sus influencias para obtener lo que hoy es el grupo. Desde Black Sabbath y Pentagram hasta Thin Lizzy y Gran Funk Railroad, Duel bebe de aquel momento donde el rock se endureció y se alimentó de dos distintas fuentes: la acidez multicolor de la psicodelia áspera y el misterio oculto en las tinieblas de la noche donde la maldad se esconde.

En abril de 2016 asaltaron al mundo con su Fear of the dead, álbum publicado por la disquera italiana Heavy Psych Sounds Records de Gabriele Fiori, guitarrista de Black Rainbows y Killer Boogie. En dicho debut podíamos deleitarnos con temas crudos y adictivos que nos obligaban a levantar la mano cornuta y disfrutar de las potentes melodías. Durante la gira de promoción del material, el guitarrista Derek Halfmann abandona el barco, pero de manera inmediata fue sustituido por Jeff Henson, quien fue el productor de primer disco de la banda. Sin perder más tiempo, Duel graba su segundo material titulado Witchbanger y podemos escuchar a un grupo más áspero en su sonido con la intención de acercarse más hacia el stoner y el proto-doom.


Durante dos noches de finales de enero de 2018, Duel se presentó en una abandonada iglesia española a las afueras de su natal Austin, Texas con la finalidad de grabar el concierto y publicarlo de manera formal. Así es como tenemos para nuestros oídos Live at The Electric Church, un material que repasa lo hecho hasta el día de hoy por el cuarteto y nos muestra de lo que son capaces sobre los escenarios. Pero por si fuera poco, este álbum fue registrado bajo la lógica del DIY (Do it yourself), lo que se traduce en que la propia banda organizó el evento, grabó lo acontecido y produjo el material obtenido para su publicación.

Fuera de lo que podría esperarse, la banda texana tiene la experiencia suficiente para organizar conciertos y presentaciones gracias al trabajo realizado por el propio Tom Frank en su productora de eventos Wicked Bad. Un ejemplo claro de lo que pueden hacer se observa en el festival Free SX Stoner Jam 2018, evento llevado acabo en marzo de 2018 que juntó a 50 grupos repartidos en cuatro escenarios; de los cuales podemos destacar a Great Electric Quest, The Rare Breed, The Watchers, Amplified Heat, Salem's Bend, Zed y nuestros amigos de 3 Wheeler Band de Monterrey, México.


Live at The Electric Church es un disco directo que logra captar la esencia de Duel sobre los escenarios. Según la descripción hecha por la propia Heavy Psych Sounds Records, a través del álbum se puede respirar la hierba, la sangre y el sudor que se vive en las presentaciones de la banda. Pero más allá de las palabras, escuchar este disco te transporta directamente a alguno de los tantos auditorios donde ha tocado el cuarteto para dejarte parado frente a ellos y rodeado de otros tantos que gozan su música como tú.

Quizá el pecado más recurrente en el que caen los álbumes en vivo es el tratamiento en estudio de los materiales obtenidos, obteniendo así resultados lejanos a la realidad. Sin embargo, Live at The Electric Church fue obtenido por el estudio móvil de Crow Studios directamente de la consola de audio y Duel nos lo ofrece sin mayor tratamiento técnico. Con cuatro temas de su álbum debut y dos del Witchbanger, este disco condensa el sonido que Duel ha confeccionado durante años de trabajo; pero vale la pena resaltar los juegos psicodélicos que no encontramos en las versiones originales de "Snake queen" o la cruda estridencia de los instrumentos a través de los amplificadores como se escucha claramente en "Heart of the sun" y en "Locked outside".


Para iniciar con el pie derecho, Duel nos arroja un feroz picotazo por medio de "This old crow", uno de los temas fundamentales de la banda que sonaron desde sus primeras presentaciones en 2015. El distintivo riff del track marcado por cada uno de los instrumentos de cuerda y los remates de batería nos conectan de manera inmediata con la banda, pero en lugar de aquel arreglo de guitarra ahogado en pedal wah, Jeff Henson disminuye el efecto lisérgico para regalarlos la fuerza bruta de su amplificador. Mientras el juego de guitarras gemelas nos remiten inmediatamente al viejo Thin Lizzy, la densa voz de "The Mole" desgarra las bocinas con sus líricas que bien podrían tratarse de aquel cuervo de Edgar Allan Poe y la batería impacta con su seca fuerza en el pecho para teletransportarnos hacia aquellas mágicas noches en las que Duel dejó todo en el escenario.


En la actualidad existen muy pocas bandas que se animan a publicar un álbum en vivo, quizá un poco por temor a dejar el cálido resguardo del estudio o quizá por sembrar en el espectador el morbo por saber lo que les podría deparar en sus conciertos. Sin embargo, de manera irónico nos encontramos en una época donde las presentaciones en vivo son fundamentales para el crecimiento de una banda y la difusión de sus propuestas, a lo que bien podríamos sumar el acercamiento que los grupos pueden tener con su público y la maduración de sus materiales discográficos. Duel se ha animado a regalarnos esta pequeñísima joya de lo que saben hacer, así que cuando la banda se anime a visitar su país o su ciudad, no duden en comprarse su boleto y vivir la experiencia de manera directa y presencial...


miércoles, 6 de junio de 2018

Dune Pilot : con las pilas recargas del stoner desértico alemán


El stoner es uno de los conceptos musicales dentro del universo del rock más controvertidos gracias a la ambivalencia que ha sufrido desde que se comenzó a emplear el término a finales de los años 80's. Por un lado tenemos a un género que ha sido utilizado para depositar todo aquello que contenga una distorsión áspera aunque el sonido tenga diversos orígenes e intensiones auditivas, pero por otro tenemos a una vertiente sonora encadenada a un estilo basado en algo de rock fuerte inspirado en las primeras estridencias de finales de los 60's mezclado con algunos instantes del movimiento alternativo y una que otra referencia alucinógena. 

Quizá uno de los estilos más definidos dentro de esta perspectiva sonora sea el rock desértico nacido a partir de la llamada escena de Palm Desert, en California a partir de lo hecho por la mítica banda Kyuss. Sin embargo, aquellos sonidos rasposos ya se escuchaban en otras partes del planeta bajo otras perspectivas; pero hasta el día de hoy se han aferrado por seguir siendo un punto de inspiración para las bandas y ha mantenerse dentro del gusto del público. Una de ellas nos llega desde Munich, Alemania con el objetivo de no dejar morir a este concepto musical por medio de saturar de arena nuestras bocinas... ellos son Dune Pilot.


A finales de mayo de 2018 fue presentado Lucy, segundo material discográfico del cuarteto alemán bajo aquella estética que desarrollaron en su debut Wetlands de diciembre de 2014 (reseña-review). De nuevo se escucha el feedback para darnos la bienvenida y recetarnos un endemoniado riff acelerado sin compasión que nuevamente nos recuerda la pasión de Dune Pilot por los grupos en los que ha estado John García, desde Kyuss hasta Vista Chino, sin olvidar obviamente a Slo Burn (de donde nace el nombre de la banda).

Para esta ocasión, Dune Pilot busca refrescar su stoner desértico con algunos elementos nacidos en otros géneros. Como ejemplos claros tenemos el hard blues eléctrico de "The willow" por medio de su maravilloso teclado, los instantes aletargados derivados del proto-doom que se escuchan en el puente de "Postman" o las desoladoras figuras de "Sit back" que termina explotando como esquirlas de granada por todos lados que sólo pueden tener su referencia en el southern metal.


Lo que bien nos podría sorprender es que Lucy ha sido grabado de manera directa por los integrantes de la banda dentro de un mismo espacio y al mismo momento. Dune Pilot entró al estudio Tonmeisterei en Oldemburgo, Alemania  para registra su segundo álbum, lo que le otorga un halo de inmediatez, fuerza bruta y gran dominio técnico. Sin lugar a dudas, durante los nueve tracks que componen el material nos demuestran la integración que ha logrando el grupo tras su formación en 2013: las ásperas guitarras de Chris Schmidt que mágicamente se transforman en oníricas líneas que nos arrastran por terrenos oníricos, la seca voz de Andris Friedrich que a cada fraseo termina desgarrando las cuerdas vocales, la gravedad de las notas que surgen del bajo eléctrico de SH Liklikadze y el poder de las percusiones aniquiladoras de Georg Bruchner.

Lucy nos toma de la mano para darnos un alucinante paseo donde podemos encontrar pasajes suaves que a la vuelta de la esquina se transforman en bestias indomables como en "Griper", pero de manera general se puede sentir en sus surcos la tormenta de arena que intenta cubrirlo todo de forma violenta. Su stoner desértico basado en el sonido del pedal fuzz nos lleva irremediablemente a recordar a los suecos Truckfighters, pero Dune Pilot logra establecer su estilo propio a fuerza de figuras herederas del metal y juegos vocales armónicos nacidos del rock alternativo.
Como carta de presentación, Dune Pilot utiliza la inaugural "Loaded" como primer single de su Lucy. El tema arranca de manera desgarradora por medio de figuras rápidas y sostenidas que entran en el cliché del stoner desértico californiano, pero una vez que han atrapado al escucha, la velocidad cede para dar espacio a suaves paseos oníricos que permiten hacer explotar nuevamente al tema con un venenoso solo de guitarra. Distorsión que nos obliga tomar asiento sobre un bólido para quemar las sus llantas sobre el ardiente asfalto de alguna carretera olvidada a la mitad del desierto. Bajo la advertencia de  I'm loaded, I gotta get some action sabemos que Dune Pilot ha regresado con las pilas recargadas para ofrecernos otra descarga de rock arenoso lleno de energía como aquel que ya nos habían regalado en su debut.

Con la intención de reflejar aquella esencia en directo de la grabación de Lucy, el video que acompaña el lanzamiento de "Loaded" nos muestra escenas del cuarteto alemán sobre el escenario. Fuerza e intensidad que demuestran la potencia de una banda stoner a través de sonido distorsionado y energía compartida con sus seguidores. Una Gibson Les Paul se combina con un bajo Rickenbacker mientras una cerveza refresca la garganta desgarrada. Entre luces y sudor, el público se satura de volumen y acordes para recargar su cuerpo y seguir en la carretera de la vida...

Dune Pilot está de regreso y tiene la intención de recuperar el terreno perdido durante los años que separan sus dos álbumes. Sin embargo, el grupo de Munich no ha parado de presentarse, lo que le ha permitido compartir escenarios con gente como Karma to Burn, Freedom Hawk, Mars Red Sky, Coven, Planet of Zeus o Sons of Morpheus. Lucy condensa en sus tracks lo que ha construido el grupo durante años de esfuerzo por medio de rock distorsionado y adictivo. Ahora es momento de permitirle la maduración para saber si el álbum resiste el paso del tiempo y lo mantiene como lo es el día de hoy: un disco potente clavado dentro de aquello que llamamos stoner clásico.





lunes, 4 de junio de 2018

Red Mesa : cuando la muerte se disfraza de demonio


Tras el buen sabor de boca que nos dejó el álbum debut de Red Mesa, aquella banda norteamericana de stoner desértico, ahora tenemos la oportunidad de escuchar su nuevo álbum. Han pasado casi cuatro años entre ambos materiales, y como podría esperarse, fuertes cambios han ocurrido durante ese largo tiempo: el sonido, el concepto y hasta los integrantes. Permitimos que el disco nos hable por sí solo para eliminar cualquier prejuicio y dejamos que la mente penetre por sus desoladores pasillos con la intensión de descubrir cuál es la nueva propuesta de la banda y cuáles son los elementos que estuvieron en el pasado y ahora le sirven de soporte.

Bajo el nombre de The devil and the desert encontramos una colección de temas compuestas bajo una misma línea conceptual que confiesan el medio ambiente que rodea a la banda. Más allá del cliché creado por la exitosa serie de televisión Breaking bad, Albuquerque es una ciudad de Nuevo México asentada a la mitad del desierto con su único punto de salvación en el Río Grande. Las arenas azotadas por el sol sirven de escenario perfecto para que la muerte llegue de manera lenta a los cansados cuerpos que han sido abandonados a su suerte. El letargo produce alucinaciones mientras el demonio aprovecha su oportunidad para tentar al ser desesperado.


Red Mesa se metió a grabar su segundo disco durante 2017 con la intención de revolucionar su sonido hasta alcanzar nuevos horizontes difíciles de alcanzar luego de estilo construido en su debut. Brad Fryre en la guitarra y vocales, Shaen Wright en el bajo y Duane Gasper se animaron a cruzar los áridos parajes que rodean su ciudad para encontrar una fuente de inspiración, lo que los llevó a construir una serie de temas contradictorios entre sí que al mismo tiempo corrían por una dirección distinta a su primer disco. Por un lado crearon varios tracks con esencia acústica que viajan de manera introspectiva por el rock alternativo, el country-folk y hasta el progresivo, pero por el otro encontramos poderosas melodías distorsionadas que vagan entre el stoner más crudo y el letargo de un misterioso doom ácido. 

En agosto de 2017 se anunció la salida de Wright tras una serie de presentaciones con otras bandas reconocidas como Ruby the hatchet, Youngblood Supercult, Earthless y Cloud Catcher. Al poco tiempo también se retiró Garper, dejando a Brad Fryre a finales del año solo con un nuevo álbum de Red Mesa bajo el brazo. Sin mayor tiempo qué perder, el guitarrista se dedicó a los nuevos integrantes hasta encontrar en dos ex-miembros de la banda doom y sludge Jagged Mouth a los miembros ideales: el bajista Randy Martinez y el baterista Roman Barham.


Cuando escribimos en Earthquaker sobre el debut de Red Mesa (reseña-review), nos encontramos con un disco basado en un stoner rabioso y áspero inspirado en el hard rock setentero. Sin embargo, en The devil and the desert tenemos a otra banda a pesar de haber sido grabado por las mismas personas. De manera clara tenemos dividido el álbum dividido en dos partes, lo que significaría las dos caras de la grabación en vinilo. En el lado A tenemos un sombrío sonido basado en guitarras acústicas y slides eléctricos de sabor eléctrico que poco a poco nos sumergen en una densa atmósfera desolada y onírica. "Devil come out to play" mantiene un estilo bluesero que ya habíamos escuchado en el primer disco del grupo, pero su ritmo cae en el rock al más puro estilo southern. La melancolía ahoga el panorama sonoro bajo los lúgubres acordes de "The devil's coming round" para terminar en una balada tenebrosa, misma que encuentra su oposición en la desoladora e instrumental "Springtime in the desert" o en el riff incisivo y arreglos místicos que se escuchan en "Desert sol".

En lo que podríamos considerar como lado B, escuchamos tan sólo tres temas que rompen con la primera cara. Como si la banda quisiera rescatar aquel sonido basado en guitarras distorsionadas y ácidos arreglos, en primera instancia escuchamos "Sacred satura", tema lento y entrecortado que aprovecha los silencios para que el eco de las distorsiones de los instrumentos levante una atmósfera mórbida donde cualquier cosa pudiera ocurrir; pero tras un alucinante puente lleno de misterio, el tema se convierte en una melodía adictiva construida bajo la escuela del viejo hard rock setentero que logra servir de base para un mágico solo en manos de Fryre. El tema que le da nombre al nuevo disco de Red Mesa no abandona aquel velo de misterio y desolación, pero aquí escuchamos la sangre eléctrica que distingue a la banda. En sus aletargados pasos sentimos en la lenta marcha de la muerte que se acerca bajo el asfixiante sol de desierto y la pasiva mirada del maligno que espera arrancarnos el alma.

El tema que bien podría convertirse en el single de promoción para el The devil and the desert según lo que nos respondió el propio Brad Fryre a una pregunta hecha por Earthquaker es "Route 666". Su arenoso riff lleno de veneno muerde para inyectar sus dosis de manera directa a la sangre, una figura instrumental que nos remite a los polvorientos caminos de asfalto que se derriten ante el poder del astro rey. Quizá este tema sea el puente ideal entre el Red Mesa que su debut y el que escuchamos el día de hoy, aunque su esencia stoner que desgarra las neuronas nos transporta de manera inmediata al sonido lisérgico de los primeros discos de Queens of the Stone Age o Monster Magnet. El demonio toma el volante de un V8 para quemar la carretera mientras las dunas llenas de cactus pasan por el espejo retrovisor.


La muerte disfrazada de demonio recorre los senderos olvidados en el ardiente desierto. A partir de esta idea, Red Mesa comenzó su proceso de transición de su estilo sonoro, aunque la transformación llegó hasta el cambio de integrantes, generado así un proceso de adaptación. The devil and the desert ha sido presentado al mundo y hoy nos encontramos degustando sus siete ambivalentes temas, pero quizá sea su presentación sobre el escenario cuando el material termine de madurar y podamos conocer cuáles serán los nuevos rumbos que la banda de Albuquerque tomará. El calor de los estudios de grabación nos ofrecen un álbum bien producido lleno de detalles técnicos que apoyan en la construcción de la sombría atmósfera, pero ahora es el momento de traducir dicho trabajo a la presentación frente al público.

Página de Bandcamp de Red Mesa:
https://redmesarock.bandcamp.com/album/the-devil-and-the-desert 


jueves, 31 de mayo de 2018

Sons of Geezora : entre el rock obscuro lo-fi y bestias gigantes


Nuevamente rascamos en la escena distorsionada de Quebec y la fortuna nos vuelve a sonreír. La ciudad canadiense nos ha ofrecido en ocasiones anteriores el hard rock de Saidveiss, el stoner de Evil Can Evil, el hard blues áspero de Bronco o los sonidos multifacéticos de WhiteNails. Sin embargo, en esta ocasión tenemos a un grupo clavado en el proto-doom nacido del hard rock psicodélico de finales de los años sesentas que sorprende por el sonido que ha logrado construir.

Bajo el nombre de Sons of Geezora encontramos a un grupo inspirado en los obscuros y pesados riffs de Black Sabbath, el áspero sonido heredero de la psicodelia más ácida y el blues electrificado de Blue Cheer y la forma en que fueron asimilados estos sonidos por las bandas japonesas como la mítica Flower Travellin' Band hasta Church of Misery, pasando obviamente por Acid Mother Temple y Eternal Elysium. Con dichas influencias, no podríamos esperar más que un densa atmósfera sonora llena de distorsión, ritmos aletargados y grandes monstruos japoneses destrozando ciudades enteras.


La historia de Sons of Geezora nace en 2017 con el encuentro de Rocc Tremblay en guitarra principal y bajo, Alex Belziles en la batería y Mathiew Gagnon en las vocales y segunda guitarra, quienes sin ninguna advertencia previa lanzaron un EP homónimo en octubre de dicho año a través de la pequeña disquera independiente From the urn Records. Con un obsesivo sonido lo-fi que desgarra las bocinas sin piedad desarrollado en cinco temas impresionantes, la banda logró despertar la atención de aquellos enamorados del hard psych y proto-doom hecho en este siglo bajo la mirada de lo hecho en el anterior.

Sin embargo, los integrantes de la banda no son unos totales desconocidos. Rocc no es otro más que Simon Tremblay el guitarrista de The Dead Wheelers, aquel grupo instrumental nacido en 2015 de stoner y doom instrumental inspirado en motores y maldad que recientemente sacó su primer álbum completo por medio de RidingEasy Records; además de ser el soporte en vivo de Strange Broue, el abismal proyecto original de su hermano Max. Ante la falta de un bajista formal en Sons of Geezora, Max se integró a la banda para establecerla como un cuarteto.


Bajo la destrucción total provocada por Godzilla, misma que sirve de portada avasalladora para el primer EP de la banda, encontramos una colección poderosa de temas infecciosos hechos en base de manera innegable sobre los eternos riffs de Tony Iommi. Mientras la intensidad sube por medio de figuras asesinas que juegan entre la fluorescencia de la acidez psicodélica y la obscuridad de la música que busca ocultarse entre las tinieblas, Sons of Geezora nos recetan la fórmula perfecta para lograr el rescate de los primeros instantes de metal pesado y el doom con la intensión de alimentarlo y encontrar los medios suficientes para traerlo a nuestro presente cibernético.

En este primer material de los canadienses podemos encontrar desde la tenebrosa melodía que cae desde el manto nocturno y serpentea por los suelos de "King of the sky" hasta la hipnótica "Tokio" tras pasar por la estridente canción que le da nombre a la banda, sin olvidar la adictiva "Child of nuclear waste" con su figura lisérgica y la desgarradora "Stomping madness" con su descendente armonía que nos recuerda a aquellas avionetas cayendo tras el zarpazo de un kaiju, una de aquellas bestias extrañas con apariencia reptil que destruían las concentraciones urbanas en las películas japonesas.


Un mes antes de la publicación del EP, Sons of Geezora liberó en su página de bandcamp el single "Mighty iron knight", tema que serviría de bienvenida al primer material del grupo. Mientras escuchamos el ritmo aletargado que recuerda el pesado paso de los animales monstruosos ya referidos, una guitarra nos demuestra su imaginación con una serie de notas impulsivas y una voz nos hipnotiza con su canto perdido entre los escombros de algún lugar destruido. Poco a poco la atmósfera del track se hace pesada hasta que caemos rendidos ante su magia y obscuridad, pero su insistente melodía nos sostiene para no ser devorados por los abismos. Como si se tratara de una dense macabre, cada instrumento se reúne ante un fuego ritual para crear un baile maléfico, un eléctrico ensueño bajo una densa niebla de misterio y angustia.

Rendidos ante el embeleso sonoro creado por Sons of Geezora en su EP, lo único que podríamos pedir es su continuación, y como si los deseos fueran concedidos, la banda radicada en Quebec ya se encuentra trabajando desde abril en lo que será su álbum debut. Mientras éso ocurre, volvemos a darle una vuelta más a sus hipnóticos himnos para saborear su esencia obscura y áspera digna de compartir y presumir, nos adentramos en las mórbidas atmósferas de destrucción y maldad para sentir en nuestra piel el temor ante lo desconocido y la fuerza que produce el encuentro ante lo monstruoso...


martes, 29 de mayo de 2018

Black Rainbows: la distorsión sonora del infierno italiano


A principios de abril de 2018 fue publicado el sexto álbum de la institución italiana del hard psych Black Rainbows, un disco que buscaría mantener en actividad a una de las banda más importante del género, además de probar nuevos territorios dentro de aquel sonido más que establecido durante más de doce años de carrera. Sin embargo, para un grupo con su reconocimiento y un estilo definido tras tantos años sobre los escenarios, ¿qué podría hacer para alimentar su proyecto sonoro sin perder lo alcanzado hasta ahora?

Una vez que ha cedido la euforia por la presentación de Pandaemonium, escuchamos detenidamente sus nueve temas para desmenuzarlos y saborearlos como es debido. Lo primero que tenemos que tomar en cuenta es que Black Rainbows ha mantenido la misma alineación que grabó el Stellar prophecy, lo que nos permite deducir que es una continuación de aquel material publicado dos años antes (reseña-review). Aún con este antecedente, el nuevo álbum se arriesga a caminar nuevos senderos más allá de su fundamento sonoro, lo que significa un crecimiento dentro de su estilo y una adecuación conforme al entorno actual que guarda el rock distorsionado en Europa y el resto del mundo.


En el mes de marzo fue presentado el lyric video de "High to hell", primer single del Pandaemonium a través de YouTube. El tema mantiene aquel zumbido de instrumentos ahogados en fuzz que siempre ha identificado a la banda lidereada por Gabriele Fiori, lo que en primera instancia nos haría esperar una repetición de lo alcanzado en Stellar prophecy a partir de temas energéticos que hacen coincidir el hard rock psicodélico de finales de los sesentas con el stoner desértico de los noventas. Sin embargo, sus líricas nos habla de un viaje sideral que tiene por destino el infierno, avisando de esta manera el concepto que guardará el resto del material.

Al momento de escuchar el resto de los tracks que componen el disco, el tufo a Stellar prophecy desvanece para ofrecernos un disco más denso lleno de riffs asesinos y tiempos variantes que por momentos alcanzan el hard rock aletargado que sirvió de semilla al doom. El nuevo disco arranca con algunas grabaciones sonoras llenas de efectos y loops nos recuerdan a lo hecho por Vinnum Sabbathi y su ambientación interestelar, pero tras unos segundos nos atestan un golpe certero con una melodía sosegada nacida del stoner más pesado llamada "Sunrise" para advertirnos sobre los nuevos tiempos que han caído sobre Black Rainbows.


La intensidad de las figuras endemoniadas regresa con las incontenibles escalas de "The sacrifice", donde podemos rescatar la intensidad de la batería de Alberto Croce en su afán por alcanzar lo hecho por Fiori y Giuseppe Guglielmino; lo que nos permite disfrutar de los instrumentos de manera más directa, quizá crudos y sin tanto tratamiento lisérgico. Si este nuevo tratamiento sonoro resultara pequeño, Black Rainbows juega con diversas posibilidades con la intensión de abrir sus propios horizontes, como aquella mordida al espacio y otra al desierto que es "I just wanna fire" o el onírico paseo sin final que se escucha en "13th step of the pyramid", tema que clausura el disco con la intención de dejarnos varados en la nada.

El trio italiano conoce bien cuál es su fuerte y por ello no lo abandona en este último disco. Si en su primer single puede sentirse su seguridad en aquel estilo que lo ha identificado durante la última década, la frenética "Riding fast 'till the end of time" nos regresa a las épocas en que Black Rainbows  grabó Supermothafuzzalicious!!! Sin embargo, la verdadera esencia del Pandaemonium está en aquellos temas que rescatan el proto-doom para mezclarlo con la estridencia de las guitarras ásperas al estilo de Electric Wizard o Uncle Acid & the deadbeats, lo cual queda demostrada en la figura aterradora de "Grindstone"; tema denso que asemeja el arrastre de un grillete encadenado al tobillo, pero que al mismo tiempo cae en contradicción al sumergirnos en un poderoso viaje lisérgico por el espacio. 


Otro tema que bebe directamente de las mieles del hard rock denso es "The abyss", que sin caer en los precipicios de las tinieblas y los pasos aletargados, mantiene una linea melódica de guitarra profunda y ritmo adictivo que poco a poco nos hipnotiza bajo su ácido tufo muy a la escuela alemana de Kadavar, Wedge o Monolith. Cada instrumento encuentra su espacio dentro de la tormenta de arena para filtrarse inesperadamente en nuestras neuronas hasta que nos toma por asalto un solo de guitarra intenso como aquellos de los que nos tenía acostumbrados Gabriele Fiori, pero que tenía escondidos desde hace varios años. Quizá en los cuatros minutos de "The abyss" encontramos al actual Black Rainbows: un riff intenso y sostenido, profundidad sonora que amplifica su densa atmósfera y crea ambientes obscuros, y finalmente, melodías venenosas que logran sumergirnos en viajes mágicos llenos de energía y pasión.


No, Pandaemonium no es una nueva repetición de Black Rainbows. El último disco de la banda originaria de Roma es un paso hacia adelante de un grupo con un sonido definido que se ha decidido a saltar hacia el abismo de las posibilidades. El resultado de este arriesgado movimiento es positivo, pues ha logrado posicionar al trío dentro del sonido construido a base de rock concreto y sin miramientos que le permite mayor flexibilidad a un estilo delimitado. Black Rainbows ha endurecido su sonido y obscurecido su visión para transitar por abruptos senderos más allá del hard psych donde ellos eran los maestros. Hoy tienen la posibilidad de conquistar nuevos terrenos para demostrar que son la mejor banda de rock distorsionado de Italia sin lugar a dudas...


sábado, 26 de mayo de 2018

Vulturehead : los sonidos densos de Finlandia


Son pocas las noticias que llegan de la escena musical de Finlandia, y cuando se trata del rock inspirado en el stoner, son aún más escasas. Sin embargo, hasta este rincón del mundo hemos tenido la fortuna con encontrar entre las densas aguas del internet a bandas como Thermate o Elephant Bell; las cuales tienen una misma inspiración pero senderos recorridos en sentido contrario. Pero para esta ocasión, Earthquaker ofrece una tercera opción con un fuerte sonido propio que sorprende desde el primer momento.

Desde el año 2012 se conformó una banda en Helsinki que tomó como fuente de inspiración el stoner Kyuss, los riffs obscuros de Black Sabbath, el fuzz de Truckfighters y las aspereza del groove metal de Pantera para crear un sonido crudo y visceral que muerda y infecta sin piedad. Tras el paso del tiempo e integrantes, el proyecto tomó el nombre Vulturehead para establecerse de manera definitiva.


Con la intención de registrar su primer material, la banda se metió en enero de 2018 al estudio Bomshelter en Örebrö, Suecia bajo las órdenes técnicas de Philip Saxin. Su resultado final fue Into the vulturehead, álbum debut de los finlandeses publicado en abril de manera independiente conformado por seis densos temas basados en la distorsión de los instrumentos, la rasposa voz de su carismático vocalista y melodías intensas de gran fuerza difíciles de asimilar al primer bocado.

Vulturehead está soportado por las poderosas guitarras llenas de fuzz a cargo de Sam Laukkanen y Olli Talsi, el profundo bajo de Jere Kalliokanerva, la cavernaria percusión de Skefe y el vocalista Miq El "Beast" Santos, quien aprovechando su color cercano a Phil Anselmo, le otorga un ingrediente especial a la banda que le permite explorar opciones sonoras distintas a lo hecho por otras bandas de stoner metal.  


Into the vulturehead es una tormenta eléctrica que hace vibrar el suelo con su estruendo. Su riff inicial es una figura poderosa que durante un minuto nos muestra el poder sonoro de la banda y la estridencia que puede alcanzar sin perder un solo momento la claridad de sus líneas melódicas. Tras aquella introducción, los tambores tribales truenan para dar paso a "Desert Inn", un tema arenoso que hace honor a su nombre sin lugar a dudas. Tras aquella granada de arranque, el material nos ofrece una amplia gana de sonidos que varían desde el doom más abismal posible como se escucha en "Into the pit" hasta el rock alternativo que por momentos roza lo más denso del grunge como en "Lonely in the south", aunque su desgarrada voz rompe con cualquier expectativa generada. "No rules" es quizá el tema más digerible gracias a su ritmo acompasado, pero su estribillo nos arranca la calma para volver a rompernos los tímpanos y dejar preparado el terreno para otro viaje por el desierto con el tema que le da nombre a la banda.

El track con el que podríamos distinguir mejor la propuesta sonora de Vulturehead es "Green power", canción que de incio nos ofrece un riff sostenido muy a la escuela de Josh Homme de sus épocas en  Kyuss, pero al escuchar la desgarradora voz de "Beast" todo se transforma en un stoner metal muy denso que bien podría hacer palidecer a cualquier otra banda del género. Cuando el tema alcanza su puente, los finandeses le bajan a la velocidad para crear un breve viaje alucinógeno, pero tras unos segundos, todo se vuelve a convertir en una tormenta de arena que nubla la vista y satura las bocinas.


Para promocionar su álbum debut, Vulturehead compartió un trabajo visual realizado por Timi Kousmanen que nos muestra una versión hecha por la banda de "Green power" directamente en las sesiones de grabación de Into the vulturehead en el estudio Bomshelter, el cual cabe destacar que forma parte de Fuzzorama Records, la disquera de los Truckfighters. El video demuestra de manera clara el poderío del quinteto y su perfecta integración, lo que también nos hace pensar que el disco bien podría haber sido grabado de manera directa en una sola toma.

Vulturehead no ha regalado con su álbum debut un material que refresca lo que hemos llamado stoner metal, que aunque no haya sido algo totalmente nuevo, su concepto sonoro ofrece mayores tonalidades a un género que se le ha enclaustrado en los clichés de rock desértico, el sonido generado a principios de los años noventa y el establecimiento del doom como una opción contra el metal-glam de finales de los ochenta. El resultado que tenemos es un disco desgarrador que clava sus uñas directamente en la carne para arrancarla sin contemplación por medio de la distorsión de los instrumentos y ritmos contundentes que enamoran inmediatamente a quienes buscan sonidos pesados. Den click y compruébenlo por ustedes mismos...

Página de Bandcamp de Vulturehead:
https://vulturehead.bandcamp.com/releases


miércoles, 23 de mayo de 2018

Green Desert Water : la revancha del áspero sonido asturiano


Cuando pasan muchos años para que una banda de gran calidad interpretativa e incendiarios temas propios pueda grabar su primer disco causa un poco de temor por parte de sus seguidores, pero si dicho material es publicado por una disquera internacional, provoca quizá dudas sobre el resultado final. Las expectativas creadas alrededor de la banda asturiana Green Desert Water en su país fueron muy grandes, pero al final del día el resultado no decepciona a nadie; y mejor aún, ha servido de carta de presentación para el resto del mundo. Así que bajamos la aguja sobre el vinilo y permitimos que la música hable por sí misma...

Green Desert Water es un power-trio originario de Oviedo, al norte de España. Su historia se remonta al año 2010 cuando se conformó para crear una banda que rescatara el heavy rock clásico por medio de un hard blues potente, algunos elemento de aquel stoner recuperado en el nuevo siglo y un poco de psicodelia dura que en dicho momento estaba invadiendo al país ibérico. Aquellos primeros esfuerzos se vieron reflejados en su homónimo EP debut de noviembre de 2012, un material que en realidad era un disco de larga duración conformado por seis extensos temas basados en blues eléctrico y suaves melodías oníricas y lisérgicas.


Tras la publicación de su primer disco, la banda se estableció su alineación a partir de la guitarra y vocales de Kike Sanchís, el bajo eléctrico de Juan Arias García y la batería de Javi González, quienes desde 2013 han buscado crear un sonido propio por medio de composiciones ingeniosas y una alta capacidad interpretativa heredera del viejo hard blues electrificado de Jimi Hendrix, Blue Cheer y Led Zeppelin

El trío asturiano se encerró en el Ovni Studio bajo las órdenes de Pablo Martínez Pérez para grabar su siguiente material discográfico, mismo que sería bautizado con el nombre de Solar Plexus, una nueva colección de seis temas trabajados de manera detallada donde la distorsión, el fuzz y el alto volumen se convertiría en su común denominador. El resultado final de este álbum construido tras casi seis años de arduo trabajo y tablas ganadas sobre los escenarios está en un placa maciza hecha a base de temas de gran hechura compositiva, gran imaginación en su interpretación y un gran sonido que golpea los tímpanos del escucha desde su primer segundo pero que permite la apreciación y deleite de cada instrumento. 


En febrero de 2017 fue anunciado que Solar Plexus sería publicado por la reconocida disquera norteamericana Small Stone Records, algo que podría resultar extraño para quienes tan sólo conocían el primer trabajo de Green Desert Water; pero todas las dudas fueron despejadas al escuchar el hard psych contenido en "Open your wings", tema inicial del nuevo material que demuestra el sonido directo del grupo sin perder aquel sabor vintage de hard blues lleno de intensidad y sentimiento derivado del largo trabajo de improvisaciones y jams que poco a poco van construyendo un sonido propio. Tras un breve respiro, un riff adictivo da pie para un track llamado "Chaman" que juega con diversos estilos para terminar en un rock directo que bebe del pop, el funk y el heavy blues bajo la inspiración sonora de aquel Lenny Kravitz del Mama said o Are you gonna go my way; aunque en su puente central escuchamos unas figuras aceleradas que recuerdan a Black Sabbath cuando metía la velocidad a sus obscuras melodías de sus primeras épocas. 

Las seis canciones que ofrece Green Desert Water desde abril de 2018 cuando salió su Solar Plexus permiten disfrutar a una banda bien aceitada que le han sentado de manera excelente los años, pues la placa puede ofrecernos desde ritmos aletargados llenos de rencor mezclados con el sopor melancólico del blues más abismal como en "Souls of the woodland" hasta figuras lisérgicas en tiempos sostenidos inspirados en las múltiples mutaciones del stoner y el hard rock vintage como en el cósmico tema que cierra el álbum y le da nombre. Tras escuchar los más de cuarenta minutos del Solar Plexus, el balance final es que el trío asturiano ha alcanzado su madurez sonora y ha logrado encapsularla en un material poderoso, conciso y lleno de posibilidades melódicas que logran crear un viaje al escucha sin aburrirlo o perderlo en algún instante del paseo.


Green Desert Water ha escogido a "The deepest sea" como su primer sencillo promocional, ya sea por ser el tema más corto del material o ya sea por su infecciosa línea melódica creada a partir de un bajo ahogado en fuzz, los acordes de una guitarra criminal y una batería que no para ni un segundo de golpear los tambores. "The deepest sea" es el track en donde de manera más clara podemos escuchar el encuentro entre el blues eléctrico que sirve de fundamento sonoro de la banda y la fuerza áspera del stoner y el hard psych que logra el despegue definitivo del concepto. Velocidad sostenida para un ácida canción de figura insistente que sacude la tierra mientras al mismo tiempo arranca los pies del suelo para sumergirnos en un fuerte paseo por las neuronas ausentes y extraviadas.


Entre paisajes multicolor y fractales que retan a la imaginación, tres sombras se arman con sus instrumentos para desgarrar los amplificadores. Luces y explosiones se entremezclan con mantos nocturnos y lavas ardientes para reflejarse en las pupilas de quien ose clavarse en las aguas profundas de un océano lisérgico lleno de sonido e imágenes. La aguja corre por los surcos mientras introduce la tóxica sustancia para crear un fuerte encuentro entre audio y visión, una excursión por el interior de una mente alterada, un sueño pesado que trasgrede los límites propios para deambular por lo desconocido.

Solar Plexus está sonando y no ha decepcionado a quien recorre sus pasillos sonoros. Sus tiempos y sus figuras construyen imaginarios dignos de descubrir de manera detenida con la intención de saborear sus múltiples opciones y admirar su capacidad interpretativa como aquella lograda por los clásicos power-trios de décadas pasadas. Así recibimos las ondas contenidas en el más reciente material discográfico de Green Desert Water, pero ahora tendremos que permitir su maduración para valorar si nos encontramos entre uno de los mejores discos hechos en España durante la última década...